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Sunday, July 24, 2011

Más sobre traumas sexuales relacionados con la mutilación:


Me llegó por e-mail éste interesante artículo. Y el comentario que viene aquí al inicio, es cortesía de Gabriela O. M.


"Comparto completamente lo que dice este artículo, pues de hecho es la misma conclusion a la que yo ya había llegado hace mucho tiempo: Que hay una profunda patología e inclusive una perversión sexual en los doctores que circuncidan a los bebés sin sentir nada ante los alaridos que da el pequeño indefenso, pues solo asi me puedo explicar el hecho de que no sientan nada, e inclusive hagan bromas cuando los bebes se desgañitan a veces hasta vomitar, al sentir el terrible dolor de la tortura a la que están siendo sometidos.

Pienso que dicho bloqueo proviene de haber pasado por la misma experiencia cuando ellos mismos eran bebés indefensos y que ese dolor que yace enterrado en las profundidades de su psique, no solo produce que se bloqueen ante el dolor de los bebés que como él mismo médico en su momento, están siendo sometidos a esa tortura, sino que en casos extremos, el mutilar a otros bebés tan indefensos como ellos mismos lo estuvieran a tan tierna edad, se convierte en una compulsión destinada a impedir que el dolor salga a la superficie y más que nada, como una forma extrema de venganza y de darle salida a la ira interna y oculta que ellos mismos sienten.... pero que son incapaces de expresar de una manera consciente, pues para poder hacerlo necesitarían enfrentar la realidad de su propio dolor.

Los pretextos que la ciencia médica esgrime actualmente tienen el mismo objetivo de mantener ese dolor enterrado en las profundidades de la psique con las justificaciones más absurdas. A los estudiantes de medicina no se les enseña jamás el verdadero valor a nivel puramente científico y anatómico del prepucio, pues el hecho de saber que el prepucio contiene más de 20,000 terminaciones nerviosas que lo convierten en la parte más sensible de toda la anatomía masculina, que se pierden irremediablemente para siempre al mutilarlo, no necesitaría de más de dos dedos de lógica elemental para entender que la mutilación del mismo implica la pérdida de un 70%-80% de la sensibilidad sexual del hombre... y eso debería de ser más que suficiente como argumento para convencer a cualquier médico... a cualquier hombre de hecho, de que la circuncisión es no solo una falta de ética profesional y una violación al sagrado juramento hipocrático de no hacer daño, sino un acto de locura... pues a qué hombre le gustaría perder su sensibilidad o saber que ya la ha perdido en gran medida y que su vida sexual tendrá un lapso de vida mil veces más corto que el de un hombre que jamás fue mutilado?

Yo creo que este dolor es lo que yace bajo el estado de negación que sienten tantos padres cuando se menciona este tema y que prefieren pasarle la estafeta del dolor oculto a sus propios hijos varones, antes que enfrentar la dolorosa realidad que les fúera impuesta a ellos mismos a tan solo unas horas de haber nacido".






Circumcision: What Your Baby Can't Tell You

"The Darker Regions of the Human Mind"

Some Statements About Circumcisers
From "The Unkindest Cut of All,"
by John M. Foley, MD
Fact, July 1966, Ralph Ginzburg, Publisher
[Quoted with permission]

