Thursday, January 31, 2013

¿Así se ve la “Libertad Religiosa”?


Este artículo se publicó en inglés, el 30 de julio de 2012, en el sitio Web de Intact America:

Traducido por Clara Franco.

Nota introductoria (de la traducción): este artículo es muy relevante porque en Alemania, el año pasado (2012), se hizo ya un intento por declarar ilegal la circuncisión de menores de edad. No es la primera vez: tribunales en países como Noruega y Holanda también han llegado a discutir esta posibilidad. Los europeos, bastante avanzados en cuestiones de Derechos Humanos, discuten si acaso la “libertad religiosa” de los padres es más importante que el derecho de los niños a no sufrir mutilaciones genitales en sus cuerpos. Lamentablemente, Alemania es un país con una historia muy delicada en cuestiones relativas a los judíos: por desgracia, la memoria del Holocausto sigue muy presente, y los judíos actuales pueden ponerle muy rápido a los alemanes la mordaza de la vergüenza histórica. 
Nosotros en México Intacto, sin embargo, coincidimos con esos legisladores en que los derechos de los niños son más importantes que los derechos religiosos de sus padres. Vaya una cobardía: voy a tomar a este menor de edad y cortarle partes de su pene porque así yo manifiesto mi creencia religiosa. Lo ideal sería que el adulto, si en verdad se quiere mostrar tan fuerte y valiente, mutilara su propio cuerpo para demostrar su creencia en la deidad que ordenó tal mutilación… En lugar de tomar a un menor de edad y esculpir su pene (o vagina) al gusto particular de ese dios. Por lo tanto, nosotros declaramos que los derechos de un niño a que no se le manosee, mutile y corte en sus genitales es mucho más importante que el derecho de sus padres a expresar una creencia religiosa. Es más, ese niño podría crecer y decidir cambiar de religión, pero tendrá que vivir por siempre con los genitales esculpidos y modificados al gusto de sus padres y de la sociedad. 
Querida Alemania: siéntete segura en tu decisión. Lo que estás haciendo NO es antisemita. Defender los derechos de los niños no es antisemitismo ni anti-islamismo, es defender los derechos de la infancia y punto. El tema ya está puesto sobre la mesa. Confío en que durante mi tiempo de vida en la Tierra me tocará ver el día en que sea ilegal cortar los genitales de un menor de edad – en todo el mundo. Clara Franco. 


Intact America – La reciente decisión de un tribunal de Colonia, Alemania – tomada tras las complicaciones por circuncisión que sufrió un niño de cuatro años, hijo de padres musulmanes – misma que declaró a la circuncisión infantil como un delito y una violación a los derechos humanos, parece haber comenzado una tendencia. Poco después, en Austria y Suiza, varios hospitales anunciaron que dejarán de circuncidar niños en los casos que no presenten necesidad médica.

Grupos de judíos gritan "¡anti-semitismo!" (a pesar de que el niño en cuestión no era judío) - mientras citan el hecho de que entre los musulmanes, la circuncisión también es omnipresente. Un grupo de rabinos calificó la decisión de la corte alemana "lo peor que ha ocurrido desde el Holocausto." Por lo tanto, según ellos, cualquier esfuerzo para prohibir el corte genital de niños (varones), viola la libertad religiosa de los pueblos que justifican este ritual basándose en citas de un libro antiguo.

Mientras tanto en Nueva York, temeroso de ser llamado anti-judío, el Departamento de Salud ha permitido a los judíos ultra-ortodoxos continuar una práctica, "metzizah b'peh", mediante la cual el rabino circuncidador chupa con su boca la sangre del pene recién cortado. Este ritual, practicado sólo por un pequeño segmento de la población ortodoxa, ha provocado dos muertes por infección en Brooklyn, así como lesiones devastadoras - incluyendo ceguera y daño cerebral – en otros once niños. El rabino circuncidador (mohel) sabía que estaba activamente infectado con herpes, una enfermedad que los adultos pueden sobrevivir, pero letal para los infantes.

En respuesta, algunos funcionarios han propuesto que los padres firmen un "formato de consentimiento", que no haría nada para proteger al niño, pero que permitiría a la Ciudad evitar cualquier responsabilidad y culpar en cambio a los padres. Ahora nosotros preguntamos: ¿Así se ve la libertad religiosa?

Chilren violated in a mass Muslim circumcision

¿Es esto lo que estamos protegiendo, sólo para asegurarle al mundo que no somos anti-semitas?

Orthodox circumcision

¿Acaso éste bebé, adormecido por el shock mientras el vino le escurre de la boca, nos va a dar las gracias por preservar la libertad religiosa de sus padres para contratar a alguien que cortó parte de su pene?

A baby in shock after being circumcised

¿Es antisemita (o anti-musulmán) abogar por los bebés y los niños que tienen su propio derecho a la libertad religiosa, pero son demasiado jóvenes para ejercerlo?

¿Acaso no es genuinamente anti-semita y anti-musulmán el dejar de defender a los hijos de Judíos y Musulmanes? ¿Son ellos menos dignos de nuestra protección?

Georganne Chapin y Geisheker John
(John Geisheker es abogado y director ejecutivo de Médicos Contra La Circuncisión)

Sunday, August 5, 2012

Mutilación genital masculina: La perspectiva femenina de defender los derechos de los varones – Parte 3



            Abordando el tema de por qué la circuncisión masculina es no sólo una práctica médicamente innecesaria y dañina, sino también un tema de interés femenino, se han ido analizando las razones en forma gradual; comenzando con las que resultan más bien físicas, médicas y corporales, y moviéndonos ahora hacia las razones de índole ética, psicológica y socio-patriarcal. Entre más nos movemos de lo físico a lo ético o social, más controversial se vuelve el tema, incluso más especulativo; pues es preciso entender que no resulta igual de fácil llevar a cabo un estudio médico que uno antropológico. En estos tres temas va a tener más cabida el relativismo cultural. Además, las pruebas de un daño psicológico ocasionado por la circuncisión, son mucho más difíciles de obtener y de dilucidar, que las pruebas de un daño físico. Sin embargo, son temas de suma importancia, dada su propia naturaleza.