[W]hy anyone would want circumcision made compulsory may seem puzzling.
One answer, of course, is that if circumcision were made compulsory, the circumciser would be protected whenever he happens to cripple or kill the little boy he operates on--a "complication" that is not so very uncommon. Another answer, I think, must be sought in the darker regions of the human mind, because circumcision is simply an unmitigated fraud. It is nothing but wanton and unnecessary mutilation. The annual 2 million assembly-line circumcisions in this country are a monument to the gullibility and stupidity of the American public.
For 60 years, a powerful and articulate minority in our profession has tried to enforce a taboo against any objective discussion of the merits or demerits of circumcision ... To question its value has become all but unthinkable. The medical literature is virtually closed except to those who drool over the operation's alleged advantages.
William Keith C. Morgan, M.D., ... has written in the Journal of the American Medical Associa-tion[:] ... "Why is the operation of circumcision practiced? One might as well attempt to explain the rites of voodoo!" ... Peter Van Zante, M.D., ... writes in the Medical Tribune: "Circumcision of a helpless child is a crime." Elsewhere he has said: "Circumcision is cruel and mutilating and actually should be outlawed." In 1920, a British physician named G. S. Thompson, who had once circumcised himself, later concluded that circumcision was nothing more nor less than "a barbarous and unnecessary mutilation" (British Medical Journal, 1920).
Efforts to justify circumcision have been made since the very beginnings of history. The desire to mutilate came first; the "reasons" came later.
This process of rationalization has culminated in the supposed relationship between the husband's foreskin and cancer of the genitals--one of the greatest hoaxes in the history of medicine.
Circumcision provides a convenient and socially acceptable outlet for the perverted component of the circumciser's libido. I have had personal experience with the psychopathology that underlies the wish to circumcise. The pitiful wails of the suffering infant are all too often the background for lewd and obscene commentary by the obstetrician to his audience of nurses. Several years ago I saw an infant born with multiple deformities. He could not live more than a few months at most, but to add to his miseries, this unfortunate bit of humanity had to undergo a thorough circumcision.
I have seen two medical students fight over the privilege of doing circumcisions on the newborn, although these same students showed neither interest nor aptitude for opening boils or doing other surgical tasks.
In 1951, I witnessed an autopsy on an infant who had died from an infected circumcision--a death rendered even more tragic because the mother had tried to persuade the obstetrician to spare her infant the ordeal.
Dr. Alexander Schaffer, a noted pediatrician, tells with horror of a case in which an infant was being delivered as a frank breech (buttocks first). Before delivering the baby, and just as the penis came into view, the obstetrician seized it and circumcised it. That obstetrician, I would say, may be capable ... But sexually I say he is a monster. And I say that one of the reasons why circumcision is so common in this country stems from the sadism of the crypto-pervert.
[P]sychiatrists have long been agreed that circumcision is basically a punitive act.
[T]hey [those who want all males circumcised] suffer from "foreskin envy." Cut off a man's tonsils and it does not affect his feelings about his neighbor's tonsils, but cut off his foreskin and his neighbor's foreskin becomes an object of envy and hatred. The circumcised have always behaved as if their circumcision were a stigma of inferiority. Jew, Moor, and Turk forced circumcision on servants, slaves, and whole nations of conquered people.
Because the motivations of the foreskin- phobes are so irrational, these people are hard to combat. The introduction of routine circumcision as a "medical" measure at the turn of the century aroused vigorous opposition within the profession. Dr. Warren Stone Bickham, an eminent surgeon, declared that circumcision was a disgrace and a discredit to the surgeon responsible. Nevertheless by 1920 the opposition had dwindled, and the fanatical circumcisers were in possession of the field. The opponents of circumcision failed because they did not understand the motives of the circumcisers and therefore could not grapple with them.
Only the circumcised refer to the foreskin as a "useless appendage."

[Has anyone done a study on circumcisers? What kind of person trains himself (or herself) and maneuvers himself (or herself) into a position where he (or she) can get paid to cut healthy erotogenic tissue -- living flesh -- from the genitals of unwilling, unconsenting children and babies -- or, for that matter, from willing, consenting adults?]




Saturday, May 21, 2011

Papás del mundo, por favor DEJEN de traumatizar (accidentalmente o no) a sus hijos.


Para mí es demasiado sorprendente cómo, desde el principio de lo tiempos, tantos padres y madres, de tantas culturas y sociedades alrededor del mundo; tienen ésa extrema obsesión de estar tocando, cortando, manoseando, jaloneando, forzando... o metiéndose de cualquier manera con los genitales infantiles.
  • Circuncisión masculina
  • Lo que hacen éstos rabinos después de la circuncisión masculina y que es indescriptiblemente pervertido: http://www.come-and-hear.com/editor/br_4.html (sí, gente, éso hacen muchos rabinos: después de que despellejaron el pene del bebé, lo chupan con sus bocotas asquerosas, "para detener la sangre").
  • Castración de niños para los coros de la Iglesia
  • Infibulación masculina
  • Sub-incisión masculina
  • Mutilación genital femenina, en al menos cuatro formas distintas:
  • Tipo 1: Amputación del capuchón del clítoris
  • Tipo 2: Amputación del clítoris entero
  • Tipo 3: Amputación del clítoris entero y los labios menores
  • Tipo 4, o infibulación femenina: amputación del clítoris entero, labios menores y labios mayores y suturación de la vagina
  • O también, por qué no, lo que propuso Kellog, el señor del cereal: para los varoncitos, circuncisión, y para las damitas, ácido carbólico en el clítoris. Ésto para evitar que se masturbaran, ambos dos sexos. (http://www.circumstitions.com/Kellogg.html)


¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?... De verdad, no entiendo.
De verdad es difícil entender la obsesión que tienen muchísimas culturas del mundo con ése constante meter mano; de muy variadas maneras, con grados variables de daño y mutilación y trauma; en las partes privadas de sus niños. ¿Por qué?...


El tema me va a dar para una tesis doctoral, pero hoy el punto no es ése.

Es fácil criticar las costumbres de una cultura ajena a nuestro país, o nuestro continente. Fácil levantarse en armas intelectuales a favor de los "derechos humanos", en contra de los rituales que tiene la gente de otro color, que habla otro idioma. Facilísimo pararse, como dicen los gringos "sobre una caja de jabón", y ponerse a dar discursos acerca de cómo las otras sociedades traumatizan a sus infantes.


Lo que tal vez no sea tan sencillo, es preguntarnos si en nuestras culturas pasan cosas parecidas.


Irónicamente, a nosotros los activistas nos pueden llegar a llamar "obsesivos" o "perversos"; por hablar acerca de que a los genitales de los niños de cualquier sexo, se les tiene que dejar en paz y no estar manoseando, ni cortando, ni prensando, ni tironeando. Imagínense cómo tendremos que llamar a toda ésa gente que aboga por sí cortar, manosear, prensar y tironear las partes nobles de niños y niñas. Ugh.


Desde que me ocupo del tema de la mutilación genital masculina y femenina, he estado teniendo acceso a testimonios y materiales asombrosos. Muchísimos hombres viven el hecho de haber sido circuncidados como un trauma. Otros no fueron circuncidados nunca, sin embargo, también viven con un trauma.

Y es que la retracción forzada del prepucio también hace MUCHÍSIMO daño, es increíblemente dolorosa para el bebé o niño, no debe hacerse, y sí, también puede ser la fuente de un trauma muy doloroso.

También hay mujeres traumatizadas, desde luego; ya sea por los manoseos o mutilaciones que vivieron ellas mismas, o por lo que vieron vivir a sus hijos, hermanos, esposos...



Muchos de estos testimonios vienen de hombres que han exigido (y con toda razón), permanecer anónimos.

Tenemos testimonios de hombres y mujeres que, cuando han decidido abrir sus corazones y escribir confiadamente las cosas que les han sucedido, nos han contado:

(nota: muchas de éstas citas las haré de manera no textual, o de plano cambiaré todas las palabras, porque hasta ése punto nos han exigido algunos su anonimidad)

  • Que lleva varios años visitando a un psiquiatra, porque desde que llegó al mundo, el pediatra le ordenó a su madre que debía separarle el prepucio a la fuerza, para evitar "operarlo". Y el recuerdo más vívido y traumático que tiene de su infancia, es el de su madre tocándole diario el pene para separarle la piel a la fuerza, con muchísimo dolor.
  • Que todavía recuerda cómo, a los seis años de edad, el doctor le amarró las manos para que se aguantara mientras le inyectaban anestesia en el pene, antes de circuncidarlo.
  • Que lleva toda su vida (cincuenta y tantos años de edad) luchando contra el trauma que comenzó cuando descubrió que le habían cortado el clítoris de pequeña. Por cierto, éste es el testimonio de una mujer nacida en Kansas, de padres norteamericanos, cristiana, angloparlante, y blanca como la leche. Se llama Patricia Robinett, y quiere que te enteres de que la mutilación genital femenina también se hacía en Estados Unidos en los años cincuenta: http://www.amazon.com/Rape-Innocence-genital-mutilation-circumcision/dp/187841111X/ref=ntt_at_ep_dpt_1
The Rape of Innocence: female genital mutilation and circumcision in the USA