  • Como se mencionó en la primera entrega, la parte ética es la piedra angular de nuestra ideología. Y es una ética muy fácil de comprender: su cuerpo, su derecho. Ninguna asociación pediátrica del mundo recomienda la circuncisión neonatal de rutina. No tiene absolutamente ningún beneficio, demostrado o potencial, como para que sea éticamente justificable su imposición a un menor de edad, quien evidentemente no puede dar consentimiento informado. Parece obvio, pero aún hay padres que parecen olvidar que su bebé un día se volverá hombre, uno que podría resultar no estar contento con haber sido circuncidado a fuerzas. ¿Decisión familiar?... El único que va a estar utilizando esos genitales será él, no su familia. Los padres que eligen a la ligera una circuncisión para su bebé (y peor aún, si ya están informados acerca de posibles daños), están haciendo la arriesgada apuesta de que su hijo opinará exactamente igual a ellos, y eso no siempre ocurre. Existe una disparidad legal que favorece a las mujeres; pues en países Occidentales es ilegal cortar el más mínimo trozo de piel genital de una niña (en EEUU se ilegalizó la circuncisión femenina en todos sus tipos, en 1997), mientras que los varones no tienen la misma protección. Circuncidar “por estética” a un varón es no solamente violatorio de sus derechos, también absurdo. Si la vagina no tiene por qué ser un objeto de escultura según le parezca más bonita a cierta sociedad, el pene no tiene por qué serlo tampoco. Son órganos reproductivos y sensoriales cuya finalidad no es la estética, merecen que se les deje en paz como la propiedad privada que son. Cientos de hombres inconformes, anónimos por miedo a la burla de que podrían ser objeto, buscan actualmente maneras (quirúrgicas y no) de restaurar su prepucio. Existen métodos y productos. ¿Los hombres no se quejan?... Decenas de ellos nos escriben correos. Y no somos nadie para burlarnos o menospreciar su sentimiento de ser víctimas de una práctica médica chapucera y dañina.

  • Dentro de las justificaciones que se le buscan dar a esta práctica, está el argumento simplista de que el bebé “no recordará” el dolor, y de que la circuncisión no tiene ninguna consecuencia psicológica. Falta literatura al respecto, pero no tiene ninguna lógica el hecho de que muchas madres aceptan la idea de que, aún antes de nacer, sus bebés acumulan experiencias sensoriales, ¿y de pronto resulta que “no sienten nada”, ni les quedan huellas subconscientes, al ser sometidos a una brutal operación genital? (realizada muchas veces sin anestesia, por cierto). En 2002 se publicó un estudio en el Journal of Health Psychology, concluyendo que muchos bebés recién circuncidados mostraban síntomas de estrés postraumático, y se cree que esos síntomas pueden dejar efectos para toda la vida. Otro estudio, más famoso, demostró que los niños circuncidados reaccionaban posteriormente a las vacunas con muestras de dolor más exacerbadas que aquéllos que estaban intactos. La huella inconsciente queda, y nadie se está preguntando qué efectos tiene. Podemos especular su posible influencia en una personalidad más violenta o desconfiada por parte de algunos varones, sobre todo más desconfiados de las mujeres, de aquella primera mujer que no respondió a los gritos del infante que sentía un dolor que no podía explicarse. No sabemos si será sólo casualidad, o quizá causalidad, que las culturas fuertemente “circuncidadoras” están más a menudo participando en guerras internacionales o son víctimas de ellas (judíos, musulmanes y estadounidenses).

  • Para analizar, finalmente, razones sociales y de patriarcado, hace falta mucho más espacio y también una preparación académica en antropología, que no poseo. La literatura al respecto es escasa y a veces vaga, sin embargo, estudiosos de identidades de género y de poder como Miriam Pollock, hablan de cómo la circuncisión surgió en sociedades antiguas como un sacrificio ritual. Es un tema de género, de masculinidad y de poder. Hay teorías contradictorias, pero todas coinciden en darle importancia a la circuncisión más allá de que sea una simple “medida higiénica” – que se trata de un sacrificio con un fin patriarcal determinado. Ningún estudioso afirmaría que esta es tan sólo una práctica aleatoria que por coincidencia se hace a los varones y por coincidencia en los genitales. Algunos creen que se trataba de una forma de expresar que el niño y su cuerpo pertenecen a la comunidad. El mensaje no era tanto para el niño como para sus padres: somete a tu hijo a este ritual doloroso y riesgoso porque él no es tuyo sino del grupo, demuestra así tu obediencia a la deidad que lo ordenó. Es una forma de domar el feroz instinto materno de protección y recordarle a la madre que el cuerpo de un varón pertenece al grupo y nunca a ella. Una manera, incluso, de separar tempranamente al hijo de la madre, de forzarla a cortar su apego y poner primero el interés común. Cabe preguntarnos si aún en nuestra sociedad actual quedan restos de éste falocentrismo y de la idea inconsciente de un “sacrificio”: cuando un doctor presiona a una madre para que el niño sea operado (escudándose en la omnisciencia de ser el doctor), diciéndole que ella de todos modos “no entiende nada, porque no tiene un pene” (mientras que él, sin tener matriz, sí puede ser ginecólogo). El simple hecho de que a mí se me cuestione a veces en mi capacidad de emitir una opinión acerca de esto, muestra irónicamente esa misma cultura falocentrista. La descalificación por razón de género es, precisamente, una muestra más de que estos rituales surgieron y perduraron para afianzar un patriarcado que, a final de cuentas, nos dañaba a nosotras, pero a ellos también. 



Monday, June 25, 2012

La perspectiva femenina de defender los derechos de los varones – Parte 2


En la entrega anterior describí mi actividad como representante de NOCIRC, organización dedicada a difundir información para evitar la circuncisión masculina. Se mencionó someramente que de dicha práctica, considerada por muchos como una mutilación genital; nunca se ha podido demostrar concluyentemente un beneficio médico y, por el contrario, múltiples estudios demuestran sus daños a nivel sexual y también psicológico. Existen varias razones por las que la circuncisión masculina también es un tema de interés femenino y ya hablé de las razones sexuales. Continúo con otras.

  • Tomando otra de corte médico, están las razones de mortalidad. Pese a la enorme negación que rodea éste hecho, se sabe de bebés y niños que mueren por complicaciones de la circuncisión. Contrario a lo que algunos médicos afirman, el periodo neonatal es de hecho el más peligroso para cualquier cirugía. El cuerpo de un recién nacido tiene tan poca sangre que perder un par de onzas basta para ponerlo en shock hipovolémico, y perder un poco más puede matarlo. La herida abierta pasará mucho tiempo en un pañal sucio, con riesgo de infección grave. Para quien desee referencias específicas, están Ryleigh McWillis (Canadá), Jamaal Coleson (Estados Unidos) y Amitai Moshe (Inglaterra). Otro bebé judío cuyo nombre no se reveló, murió en Nueva York en 2005 – no por la operación en sí misma, sino porque fue contagiado de herpes cuando el mohel (rabino circuncidador), llevó a cabo la cuestionabilísima práctica del metzitzah b´peh; costumbre exclusiva de algunos grupos judíos muy ortodoxos; consiste en que el rabino, después de la operación, succiona con su boca la herida para limpiar la sangre[1]. ¿Cómo no va a ser un tema de interés femenino, que una madre pierda a su hijo en el altar de la tradición?... Es triste darse cuenta de lo protegida que es ésta práctica entre ciertos grupos, que están dispuestos a cerrar ojos y acallar bocas ante la pérdida de vidas, con tal de que la tradición sobreviva. Los propios judíos neoyorkinos dicen (en el artículo citado se ve) que no están dispuestos a reconsiderar su costumbre. Baste comparar las reacciones que surgen en Estados Unidos cuando un bebé muere por circuncisión y cuando un niño muere en algún ritual, por ejemplo, de una religión New Age. En este último caso las autoridades se movilizan, castigan, prohíben, hablan del derecho a la vida como superior a cualquier tradición o religión. En cambio, si un niño muere por circuncisión, la movilización es para proteger “la libertad religiosa”, para asegurarse de que nadie vaya a quitarme el derecho de mutilar a otro en nombre de mi ideología. Cómo no va a ser tema de interés femenino el sentimiento que tendrá para siempre una madre; de culpa, de falla, de angustia, de dolor. Sí, toda cirugía conlleva riesgos, pero debemos recordar que ésta es una cirugía innecesaria y algunos la califican incluso de estética. Por tanto, aquí una muerte son demasiadas muertes – una totalmente evitable. Una madre queda sin hijo, pero se le oculta la verdad o se le desprecia su pérdida para que tanto ella como todas las madres sigan creyendo que “con la circuncisión no les pasa absolutamente nada”.