  • Que su madre le causó un trauma espectacular con éso. Desde que era muy pequeño, ella estuvo obsesionada con que ya debía "descapullarse" (retraer a la fuerza el prepucio, para dejar al descubierto el glande. Vaya con las palabras que se inventa la gente), y le ocasionó un verdadero trauma sexual. Durante toda la infancia, no lo dejó en paz, diario volaban las manos maternas hacia su pene, jaloneando y forzando, de modo que él hoy en día visita un psiquiatra y no ha podido tener relaciones sexuales normales (a sus casi treinta años). El pediatra había ordenado "hacerle ejercicios, para poder limpiarlo bien".
  • Que recuerda cómo, detrás de una tela, para que no pudiera ver cómo lo operaban, los doctores aplicaron gasas, untaron líquidos, cortaron... Finalmente, el sonriente doctor le mostró su prepucio amputado mientras decía "¿Verdad que no necesitas ésto para nada?", antes de hacerlo volar hacia el basurero. Creyó que era un castigo momentáneo y que después "se lo devolverían", pero lógicamente éso nunca sucedió. "Tal vez es porque mamá quería otra niña", pensó el chiquillo. Durante muchos años tuvo la sensación de que lo habían acosado o violado.
  • Que a ella le dijo el pediatra que, si no le hacía esta tortura a su bebé todos los días, "para limpiarlo correctamente", entonces necesitarían "sin lugar a dudas", hacerle la circuncisión. Ella siente que no tiene ningún sentido éso de que para limpiar a un varón sea necesario lastimarlo, pero siente que debe obedecer al pediatra.
  • O nada como aquélla mamá mexicana, que me platicó cómo hacía exactamente lo mismo con su niño, los famosos ejercicios de retracción forzada. Algo así como: "Pues sí, mi esposo le hace diario los ejercicios después de bañarlo. Se siente raro, porque a veces yo paso a su lado y lo veo, mi niño está teniendo una erección mientras su papá le hace los ejercicios. Creo que es como si lo masturbara, pero es una masturbación permitida, me imagino". Al poco tiempo me pregunta: "Oye, pero, ¿y qué le digo a mi hijo si un día me pregunta por qué su pene se erecta cuando le hacen los ejercicios?", mientras yo diplomáticamente me guardo la respuesta para mis adentros: "No sé, hermana, podrías decirle la verdad, podrías decirle que es porque su papá lo está masturbando". Y podrías, de una vez, ir ahorrando para pagar ésas caras, caras sesiones de terapia; en donde él tendrá que ponerse frente a un psiquiatra y decirle que tenía erecciones a los tres años de edad mientras su papá le agarraba el pene.
  • Que en cuanto él y sus padres llegaron a Estados Unidos desde su natal Nueva Zelanda, cuando él tenía unos cinco años de edad, a sus padres les vendieron la idea de circuncidar al niño "para hacerlo más norteamericano". Y así lo hizo un cirujano, sin ninguna anestesia. Sólo recuerda cómo se metió debajo de la cama y no salió en varios días. Bienvenido a América, hombrecito.
  • "A mí me mutilaron a los 5 años... a pesar de las recomendaciones contrarias de dos médicos mi padre insistió en que debían hacerlo... claro... él también está mutilado. Y mi madre... pues mi madre es como muchas otras mujeres mexicanas: carece del valor para enfrentar a su marido, y a pesar de que ninguno de sus hermanos había padecido esta tortura, no se le opuso, pues "él ha de saber más de esto". Aún recuerdo que, al despertar de la anestesia, no paraba de llorar. Al salir de la carnicería me regalaron una paleta payaso, como compensación por "ser tan valiente". Eso valían mi prepucio, sus miles de terminaciones nerviosas, la mitad de mi frenillo y el bienestar de mi glande: una pinche paleta payaso. Ahora tengo 33 años; por más que lo intento, no he podido perdonar a mis padres por esta terrible agresión contra mi integridad física, psicológica y emocional. Siento además una malsana envidia por los hombres intactos de las películas porno y sus penes perfectos. Sin haber sido especialmente constante, desde hace algunos años he probado técnicas de restauración del prepucio, con mediano éxito... si hace calor y estoy sentado, últimamente la mitad de mi glande se cubre. Seguiré trabajando en ello. Cuando logre cubrirlo por completo aún teniendo una erección, quizás pueda perdonarlos". Ésto nos lo escribe Manuel desde el D.F.

  • Que en su natal Sudáfrica, cuando era pequeño lo dejaron por algunas semanas en una casa de cuidados infantiles, donde una niña chica lo asustó diciéndole que sus padres nunca regresarían por él. De la angustia, ensució la cama por varios días, hasta que una niñera furiosa decidió castigarlo abusando de él genitalmente - su prepucio no se había retraído aún, y ella lo hizo a la fuerza, con un solo tirón. El niño sólo vio cómo la sangre corría en la regadera. Ésta historia sí es pública, y está aquí: http://www.thewholenetwork.org/3/post/2011/02/a-childs-cry.html ("A Child´s Cry"). Más adelante empieza a comentar cómo ése simple acto de violencia le causó problemas sexuales físicos durante toda su vida, pues su piel perdió elasticidad y finalmente, ya como adulto, tuvo que ser circuncidado de emergencia tras una crisis de balanitis (piel que se queda atorada y corta la circulación del miembro).
  • Que la ciencia médica muestra cómo la retracción forzada puede causar infecciones, adhesiones, irritación, bloqueo uretral, cicatrización, más y más inelasticidad de la piel (o sea que es contraproducente), erecciones dolorosas, laceraciones, dolor fuertísimo (pues la piel está pegada, y aún no está lista para retraerse), y veinticuatro mil otros problemas que pueden llevar a un médico ignorante (o aprovechado) a recomendar la circuncisión "de una buena vez"... Cuando en realidad jamás habría sido necesaria si se hubiera dejado al niño en paz. Y visiten la fuente: http://www.drmomma.org/2009/09/only-clean-what-is-seen-reversing.html
  • Que su madre le gritaba cosas para que "ya de una vez" dejara el glande al descubierto, como había mandado el pediatra. "¡Que si no te tienen que operar!", mientras ella le cogía el pene y él sentía que lo estaban destripando porque nunca en su vida había visto un glande descubierto. Que el conflicto emocional era insoportable. Entre más jaloneaban, más inelástica se hacía la piel, y su madre intentaba un recurso alternativo: animarlo a que lo intentara porque "le iba a gustar". A veces la madre pedía colaboración y lo sujetaban entre dos o más personas, para que no saliera corriendo. Señoras del mundo, ¿hace falta un curso para darse cuenta de que ésa es manera genial de volver loca a una criatura? ¿Hace falta un croquis para imaginar que éstos traumas se enraizan en la mente?... En sus propias palabras; él sólo asocia su área genital con el dolor y el odio.
  • O qué decir de uno de los casos más extremos que se conocen: David Reimer. ¿Lo recuerdan?... El de la pistola electro-cauterizante. El que se suicidó después de años de depresión severa por descubrir que en realidad él no era una niña, que había nacido como varón, pero después de una circuncisión malograda, le destruyeron el pene. Fue criado como niña sin sentirse una, luego se enteró de la verdad y se operó para volver a ser hombre, pero entre tanta depresión y trauma terminó por suicidarse.
  • Que ella no quería hacerle circuncisión a su bebé, pero su esposo (circuncidado) insistía y no escuchaba razones. Ella se había informado bastante, su posición era que no; pero el marido, entre más se hablaba del tema, más se ponía a la defensiva - pues no podía concebir la idea de que su propio pene circuncidado fuera algo menos que perfecto. No le cabía en la cabeza la idea de que, si él era un hombre normal, otro hombre con más anatomía sexual que él, también fuera normal. Insistía furiosamente en que la circuncisión estaba bien, "si a mí me pasó, es porque está bien", así que al bebé se le debe hacer también. Éso se llama negación. La escena más impactante fue ver a su marido acostado en posición fetal, con una almohada apretada contra los genitales, llorando, y exigiendo que al niño había que operarlo. "Para mí era como ver una terapia de regresión... estaba viendo a mi marido revivir el dolor de su propia circuncisión. Su cuerpo arqueado en autodefensa. Suplicando emocionalmente, que se le pusiera fin a su dolor, rogando una solución... y la solución era operar al bebé. Para finalmente sentir que la circuncisión es buena. Sólo así podría convencerse a sí mismo, de que ésto es bueno hacérselo a los bebés - a los hombres".
Picture



Papás del mundo.
Mamás del mundo.
Doctores del mundo.
Por favor.
¡Por favor!
Fuera manos.
¡Fuera manos!

Sólo necesitan lavar lo que se ve. Es todo.

No es necesario jalonear, pinchar, cortar, distender, tironear, meter dedos, prensar con pinzas ni inyectar los genitales de los niños.
Ni de las niñas tampoco.

Sólo es necesaria agua y un poco de jabón.
De preferencia, jabón neutro.

Dejen de masturbar a sus hijos.
Atrévanse a romper la tradición de la mutilación genital, si es que existe en sus familias.

Ya sé que suena horrible, pero si un pediatra les mandó a hacer "ejercicios" en el pene de su bebé, ése pediatra necesita actualizarse, los "ejercicios" no son necesarios, y como bien se daba cuenta la mamá de allá arriba, no es más que una masturbación.

¡Basta de traumatizar niños!


Sunday, February 6, 2011

El dolor de la circuncisión: ¿En realidad resulta “breve”?

Uno de los pretextos más trillados que padres y doctores todavía utilizar para decidir amputar de manera innecesaria el prepucio sano de un niño varón; es el doble argumento (falso, desde luego) atribuido al dolor.

En primer lugar, existe el consenso general de que el dolor que siente el bebé es un dolor despreciable, puesto que “no es recordado” (gran mito).

Y eso cuando no se comete la barbaridad, todavía recurrente, de atreverse a decir que el recién nacido o bebé “ni siquiera puede sentir dolor, puesto que sus terminales nerviosas no están desarrolladas aún”, o algo así. ¡Fuertes declaraciones!... Diablos, gente, si tan sólo nos pusiéramos a repetir despacio semejante atrocidad. Repítanla conmigo tres veces. Despacio. El recién nacido no puede sentir dolor. El-recién-nacido-no-puede-sentir-dolor. El-re-cién-na-ci-do-no-pue-de-sen-tir-do-lor; y por lo tanto, es perfectamente ético, incluso benéfico, que yo lo golpee, jale de los cabellos si es que nació con algunos, pise los deditos, queme con un cigarro o bien, en el nombre sea de su salud (o quizá de Jehová), lo amarre a una plancha médica causándole pavor, y proceda a amputarle una parte de los genitales. Y sin anestesia, como hacen todavía muchos doctores; al fin y al cabo éste pequeño ente llorón y biológicamente subdesarrollado “no puede sentir dolor”.