  • Porque esta práctica es comparable a la mutilación genital femenina. Esta idea suele levantar revuelo por varias razones. La primera es que la mutilación femenina, en nuestra cultura occidental, resulta ajena, culturalmente alejada. Y es muy fácil criticar lo que hacen los musulmanes a sus hijas del otro lado de la Tierra; pero muy difícil preguntarnos si nosotros les estamos haciendo lo mismo a nuestros varones. Persiste la idea de que “se trata de dos cosas muy diferentes”. No tanto. Se dice que la mutilación femenina es cruel porque “se hace con el único fin de evitar el placer”. Por un lado eso es falso: también en Oriente Medio se han publicado “respetables estudios” que muestran que el corte femenino “mejora la higiene y evita enfermedades”. Por el otro, se mencionó en la entrega anterior que la circuncisión masculina también comenzó como un medio de limitación de la sexualidad, y de hecho se propagó en E.U.A. durante la era Victoriana para dificultar la masturbación. Hay diferentes grados de mutilación femenina y nosotros sólo oímos hablar del más grave, donde se cortan los labios vaginales completos; pero éste tipo es también el menos practicado. La enorme mayoría de musulmanes que practican algún tipo de “circuncisión femenina”, no hacen más que cortar el capuchón del clítoris, y a veces ni siquiera completo. La circuncisión masculina, puesta en escala comparativa, resulta mucho más severa. A fin de cuentas, mutilación es mutilación y no se puede promover una mientras se habla en contra de la otra. El cuerpo debe respetarse y protegerse, el de todos. La lógica de amputar y después averiguar para qué sirve (el remedio en busca de enfermedad); es una lógica retorcida trátese de varón o mujer. Debería ser al revés: demuéstrame que éste problema sólo y sólo puede corregirse cortando. Los gritos suenan igual, el dolor es el mismo. Perpetuar violencia contra los hombres no es una manera ética de hacer feminismo.

(Próxima parte: Ética, psicología y razones socio-culturales)


[1] The New York Times en línea, Agosto 26 de 2005: http://www.nytimes.com/2005/08/26/nyregion/26circumcise.html





Sunday, May 13, 2012

La perspectiva femenina de defender los derechos de los varones, parte 1.

El siguiente artículo lo estoy proponiendo para su (posible) publicación en Revista Mujeres. Será interesantísimo llevar a cabo un análisis más detallado de lo que es la circuncisión masculina desde un ángulo feminista, tomando en cuenta sus matices históricos, sociales y de patriarcado.

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Mutilación genital masculina:
La perspectiva femenina de defender los derechos de los varones – Parte 1

            Represento en México a la organización norteamericana NOCIRC, donde tenemos por tema la ética pediátrica, y nos dedicamos a difundir información médica adecuada para evitar la práctica de la circuncisión masculina. 

No vale la pena aquí hundirnos a profundidad en los detalles médicos; baste decir que se trata de una práctica absolutamente innecesaria, rodeada de mitos pseudo “médicos” que impiden verla como lo que realmente es: la amputación, sin indicación médica inmediata, de un tejido genital sano y que no causa ningún problema de salud por el solo hecho de existir. Esta amputación resulta tremendamente dolorosa para cualquiera – bebé, hombre o niño; además de que estudios hechos por diversos investigadores han demostrado que puede tener efectos negativos en la sexualidad y la satisfacción sexual, tanto del hombre como de su pareja (como el que llevaron a cabo Kirsten y Jeffrey O’Hara en su libro “Sex As Nature Intended It”[1]). Un 70% de los varones del mundo, viven su vida entera con genitales intactos y no presentan por ello ningún problema. En la totalidad de Europa la circuncisión es prácticamente desconocida, exceptuando a judíos y musulmanes; y a nadie se le ocurre sugerir que un hombre necesita cirugía por motivo de infecciones, o para tener buena higiene o para prevenir el VPH. 

Más allá de toda ciencia y de los estudios que nos puedan respaldar; la piedra angular de la ética médica que promovemos, es una idea muy sencilla: su cuerpo, su derecho. Paralelamente: no es mi cuerpo, no es mi derecho. Ser progenitor de un bebé varón no me da, no debería darme, per se, el derecho de “decidir” para mi hijo una amputación, nos guste o no la palabra, de tejido genital sano. Tejido que tiene funciones bien definidas aunque hasta ahora permanezcan ignoradas por muchos, comenzando por la propia comunidad médica que sigue definiendo erróneamente al prepucio humano como tejido sin valor. Nadie más que el propio dueño de cuerpo, debe poder decidir qué partes del mismo quiere conservar.

            No es éste el espacio para ahondar, como mencioné, en los detalles médicos, sino en los sociales, culturales, históricos y de perspectiva feminista. Por razones de espacio los iré dividiendo en partes. El tipo de activismo que llevo a cabo es muy peculiar porque me dedico a defender un derecho de los hombres, aparentemente nadando a contracorriente de nuestros tiempos, cuando el discurso sobre derechos ha girado en torno a las mujeres. 

Entre más lee uno acerca de la historia y orígenes de la circuncisión masculina; más se convence de que éste es, por muchas razones, un tema que toca profundamente a las mujeres de las sociedades donde se practica, en variadas maneras. A las madres, a las esposas, a las parejas sexuales, a las doctoras, a las enfermeras. Dentro del conjunto de razones por las que la circuncisión masculina también es un tema de interés femenino, se encuentran las siguientes:

  • Lo que ya se mencionó y que podría resultar más terreno, las razones sexuales. Además de los O‘Hara, también Frisch y Lindholm en el Instituto Danés de Salud Pública[2] demostraron que tanto los hombres circuncisos como sus parejas reportan con mucha más frecuencia problemas de insatisfacción sexual. Esto nos lleva a reflexionar si probablemente la práctica de la circuncisión surgió precisamente de una idea puritana para limitar el placer sexual. Es ilustrativo que hasta el propio rabino Moisés Maimónides aceptó abiertamente, en su libro “Guía Para los Perplejos”, que efectivamente la circuncisión masculina se hace para disminuir el placer sexual – publicado hace casi mil años. Aún hay quienes me dicen que, siendo mujer, “no puedo opinar” acerca del pene que es un órgano que no tengo y jamás tendré. Pero si mi sexualidad puede verse afectada ¿por qué no iba a tener yo una opinión al respecto?