Una cosa es decir que no siente dolor y otra cosa decir que no recordará ese dolor. Ambas son falsas, desde luego. Dolorosas, desolladoras, sangrante y cortantemente falsas. Desearía no tener que recurrir a los links que dicen más que mil palabras; pero por favor, que alguien vea esto y ose seguir afirmando que los recién nacidos no sienten dolor:

Todos ellos lo sienten…

http://www.youtube.com/watch?v=hW1a9VUu4i4

También él:

http://www.youtube.com/watch?v=UAGNnqyNidY

Y éste otro:

http://www.youtube.com/watch?v=uTB_tlKpPuY


Una vez que éste punto quedó claro, pasemos a lo del recuerdo. Deseo que la psicología y psiquiatría sigan evolucionando a un ritmo veloz y que por fin la gente entienda que, aunque no todas nuestras experiencias las recordemos conscientemente, *TODAS* ellas nos afectan de una u otra manera. Sí, incluso desde antes de nacer. El dolor en los bebés no es despreciable. ¡Nunca lo ha sido!... El dolor, en los recién nacidos, puede resultar mucho más trascendente que en un niño, joven o adulto. Esto es por la simple razón de que el bebé todavía no puede racionalizar el dolor que siente, no puede ponerle nombre, no puede articularlo, no puede reflexionar sobre sus orígenes, no tiene ni idea quién se lo causa, ni cómo lo puede evitar. Y ésa es la diferencia entre el dolor y el trauma. Una chica que se quiere perforar las orejas sabe que le dolerá, pero puede reconocer la causa del dolor, racionalizarlo, medirlo y enfrentarlo como sacrificio a cambio de algo positivo: a cambio de usar aretes. Un niño de dos años se machuca un dedito con la puerta y llora, está muy molesto; pero ya puede empezar a entender que su dolor tuvo una causa, y que esa causa es evitable. Un bebé no puede hacer nada de esto, y ésa es la diferencia entre dolor y trauma. Para el bebé de pocos días o semanas de vida, cualquier dolor es traumático porque él no podrá identificar ni causas, ni consecuencias, ni manera de evitarlo, ni racionalizar ni entender por qué. Lo que es más; cualquier dolor que sienta un bebé va a ser un "primer dolor": debe ser terrorífico para él. Además, su mundo se reduce a su madre y nada más. Cualquier dolor traumático, él inmediatamente lo asociará con su madre; la única persona a la que conoce. El niño preescolar que se cae de la escalera siente dolor, pero no le resulta traumatizante porque al menos ya sabe lo que es la escalera y lo que es caerse. También aprenderá a no caerse.



Hoy en día las mamás, desde que se enteran de su embarazo, andan haciendo ejercicios especiales, escuchando música suave o recurriendo a Mozart con la esperanza de que estire un poco el I.Q. del futuro hijo, a quien por supuesto le hablará; una vez que nace está concentrada en ésta u otra terapia, éste o aquél masaje, la estimulación temprana… si allí pueden darse cuenta y consecuentar la idea de que ésas experiencias tempranas afectan a su bebé, ¿cómo es que cuando se trata de la amputación genital de pronto olvidan ésa sabiduría?... ¿Cómo sucedió que le compraron a un doctor interesado (o desinformado) la idea de que su bebé no sentiría nada si le despellejaran, sin anestesia, la parte más sensible del cuerpo?...

Ahora movámonos a la idea principal de éste mini-estudio.

Primero, un disclaimer. Quiero dejar muy claro que la circuncisión masculina hoy en día es reconocida por muchos grupos como una mutilación genital, que le hace al niño (y al hombre en que se convierte) mucho más daño que cualquier potencial “beneficio”. Es un acto completamente antiético el tomar a un varón sano, de la edad que sea, desde dos horas hasta cien años de vida, y amputarle por la fuerza una parte sana y útil de su anatomía. Pero esto sería igual aún cuando la circuncisión no doliera en lo absoluto. Incluso si el dolor fuera un elemento completamente ajeno al tema, si jamás ningún niño ni bebé sintiera de verdad ningún dolor al ser circuncidado, aún así sería una violación de sus derechos humanos fundamentales. Amputar una parte del cuerpo innecesariamente hace daño, y afecta. Independientemente de si le dolió o no. Desearía no tener que obviar esto; pero hacer daño está mal, aunque no haya dolor. Violar a una mujer que no puede sentir dolor porque está drogada… ¿estaría bien, o estaría mal?

Una vez negada esa responsabilidad; volvamos a éste lugar llamado “realidad”, en donde hacer una circuncisión sí duele, y desde luego que duele muchísimo. Esto nos trae de regreso al primer párrafo: el doble pretexto que se da a menudo para hacer esta amputación es, primero, que el dolor que siente el niño es despreciable puesto que no será recordado, y además, “que es muy breve”.

Parece que ya olvidamos el principio fundamental del tiempo relativo a nuestras edades. ¿Dónde quedó aquello de “lo rápido que pasa el tiempo” conforme crecemos? ¿Es que lo hemos olvidado?...

El tiempo parece correr más rápido mientras crecemos. Éste es un principio tan simple que cualquiera de nosotros lo ha notado, y puede comprender la razón con matemáticas elementales: mientras más años vivimos, menos tiempo de nuestra vida representa cada año, proporcionalmente. Un año parece un tiempo inconmensurablemente largo cuando sólo hemos vivido cuatro; pero se pasa en un suspiro cuando ya hemos visto pasar sesenta. Cada año de tu vida parece más corto porque cada uno de ellos va representando una porción menor de lo que has vivido. Cuando vas en la primaria, el horario escolar se siente interminable, mientras que en la universidad resulta cortísimo. Cuando sólo has vivido algunas horas, pues cada hora es para ti como un cuarto de siglo para el abuelo. Y si eres un recién nacido, básicamente estás atrapado en un eterno “éste instante”.

Lo cual nos trae a darnos cuenta de que, para un recién nacido, la experiencia dolorosa no solamente es traumática porque no se la puede explicar, sino que además resulta interminable, en su percepción de las cosas.

Hagamos un cálculo de proporciones. Simples proporciones.

Comparemos la longitud, proporcional al tiempo de vida, de lo que dura una operación de quince minutos (la duración de la circuncisión típica), para un bebé de dos días, extrapolándolo como si fuera un adulto de, digamos, treinta años.

El adulto ha vivido 30 años, que equivalen a aproximadamente 10,950 días (calculado el año con 365 días), o sea 262,800 horas, o sea 15,768,000 minutos. Bueno. Un dolor intenso de quince minutos sólo representa, para él, el 0.000095% de su vida. Manejable, supongo.

Pero un bebé de dos días tan sólo ha vivido 48 horas, y un gran total de 2,880 minutos. Soportar un desgarramiento genital durante quince de ellos, equivale al 0.52% de su vida.

¿Todavía suena chiquito? ¿Un numeritito?... Vamos a ver qué pasa si a un adulto de treinta años le pidiéramos que soportara un dolor inaguantablemente intenso durante el 0.52% de su vida.

Le estaríamos pidiendo que soportara un dolor con duración de… 81,993.60 minutos, o sea, 1,366.56 horas, o sea 56.94 días. ¿Hay algún voluntario que se anime a sentir cuchillos y prensadoras en su pene durante casi cincuenta y siete días?... ¡Vamos, que se trata de una operación bien rápida y sencillita!




Video: esto durante cincuenta y siete días, con sus noches. ¿O qué no te atreves?

OK, pongamos que el niño no tiene dos días sino ocho, la edad a la que se debe circuncidar a los niños judíos. Y tan sólo por considerar otros argumentos, pongamos que la operación no dura quince minutos, sino cinco. Dicen que los “mohels” mutilan un poco más rápido.

Le estamos pidiendo que aguante un dolor durante el tiempo equivalente al 0.043% de su vida. Para el adulto de treinta años, sería como aguantar el bisturí (sin anestesia, no puedo subrayarlo demasiadas veces) durante 113 horas, ¡ya nada más 4.7 días con sus noches!... ¡Mucho mejor!

Una tortura que dura cuatro días con dieciséis horas, sin descanso, es una práctica digna de las guerras más atroces. Perdón por señalarlo.

¿Y si el bebé tiene seis meses?... OK, quince minutos son para él un 0.0057% de la vida. Lo que para un adulto de treinta años sería como un desollamiento de catorce horas.

¿Cuál es, sin embargo, la conclusión correcta?... La conclusión no es que hay que esperar más tiempo antes de hacer una amputación forzosa, innecesaria, dolorosa y dañina. La conclusión es que no hay que hacerla nunca, punto; y menos sin el consentimiento informado del dueño del cuerpo.