En las partes siguientes continuaré analizando las razones por las que la circuncisión masculina también es un tema femenino, continuando sobre todo con las razones sociales, culturales y patriarcales que dan para mucha más amplia discusión.

(Próxima parte: Razones de mortalidad y comparación con mutilaciones femeninas)
Lic. Clara Franco


[1] O´Hara, Kirsten y Jeffrey. Sex As Nature Intended It”. Turning Point Publications, EUA 2001.
[2] Frisch MLindholm MGrønbæk M. “Male circumcision and sexual function in men and women: a survey-based, cross-sectional study in Denmark.”. International Journal of Epidemology. Oct 2011; 40(5):1367-81.






Sunday, November 13, 2011

¿Cuántos bebés tienen que morirse por la circuncisión?

Artículo original en inglés: Guggie Daly.

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/08/how-many-babies-must-die-from.html

Traducción: Clara Franco

Hace algunos días, estaba revisando un link sobre las muertes causadas por circuncisión, y una vez más me sorprendieron los escalofriantes e insensibles comentarios que se hacen respecto al tema de bebés que mueren por ésta cirugía médicamente innecesaria.

Una y otra vez, oigo a quienes debaten el tema señalar que las aproximadamente 100-200 muertes anuales que resultan de la amputación del prepucio de recién nacidos en Norteamérica son “un número pequeñito” y nada de qué preocuparse. Aquí hay ejemplos de los comentarios que la gente me ha dejado:


“Incluso si duplicáramos ésa cifra, sigue siendo insignificante”

“Todo el mundo muere”

“Sólo son como 100 individuos”

“Oh, entonces de hecho se trata de algo bastante seguro”

“Pues bueno, más gente se muere en accidentes automovilísticos”

“No puedes salvarlos a todos”

Todos los días mueren bebés. Todos moriremos, de hecho. Ése es simplemente un hecho de la vida. ¿Cuál es el problema inherente a las muertes por circuncisión? ¿Por qué el hecho de que un bebé muera por circuncisión debe preocuparnos y enojarnos?

La operación rutinaria que hoy en día se realiza a los bebés varones en Norteamérica es reconocida como una cirugía médicamente innecesaria. Incluso la Academia Americana de Pediatría (AAP) reconoce que cualquier “potencial beneficio” es insuficiente para recomendar la circuncisión de rutina. Veremos ése link en un minuto.

La circuncisión rutinaria es el acto de tomar a un bebé saludable, vivo, funcional, y someterlo a una cirugía sin necesidad médica:






El bebé no está enfermo. El bebé no tiene ningún defecto congénito. Pero una parte del cuerpo se le corta con ésta cirugía. Y algunos de ésos bebés mueren.

En otras palabras, cada una de ésas 100-200 muertes era 100% evitable. Cada uno de ésos bebés debería estar vivo hoy. Como he bromeado antes:

“Nada en la vida es 100% seguro, pero la circuncisión médicamente innecesaria es 100% evitable”.

Meditando al respecto, puse esto como mi estatus de Facebook:

“Es interesante cómo la gente es tan rápida para descartar a los cientos de bebés que mueren por la circuncisión forzada como “un número insignificante”. Mientras tanto en nuestra sociedad, hasta una pequeña indirecta de muerte es suficiente para retirar juguetes del mercado, 30 muertes bastan para retirar de la venta cada cuna que ha fabricado una compañía, 14 muertes* resultaron en toda una revolución industrial de los portabebés, y 77 muertes* por ahogamiento resultaron en que la AAP pidió que se cambiara la forma de los hot-dogs. ¿Pero la muerte por circuncisión no cuenta?”

Quise contrastar nuestras reacciones sociales hacia las muertes infantiles causadas por otros productos industriales, comparadas con nuestro comportamiento hacia las muertes por circuncisión.

Y sí, la circuncisión es una industria en Norteamérica, con productos y servicios fabricados alrededor de la práctica:

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/03/cost-of-circumcision.html

Ahora bien, ésa fue una reflexión valerosa, que muchos padres compartieron en sus propios perfiles, donde quizá sus amigos y familiares nunca habían oído hablar del problema. Les picó la curiosidad. Se interesaron. Se escandalizaron. Y, sobre todo, quisieron asegurarse de que los datos fueran verdaderos. Así que aquí hay una lista introductoria de fuentes y recursos con que respaldo mi afirmación.

Primero, es importante notar que en Estados Unidos no existe ninguna ley que exija a los hospitales y doctores reportar las muertes causadas por circuncisión (Nota de la traducción: y yo me apuesto lo que sea a que en México tampoco existe. Por eso en nuestro país, los datos acerca de niños o bebés que mueren por ésta misma operación – y puedes apostar a que sucede con la misma frecuencia relativa – son todavía más difíciles de encontrar). Pueden decir que fue cualquier otra cosa, pueden obscurecer la información en el certificado de muerte e ignorar del todo la verdadera causa de deceso. Así que los números que tenemos son proporcionados por hospitales y doctores que voluntariamente han compartido la información, o de otros casos muy altamente publicitados, como los artículos de noticieros de alto perfil.

Para darte una idea de cómo éste tema puede ser controversial y llevar a la confusión, checa éste artículo sobre un bebé que murió a la mañana siguiente de tener una hemorragia por su circuncisión. Su muerte fue reportada como fallo del corazón:

http://www.drmomma.org/2010/10/baby-dies-from-circumcision-surgery.html

En años anteriores, la AAP meramente estimaba los números, y frecuentemente sorteaba la cantidad de 224 muertes anuales. El estudio más reciente concluyó que al menos 117 muertes ocurrían por año:

http://www.mensstudies.com/content/b64n267w47m333x0/?p=e41bf9de7d0c413fb1173576d8528cfa&pi=5

Esto significa que en el período neonatal (los primeros 28 días de vida y el período en que normalmente ocurre la circuncisión rutinaria), la circuncisión causa más muertes que el Síndrome de Muerte Infantil Súbita y los accidentes de auto:

http://www.examiner.com/family-health-in-washington-dc/new-study-estimates-neonatal-circumcision-death-rate-higher-than-suffocation-and-auto-accidents

¿Suena sorprendente?... Cuando piensas en lo que es la circuncisión rutinaria y luego miras la fragilidad de un recién nacido, tiene sentido. Tan sólo el perder una pequeña cantidad de sangre los puede poner en estado crítico; un poquito más y se mueren desangrados:

http://www.drmomma.org/2010/05/death-from-circumcision.html

Los recién nacidos no son más fuertes que los adultos ni pueden aguantar ésta cirugía mejor que los adultos. Para la información específicamente relacionada con los riesgos que enfrentan los recién nacidos con ésta cirugía, por favor vean mi artículo al respecto aquí:

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/08/newborns-are-stronger-than-adults-its.html

Incluso cuando el bebé ya ha sobrevivido a la cirugía, muchas veces pasamos por alto las complicaciones que pueden experimentar después. Éste urólogo pediatra que se especializa en atender bebés dañados por la circuncisión habla al respecto:

“En mi experiencia, como urólogo pediatra, manejo las complicaciones de la circuncisión neonatal. Por ejemplo, en un período de dos años, me refirieron a más de 275 recién nacidos y bebés con complicaciones de la circuncisión rutinaria. Ninguna de éstas fueron “revisiones” por mera estética, las cuales no hago. El 45% de ellas requirieron cirugía correctiva (tanto menor como mayor, especialmente por causa de daño amputativo)”.

http://www.examiner.com/family-health-in-washington-dc/circumcision-s-complications-what-could-go-wrong

Entonces, sabemos que al menos 117 niños mueren anualmente, y cientos más presentan daños, por una práctica que no tiene beneficios médicos probados de acuerdo a la AAP y que es realizada en bebés sanos sin indicación médica.

¿Ya ves cuál es la preocupación?

¿Cómo es que retiramos del mercado TODAS las cunas de puerta lateral en Norteamérica porque hubo treinta muertes en los últimos DIEZ años, pero no retiramos la circuncisión, que mata por lo menos 117 bebés CADA AÑO?

“El gobierno ilegalizó las cunas de puerta lateral el pasado miércoles, tras las muertes de más de 30 bebés y niños en la última década y millones de retiros del mercado”

http://www.msnbc.msn.com/id/40678788/ns/health-childrens_health/t/after-dozens-deaths-drop-side-cribs-outlawed/

¿Por qué retiramos del mercado CADA rebozo portabebé infantino por culpa de 14 muertes en los últimos VEINTE años, pero no retiramos del mercado a la circuncisión, que mata 117 bebés, más que el SIDS (Síndrome de Muerte Infantil Súbita) y los accidentes de auto en la misma etapa?

http://www.cbsnews.com/stories/2010/03/12/earlyshow/living/ConsumerWatch/main6292012.shtml

¿Por qué la AAP está diciendo a los fabricantes de salchichas que rediseñen la salchicha para hotdog, y ponga etiquetas de advertencia, y que exija reportes y retire del mercado los productos debido a 77 muertes anuales si examinamos los datos de niños hasta 14 años?… pero lo único que la AAP puede decir acerca de la circuncisión, que mata anualmente 117 bebés, es:

“La evidencia científica existente demuestra beneficios médicos potenciales de la circuncisión masculina neonatal; sin embargo, éstos datos no son suficientes para recomendar la circuncisión neonatal de rutina”.

http://aappolicy.aappublications.org/cgi/content/full/pediatrics;103/3/686

¿Quieres ver éso de nuevo?

La AAP, acerca de los hot-dogs:

“Se requiere un sistema obligatorio; para etiquetar los alimentos con advertencias adecuadas acorde al riesgo por ahogamiento, para conducir vigilancia detallada e investigar los incidentes de ahogamiento relacionados con los alimentos, y para advertir al público sobre los riesgos emergentes de atragantamiento por alimentos”.

http://www.medpagetoday.com/Pediatrics/PreventiveCare/18598

La AAP, acerca de la circuncisión:

“La evidencia científica existente demuestra beneficios médicos potenciales de la circuncisión masculina neonatal; sin embargo, éstos datos no son suficientes para recomendar la circuncisión neonatal de rutina”.

http://aappolicy.aappublications.org/cgi/content/full/pediatrics;103/3/686

Si el gobierno, la AAP y los hospitales/doctores no se están preocupando, entonces es tiempo de que nosotros, los padres, nos preocupemos. Las muertes terminan con nosotros.

¡Cuestiona la circuncisión!

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/07/who-would-you-cut.html

Cuestiona los costos de la circuncisión:

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/03/cost-of-circumcision.html

Protege a tus hijos de la circuncisión:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7861536

No es una “decisión”. Nació saludable, ¡manténlo así!

http://www.drmomma.org/2010/02/dr-dean-edell-statement-on-circumcision.html

Amanda cuestionó la circuncisión después de que su hijo fuera circuncidado. Ella dice:

“En ése entonces, hice lo que creí que todo mundo hacía. Ahora que sé mejores cosas, hago mejores cosas. Te amo, hijo, y ésta terrible experiencia en nuestro pasado me ayudó a luchar para volverme la mejor madre que puedo ser el día de hoy. ¿Circuncisión?... Nunca más”.

*el estudio original afirmaba que hubo 17 muertes por portabebés y 117 por los hot-dogs, pero el artículo del CPSC afirma que fueron 14 muertes y la AAP afirma que fueron 77. He editado la afirmación para que vaya en línea con los datos.

Saturday, October 15, 2011

Confesiones de un hombre circuncidado.


Antes y después: imágenes de un libro de texto que comparan un pene herido y uno completo.

http://www.shands.org/

Texto original en inglés, en The Guggie Daily: http://guggiedaly.blogspot.com/2011/01/confessions-of-circumcised-man.html

Desde que tengo memoria, me han gustado las puestas de sol y las pinturas impresionistas al óleo. La sutil interacción del color y la luz siempre me ha parecido bella, incluso sublime. No puedo imaginar nada más hermoso.

Tanto así, que me sentí estupefacto cuando me enteré, a la edad de 18 años, que era daltónico. “No puede ser”, le insistí al oculista. Él me explicó con total naturalidad, que había fallado completamente la prueba Ishihara, de reconocimiento de colores. De una serie de 38 círculos con puntos de colores, sólo pude ver los números alojados en cuatro de ellos. No cabía duda. Era daltónico.

Mi negación fue total. No le creí. “Puedo ver colores”, insistí. “Mis jeans son azules. Mi camisa es azul claro. Sus pantalones son grises”. Me explicó sin matices que sí, que yo podía ver algunos colores. Pero lo que yo veía no era ni de lejos tan vívido o completo como lo que veían las personas con “visión normal de los colores”. Mi visión de los colores estaba radicalmente apagada.

Aún así no le creí. Les enseñé la prueba a mis hermanas. Ambas pasaron, fácilmente.

Me llevó cierto tiempo procesar éste descubrimiento y aceptar que yo era uno de ése 20% de hombres que son daltónicos por causa de un defecto genético. No era culpa de nadie. Nada de qué avergonzarse. Sólo mala suerte.

Pero éste descubrimiento, y mi experiencia venciendo a la negación, me permitieron finalmente confrontar algo más. Pude confrontar otra área en donde mi percepción del mundo está significativamente disminuida. Ésta área está disminuida de una manera que nunca imaginé posible. Es otro lugar en donde mi percepción del mundo no es, ni de cerca, tan vívida o completa como la de la “gente normal”.