Pero ésa falacia de que “cuanto antes mejor, porque el bebé no lo recordará y es muy breve”, ya deberíamos ir usando el cerebro para darnos cuenta de lo volteada que está. Al contrario: cortar los órganos genitales de un bebé que ni siquiera puede entender lo que le está pasando, y que además es un dolor que proporcionalmente representa para él un tiempo grotescamente largo, es bastante más perverso, dañino y cruel.


Monday, October 11, 2010

¿Qué creen?... ¡¡El uso de anestesia no cambia casi nada!!


Y como para agregar más leña al fuego con éste tristísimo caso (ver caso del bebé Joshua Haskins), por si alguien todavía alega que "no tiene nada de malo hacer circuncisión, porque ahora se usa anestesia", me encuentro entre mis enlaces con éste estudio bastante revelador.


Investigadores del Colegio de Medicina de la Universidad de Iowa concluyen que el usar anestesia, en realidad disminuye muy poco el dolor que los bebés sienten durante la operación.

¿Por qué?... Se han citado varias razones.

  • Una de ellas puede ser que la anestesia local (tópica), o incluso la anestesia local inyectada, son muy poca cosa como para una circuncisión, que después de todo es una cirugía amputadora, que corta directamente los nervios de una de las partes del cuerpo más altamente sensibles y más llenas, precisamente, de terminaciones nerviosas. Después de todo, la lidocaína, incluso inyectada, típicamente es un anestésico muy mediocre.
Si para cirugías menores como la extracción de muelas del juicio, muchas veces se requieren hasta siete u ocho inyecciones de lidocaína, porque de otro modo se sigue sintiendo dolor... ¡¿cómo se nos ocurre que a un niño le va a bastar una dosis para que le amputen parte de los genitales?!

Es más, hay doctores que se limitan a darles un chupón y un poquito de agua con azúcar. Agua con azúcar. La próxima vez que te vayan a hacer una amputación genital que dure más o menos quince minutos, ¿¿un poquito de agua dulcecita estaría bien para tí??

  • Otra razón que se ha explicado, es que la lidocaína o el bloqueo dorsal (para adormecer el miembro), sólo actúan sobre ciertas zonas del pene - por ejemplo los nervios del dorso o de la parte posterior -, pero dado que durante la circuncisión se cortan nervios de todo el órgano, la anestesia es inefectiva porque sólo actúa sobre algunas de las partes, mientras que las demás siguen doliendo horrorosamente mientras son amputadas.


Y partes del Abstract: "Once recién nacidos varones fueron circuncidados con un bloqueo dorsal de los nervios del pene, y trece fueron circuncidados sin anestesia. Los pares estudiados de niveles de cortisol en los dos grupos, pre- y post-circuncisión, fueron comparados. Los niveles de respuesta en cuanto a cortisol y adrenalina no fueron significativamente reducidos por la administración de lidocaína. La toma de muestras de sangre, y la inyección por sí misma, no evocaron la misma respuesta de adrenalina en bebés estudiados a quienes no se les operó. La segregación de cortisol, y la elevación de niveles de epinefrina (adrenalina), son lo que está causando el elevado nivel de cortisol en los infantes, a pesar del bloqueo nervioso".


En cristiano: no sólo la circuncisión duele muchísimo (todavía quedan por ahí muchos ingenuos, hagan la prueba y pregunten, que creen que "a los bebés no les duele nada, porque todavía no pueden sentir dolor"), sino que usar anestesia no disminuye ése dolor casi nada.

Lo único que "más o menos" podría ser efectivo sería, únicamente, la anestesia general... Y eso no eliminaría el dolor que se va a sentir durante los días de recuperación... Pero oh sorpresa, es bien sabido que a un bebé no se le puede poner bajo anestesia general porque es altamente riesgoso.

Claro, sería todavía más ético no elegir una mutilación innecesaria, más que si el propio hombre la elige para su cuerpo. Ya será su problema entonces.


Porque también existen los estudios que han demostrado cómo un niño al que se le practicó esta traumática cirugía tiene más probabilidades de presentar síndrome de estrés postraumático: http://www.prweb.com/releases/2002/06/prweb41148.htm

Para dejarlo claro, "estrés postraumático" es lo que les sucede, por ejemplo, a los hombres que vuelven de una guerra. Y muchos padres y pediatras, por pura desinformación, se lo podrían estar causando a centenares de niños.

¿¿Por qué??

¿Les digo un secreto?... Porque muchos doctores rutinariamente ignoran la literatura médica y se quedan con las prácticas que les hacen ganar más dinero. Por éso.




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