Me refiero al área de mi percepción sexual – mi apreciación física del contacto sexual normal. Mi percepción sexual también está disminuida. Pero ésta vez no se trata de algún inocente, desafortunado defecto genético. Esto me lo hizo alguien más. Mi percepción sexual me fue robada.

Fue robada intencionalmente. Robada por doctores. Sin mi conocimiento o consentimiento. Fue robada cuando yo era un bebé indefenso. Y, quizá lo más sorprendente, fue robada con la aprobación de mis padres.

Ésta vez la negación fue más difícil de superar. Ésta vez la negación no solamente me protegía en mi auto-imagen de hombre “normal”. Ésta vez, la negación me protegía de enterarme que las personas en quienes más he confiado, a quienes más he amado – me habían traicionado. La negación me impidió enterarme y sentir el doloroso descubrimiento de que había sido lastimado, para siempre, en la parte más íntima y privada de mi vida. Fui sexualmente mutilado, de manera permanente. Intencionalmente. Por las personas que afirmaban amarme más – mis padres.

Éste ha sido un camino de auto-descubrimiento muy difícil de seguir.

Pero, al confrontar todos los sentimientos que me aguardaban detrás de mi cortina de negación, encontré más que simple enojo y depresión. Los había, ciertamente, y en gran cantidad. Pero también encontré entendimiento y crecimiento personal y algo de esperanza.

Ahora entiendo por qué a veces tengo dificultad para mantener una erección o llegar al orgasmo. No se trata de una falla vergonzosa en mi masculinidad. No es evidencia de mi desinterés físico y emocional en mi compañera sexual. No es una prueba de mi flaqueza como hombre. He aprendido que esto es una prueba del éxito de la operación. La disfunción eréctil y el placer sexual disminuido, SON los resultados deseados de una circuncisión. ¡Mi operación fue un éxito!

Mucha gente cree que el sexo es malo. Creen que la masturbación y el sexo recreativo son inmorales. A veces estas creencias tienen una motivación religiosa, a veces no. El corte genital es la intervención quirúrgica que ataca directamente a la “maldad” de la sexualidad humana. Hace poco, los textos médicos eran muy específicos acerca de la efectividad de la circuncisión masculina y femenina para prevenir la masturbación. Eso es lo que el corte genital pretende lograr – disminuir la sexualidad humana, reduciendo dramáticamente el placer sexual. Ahora lo entiendo. También entiendo que ésta intención nunca se la explicaron a mis padres.

Ahora entiendo que mis sensaciones sexuales disminuidas no son el resultado de una circuncisión malograda, estropeada o demasiado agresiva. Están disminuidas porque mi circuncisión salió justo como debía de salir. Mi órgano sexual no es normal, no está intacto. Las partes más sensibles de mi pene ya no existen. Me quitaron los “labios” del prepucio. Me amputaron la banda fibrosa que cubre la cresta del glande. Me quitaron el frenillo. Mi prepucio exterior me lo quitaron. Y finalmente, mi glande y mi prepucio interno están des-sensibilizados, a raíz del contacto constante con la ropa y el mundo exterior. También entiendo que éstas partes exquisitamente sensibles de mi anatomía, y sus funciones, nunca se las explicaron a mis padres.

En efecto, los “ojos y oídos” de mi sistema de percepción sexual ya no están. Todavía puedo tener sexo y puedo concebir un niño, pero gran parte de la diversión y mucha de la frecuencia se han ido. Sé acerca de la frecuencia reducida por mis esfuerzos fallidos – y el miedo a tener más fallas. La pérdida de placer, la diversión, es algo que sólo puedo tratar de comprender leyendo.

Pero sé acerca de la insensibilidad y la pérdida. Los recuerdos de mi pérdida de erecciones con mujeres a las que amaba, con mujeres que me atraían profundamente, tanto física como emocionalmente, son aún muy agudos. Así recuerdo también cómo me sentí inadecuado, y cómo ellas sintieron que no eran lo suficientemente atractivas o deseables. Y esas relaciones poco a poco perdieron el rumbo y terminaron. Ahora entiendo por qué. Y entiendo que los resultados predecibles de mi circuncisión nunca se los explicaron a mis padres.

Sé acerca de la insensibilidad y las enfermedades. Me enseñaron sobre el sexo seguro, y entiendo lo importante que es. Pero también sé que, las veces que he tratado de usar condones, me vuelvo totalmente insensible, no siento absolutamente nada. Para mí, los condones equivalen a abstinencia. Con un condón puesto, rara vez puedo mantener una erección y nunca puedo alcanzar el orgasmo. Ahora entiendo por qué. Pero cuando tenía que elegir entre las opciones del sexo inseguro o no tener sexo, elegía el sexo inseguro. Y pagué el precio. La circuncisión no es lo único que dura para siempre. Algunas enfermedades también duran para siempre. También los recuerdos de angustia por el miedo a un embarazo no deseado. Cargaré con ellos el resto de mi vida. Ahora entiendo por qué. Entiendo que mis padres nunca supieron que la circuncisión me pondría en una situación donde tendría que tomar ésos riesgos para poder tener intimidad con alguien a quien amaba.

He pasado por un gran crecimiento personal a raíz de éste proceso de lidiar con mi circuncisión. He investigado acerca de mi cuerpo – cómo son las partes con las que nací y sus funciones. He investigado cómo la comunidad médica ha engañado a generaciones enteras de padres acerca de la práctica de la circuncisión. He investigado sobre lo difícil que es sobreponerse a la negación y romper el círculo de abuso ritual que existe dentro de las familias. Y he investigado sobre las tendencias cambiantes en las decisiones que las familias están tomando para sus hijos – y esto me da esperanzas.

“Esperanza” no es una palabra que me viene fácilmente a la cabeza y al corazón cuando hablo del corte genital. Sobreviví a una experiencia de abuso sexual que no recuerdo… pero que nunca olvidaré. Nunca sabré cómo se supone que debe sentirse el sexo para un hombre. Nunca podré mirarme al espejo y ver a un hombre completo. Pero, he aprendido que puedo perdonar a mis padres por permitir que un extraño me lastimara de esta manera. He aprendido que aún los amo, a pesar de mi dolor y enojo. Y éso me da esperanzas. Tengo esperanzas porque sé que puedo amar y perdonar. Puedo amar y perdonar porque mis padres fueron engañados y no sabían nada mejor. No tenían un acceso fácil a la información por medio de Internet. No oyeron voces de activistas por los niños, hablando en mi nombre. No contaban con el respaldo de un amplio grupo de padres que estaban cuestionando y rechazando la horrible violación rutinaria que es la mutilación genital infantil.

No es que mis padres no quisieran enterarse, o que no quisieran protegerme. Fueron engañados. Y yo los perdono.

Tengo esperanzas porque puedo canalizar mis sentimientos negativos de traición, enojo, dolor y depresión en algo positivo. Puedo abogar por los recién nacidos de hoy, que serán una generación de hombres mañana. Puedo ayudar un poco a educar a los padres de hoy, y ser la voz que quisiera que hubieran oído mis padres. Puedo ayudar a romper el ciclo de violencia contra los bebés varones, de la misma forma en que lo han roto para las niñas.

La esperanza no me devolverá lo que me quitaron hace tanto tiempo. Pero si acaso puede ayudar a que algunos cuantos padres elijan valerosamente enfrentar a sus doctores y a sus familias en defensa de sus hijos, habrá valido la pena enfrentar todo el dolor que encontré escondido tras mi cortina de negación.

Un millón de bebés varones están llorando, pidiendo que alguien los ayude. No puedo quedarme callado. No puedo coludirme a través de la inacción. Debo tratar de hacer mi parte para ayudarlos de la manera que pueda. Por favor ayúdenme en éste esfuerzo. Nuestra generación puede proteger a la siguiente.

Kirk.




Aquéllos interesados en aprender acerca de las complicaciones sexuales causadas por la circuncisión de rutina pueden encontrar útiles estas fuentes:

¿Cuál es el costo de la circuncisión?

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/03/cost-of-circumcision.html

Circuncisión y complicaciones y vaginismo:

http://www.vaginismus-awareness-network.org/circumcision.html

Cómo la circuncisón masculina puede estar afectando tu vida amorosa:

http://www.coloradonocirc.org/pamphlets.php

Efectos secundarios a nivel sexual:

http://www.boystoo.com/medical/conversion.htm

http://www.cirp.org/

http://www.norm.org/lost.html

http://www.notjustskin.org/

Artículos de Dr. Momma sobre el tema:

http://www.drmomma.org/2009/12/circumcision-secret.html

http://www.drmomma.org/2009/10/improve-marital-sex-keep-foreskins.html

http://www.drmomma.org/2009/10/male-circumcision-hurts-women.html

http://www.drmomma.org/2009/10/how-male-circumcision-impacts-your-love.html

Monday, August 1, 2011

Estudiando los beneficios del pene intacto.

Traducción de éste importante artículo de nuestro compañero Travis Wisdom, que estudia a detalle las funciones del prepucio. Yo misma al traducirlo aprendí cosas nuevas. ¡Hay tanta ignorancia mutiladora allá afuera! :(



Post original aquí: http://www.thewholenetwork.org/4/category/the%20foreskin/1.html


Estudiando los beneficios del pene intacto. 10/27/2010

Por: Travis Wisdom

Traducción: Clara Franco

Nota del Autor: Publicado originalmente para la Asociación de Profesionales del Nacimiento y Posparto (CAPPA por sus siglas en inglés), en la edición de octubre de 2010 de “Cappa Quarterly”.

Introducción

Hay un número creciente de padres americanos que están diciendo “no” a la circuncisión de rutina. Ésta elección positiva le da a los niños mayores beneficios de salud y vida. Mientras las tasas de circuncisión continúan declinando en los Estados Unidos, aquéllos que eligen una crianza “amigable con el prepucio” se encuentran en contraste con la mayoría circuncidadora, la cultura circuncidadora. Esto puede crear incertidumbre acerca de las decisiones relacionadas con la circuncisión. A raíz de los mitos culturales relacionados con la circuncisión, incluso los doctores pueden estar dando información inexacta e inadecuada acerca de la importancia del prepucio, sus beneficios para la salud y sus roles para la función sexual óptima, así como la adecuada higiene y el cuidado de niños y hombres intactos.

Éste ensayo estudia varios beneficios y funciones protectoras, mecánicas, sensoriales y sexuales del prepucio, las cuales se pierden cuando éste es quirúrgicamente amputado. Discuto la higiene genital y el cuidado del pene intacto, con la esperanza de ayudar a terminar con la confusión y la ignorancia acerca de la higiene. Anticipadamente, el tener un entendimiento acerca de los beneficios y funciones del prepucio humano es útil tanto para los padres como los doctores, para así poder apreciar y respetar los genitales intactos.


Ventajas del Prepucio

El prepucio humano es un órgano especializado que cumple funciones protectoras, mecánicas, sensoriales y sexuales, todas las cuales son necesarias para la salud sexual integral [1]. Todos los varones sanos y funcionales nacen con las siguientes capacidades prepuciales, y deben poder disfrutar de sus beneficios y funciones durante la edad adulta.

Protectoras

El prepucio juega un rol crucial en la sexualidad humana, la cual se disfuncionaliza si éste es amputado mediante la circuncisión. Es necesario que el glande esté cubierto cuando se encuentra flácido, para mantenerlo protegido de patógenos, así como mantener el placer y la sensibilidad. El prepucio cubre al glande, ya sea total o parcialmente, en el hombre adulto, protegiéndolo de la sequedad y abrasión [2]. Estando protegido de estímulos externos, el prepucio mantiene al área subprepucial húmeda con secreciones prostáticas, vesiculares y uretrales [2]. La humedad subprepucial contiene lisozima, que destruye patógenos [1]. Es importante que el glande se mantenga en éste estado de humedad porque está cubierto de mucosa, no de piel. Adicionalmente, el prepucio lo protege del proceso de keratinización. De otra manera, éste proceso causaría que el glande se hiciera más grueso, conforme las células de la piel se acumulan en capas, lo cual destruye la sensibilidad [2]. En otras palabras, cuando el prepucio ya no está presente; los genitales masculinos pierden su habilidad de proteger la membrana mucosa del glande, y de evitar que el glande se vuelva “correoso” e insensible, lo cual es un efecto del cuerpo tratando de reponer la protección perdida.

En bebés varones, el prepucio protege al meato urinario del amoniaco de los pañales, y previene la meatitis, la ulceración meatal y la estenosis meatal. El meato urinario es la abertura de la uretra en el extremo del pene, y debe estar protegido de éstas condiciones, que incluyen inflamación, úlceras, y el estrechamiento de la abertura uretral. Todos estos síntomas pueden prevenirse, y sólo se encuentran en bebés circuncidados [5]. La E. coli, que se encuentra en las heces, es el patógeno más importante en las infecciones del tracto urinario. Las fibras musculosas del prepucio actúan como un esfínter, ayudando a prevenir las infecciones del tracto urinario en infantes, ya que bloquean el contacto entre el meato y las heces. Adicionalmente, el prepucio también ayuda a reducir la incidencia de uretritis no específica, y la presencia de Staphylococcus aureus en la uretra [1]. Concretamente, el prepucio impide que el niño se siente en su propia orina y heces dentro de un pañal, y el esfínter previene el contacto de éstas sustancias con la membrana mucosa del glande.

Mecánicos

Una función mecánica importante del prepucio es su capacidad para facilitar la penetración [2]. Al retraerse el prepucio, el pene se introduce en la pareja reduciendo la fricción, sequedad y abrasión, permitiendo que la relación sexual sea más cómoda [1].

Asimismo, la presencia del prepucio permite una penetración menos forzada. Después de la penetración, el prepucio provee una acción de “deslizamiento” única, que reduce la fricción y la sequedad [1].

Sensoriales y sexuales.

El prepucio es una zona erógena específica, se trata de la parte del pene más rica en terminaciones nerviosas, localizadas cerca de la “franja” de la cresta del glande. Ésta franja se origina en el frenillo, y rodea la abertura del prepucio [2]. El tejido que tiene las terminaciones nerviosas más sensibles al tacto y a la temperatura se localiza en el prepucio [1].

El prepucio tiene una capa de tejido muscular suave, el músculo peripeneal, que comprende una porción del músculo dartos [2]. Las terminaciones nerviosas presentes en el prepucio son estimuladas con movimiento y estiramiento [1]. A través de las contracciones de las fibras musculosas únicas de éste tejido, el prepucio obtiene una gran elasticidad, que es crucial para la sensibilidad erógena. El tejido musculoso debe estirarse para poder deslizarse sobre el glande durante la erección, para después volver a su cobertura en la flacidez. El estiramiento produce una sensación placentera. Las terminaciones nerviosas producen sensaciones erógenas y placenteras, que viajan al sistema nervioso central, alimentando al sistema nervioso autónomo. Éste proceso juega un rol vital en el control de la erección y la eyaculación [2].

Las terminales nerviosas del glande se concentran en la corona. De la misma forma, se introducen en la corona durante la relación sexual. [2]. El prepucio protege a la corona de la estimulación directa, y dado que es la parte más sensible del pene, ayuda a prevenir la eyaculación precoz [1].

En breve, la estimulación ocurre a través del estiramiento de la piel y su movimiento sobre el glande. La gran elasticidad del prepucio es vital para el placer erógeno. La relación entre las terminales nerviosas y el sistema nervioso autónomo es importante para controlar la erección y la eyaculación, para una sexualidad funcional. Las terminales nerviosas de la corona están entre las más sensibles y el prepucio las protege de la estimulación directa. Sin el prepucio, se afecta negativamente el tiempo de latencia.

Higiene Genital

El prepucio es una de las partes más fáciles de cuidar de la anatomía humana, y la regla más importante para la higiene de un bebé es: sólo limpiar lo que se ve [3]. La higiene infantil adecuada, tanto para niños como niñas, es así de simple. De hecho, la enfermera Marilyn Milos describe la limpieza de un pene intacto como muy similar a limpiar un dedo [4]. Sólo se debe limpiar los genitales externos, lo que está expuesto, usando agua tibia. No se requiere jabón. La limpieza interior o intrusiva no se requiere jamás. El prepucio del niño se retractará de manera natural en algún punto de su maduración, a su propio tiempo único, generalmente alrededor de la pubertad. Es imperativo notar que la retracción forzada del prepucio debe evitarse siempre, pues causa traumatismo, dolor, y destrucción del tejido en desarrollo y su flora natural [4]. Por supuesto que el pene al nacer está inmaduro, y el prepucio se conecta con el glande por medio de una membrana especial que asegura la higiene y la protección de las estructuras del pene [3]. Adicionalmente, ésta membrana también protege las zonas ricas en terminaciones nerviosas y erógenas de estímulos externos, así como bacterias de las heces, amoniaco de la orina y patógenos invasores [3].

Tanto John V. Geisheker como John W. Travis en su artículo “Sólo Limpiar Lo Que Se Ve: Revirtiendo la Epidemia de Retracciones Forzadas del Prepucio”, están de acuerdo en que, aunque el prepucio difiere en su estructura, se puede conceptualizar como un “himen masculino”, protector del órgano sexual interno durante los años en que el niño no lo necesita para propósitos sexuales. A su debido tiempo, la membrana desaparecerá conforme el niño madura [3].

Una vez que el niño ha descubierto que su prepucio se puede retraer (de manera natural), puede fácilmente cuidar y limpiar su cuerpo con tres pasos sencillos: retraer, enjuagar, y cubrir de nuevo [4]. Primero, retrae su prepucio. Usando sólo agua tibia, sin aplicar jabón u otras sustancias irritantes en la mucosa del glande o la estructura interna del prepucio, enjuagar. Luego, soltar el prepucio y permitir que naturalmente se deslice a su posición original sobre el glande [4].

Conclusión

El tener un entendimiento adecuado y una apreciación de las ventajas del prepucio masculino, le da a los padres la oportunidad de dirigir sus propias experiencias de nacimiento y primeros cuidados de su bebé. Es importante que los doctores reciban información actualizada, relevante, y exacta acerca de cuán importante es el rol del prepucio en la protección contra las enfermedades y patógenos invasores [1]; así como para proveer a los órganos sexuales funcionales de la movilidad necesaria para la relación sexual, así como para disfrutar el potencial completo de la intimidad sexual [1]. También, el cuidado de éste órgano único es extraordinariamente simple. El prepucio puede limpiarse y cuidarse con sólo agua tibia, sin usar sustancias artificiales como jabones, y sin necesidad de limpieza interna invasiva [3]. La primera persona que retraiga el prepucio de un niño debe ser el propio niño. Todos los demás deben dejarlo en paz y dejar que la naturaleza funcione a su propio modo. La membrana bajo el prepucio es la primera línea de defensa del niño contra infecciones, y la retracción forzada del prepucio interrumpe éste orden protector, causando traumatismo, irritación, desgarro y dolor evitable [4].

La lucha por una mejor educación y conocimiento de los órganos sexuales masculinos, ayuda a deshacer mitos sobre el cuerpo humano y la sexualidad masculina. Éstos recursos disponibles permiten una decisión informada acerca de la crianza “amistosa con el prepucio”, basada en la conciencia y la educación, contrario a las creencias erróneas e ignorantes que pueden promover el daño al cuerpo masculino, o bien causar una sensación de culpabilidad por proteger a los niños de los daños de la circuncisión rutinaria.


Referencias:

[1]
Hill, G. (2007). The Case against circumcision. Journal of Men's Health and Gender, 4(3), 318-323

[2]
Foreskin Sexual Function/Circumcision Sexual Dysfunction. Circumcision information resource pages. Retrieved (2009, September 07) from http://www.cirp.org/library/sex_function/

[3]
Geisheker, JV, & Travis, JW. (2008, May 30). Only clean What is seen - reversing the epidemic of forcible foreskin retractions. Kindred Community, 28-33.

[4]
Milos, MF. (2010). Letters to the Editor: Re: Provencio-Vasquez, E. & Rodriguez, A. (2009). Collaborative practice: Circumcision revisited. Journal for Specialists in Pediatric Nursing, 14(4), 295-297. . (2010). Wiley periodicals, Inc.

[5]
Denniston, GC, & Reiss, MD. (2004). The Medical Director’s Guide to Male Circumcision. Doctors opposing circumcision. Retrieved (2010, January 4) from http://www.doctorsopposingcircumcision.org

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