Thursday, January 31, 2013
¿Así se ve la “Libertad Religiosa”?
Saturday, October 15, 2011
Confesiones de un hombre circuncidado.

Antes y después: imágenes de un libro de texto que comparan un pene herido y uno completo.
http://www.shands.org/
Texto original en inglés, en The Guggie Daily: http://guggiedaly.blogspot.com/2011/01/confessions-of-circumcised-man.html
Desde que tengo memoria, me han gustado las puestas de sol y las pinturas impresionistas al óleo. La sutil interacción del color y la luz siempre me ha parecido bella, incluso sublime. No puedo imaginar nada más hermoso.
Tanto así, que me sentí estupefacto cuando me enteré, a la edad de 18 años, que era daltónico. “No puede ser”, le insistí al oculista. Él me explicó con total naturalidad, que había fallado completamente la prueba Ishihara, de reconocimiento de colores. De una serie de 38 círculos con puntos de colores, sólo pude ver los números alojados en cuatro de ellos. No cabía duda. Era daltónico.
Mi negación fue total. No le creí. “Puedo ver colores”, insistí. “Mis jeans son azules. Mi camisa es azul claro. Sus pantalones son grises”. Me explicó sin matices que sí, que yo podía ver algunos colores. Pero lo que yo veía no era ni de lejos tan vívido o completo como lo que veían las personas con “visión normal de los colores”. Mi visión de los colores estaba radicalmente apagada.
Aún así no le creí. Les enseñé la prueba a mis hermanas. Ambas pasaron, fácilmente.
Me llevó cierto tiempo procesar éste descubrimiento y aceptar que yo era uno de ése 20% de hombres que son daltónicos por causa de un defecto genético. No era culpa de nadie. Nada de qué avergonzarse. Sólo mala suerte.
Pero éste descubrimiento, y mi experiencia venciendo a la negación, me permitieron finalmente confrontar algo más. Pude confrontar otra área en donde mi percepción del mundo está significativamente disminuida. Ésta área está disminuida de una manera que nunca imaginé posible. Es otro lugar en donde mi percepción del mundo no es, ni de cerca, tan vívida o completa como la de la “gente normal”.
Me refiero al área de mi percepción sexual – mi apreciación física del contacto sexual normal. Mi percepción sexual también está disminuida. Pero ésta vez no se trata de algún inocente, desafortunado defecto genético. Esto me lo hizo alguien más. Mi percepción sexual me fue robada.
Fue robada intencionalmente. Robada por doctores. Sin mi conocimiento o consentimiento. Fue robada cuando yo era un bebé indefenso. Y, quizá lo más sorprendente, fue robada con la aprobación de mis padres.
Ésta vez la negación fue más difícil de superar. Ésta vez la negación no solamente me protegía en mi auto-imagen de hombre “normal”. Ésta vez, la negación me protegía de enterarme que las personas en quienes más he confiado, a quienes más he amado – me habían traicionado. La negación me impidió enterarme y sentir el doloroso descubrimiento de que había sido lastimado, para siempre, en la parte más íntima y privada de mi vida. Fui sexualmente mutilado, de manera permanente. Intencionalmente. Por las personas que afirmaban amarme más – mis padres.
Éste ha sido un camino de auto-descubrimiento muy difícil de seguir.
Pero, al confrontar todos los sentimientos que me aguardaban detrás de mi cortina de negación, encontré más que simple enojo y depresión. Los había, ciertamente, y en gran cantidad. Pero también encontré entendimiento y crecimiento personal y algo de esperanza.
Ahora entiendo por qué a veces tengo dificultad para mantener una erección o llegar al orgasmo. No se trata de una falla vergonzosa en mi masculinidad. No es evidencia de mi desinterés físico y emocional en mi compañera sexual. No es una prueba de mi flaqueza como hombre. He aprendido que esto es una prueba del éxito de la operación. La disfunción eréctil y el placer sexual disminuido, SON los resultados deseados de una circuncisión. ¡Mi operación fue un éxito!
Mucha gente cree que el sexo es malo. Creen que la masturbación y el sexo recreativo son inmorales. A veces estas creencias tienen una motivación religiosa, a veces no. El corte genital es la intervención quirúrgica que ataca directamente a la “maldad” de la sexualidad humana. Hace poco, los textos médicos eran muy específicos acerca de la efectividad de la circuncisión masculina y femenina para prevenir la masturbación. Eso es lo que el corte genital pretende lograr – disminuir la sexualidad humana, reduciendo dramáticamente el placer sexual. Ahora lo entiendo. También entiendo que ésta intención nunca se la explicaron a mis padres.
Ahora entiendo que mis sensaciones sexuales disminuidas no son el resultado de una circuncisión malograda, estropeada o demasiado agresiva. Están disminuidas porque mi circuncisión salió justo como debía de salir. Mi órgano sexual no es normal, no está intacto. Las partes más sensibles de mi pene ya no existen. Me quitaron los “labios” del prepucio. Me amputaron la banda fibrosa que cubre la cresta del glande. Me quitaron el frenillo. Mi prepucio exterior me lo quitaron. Y finalmente, mi glande y mi prepucio interno están des-sensibilizados, a raíz del contacto constante con la ropa y el mundo exterior. También entiendo que éstas partes exquisitamente sensibles de mi anatomía, y sus funciones, nunca se las explicaron a mis padres.
En efecto, los “ojos y oídos” de mi sistema de percepción sexual ya no están. Todavía puedo tener sexo y puedo concebir un niño, pero gran parte de la diversión y mucha de la frecuencia se han ido. Sé acerca de la frecuencia reducida por mis esfuerzos fallidos – y el miedo a tener más fallas. La pérdida de placer, la diversión, es algo que sólo puedo tratar de comprender leyendo.
Pero sé acerca de la insensibilidad y la pérdida. Los recuerdos de mi pérdida de erecciones con mujeres a las que amaba, con mujeres que me atraían profundamente, tanto física como emocionalmente, son aún muy agudos. Así recuerdo también cómo me sentí inadecuado, y cómo ellas sintieron que no eran lo suficientemente atractivas o deseables. Y esas relaciones poco a poco perdieron el rumbo y terminaron. Ahora entiendo por qué. Y entiendo que los resultados predecibles de mi circuncisión nunca se los explicaron a mis padres.
Sé acerca de la insensibilidad y las enfermedades. Me enseñaron sobre el sexo seguro, y entiendo lo importante que es. Pero también sé que, las veces que he tratado de usar condones, me vuelvo totalmente insensible, no siento absolutamente nada. Para mí, los condones equivalen a abstinencia. Con un condón puesto, rara vez puedo mantener una erección y nunca puedo alcanzar el orgasmo. Ahora entiendo por qué. Pero cuando tenía que elegir entre las opciones del sexo inseguro o no tener sexo, elegía el sexo inseguro. Y pagué el precio. La circuncisión no es lo único que dura para siempre. Algunas enfermedades también duran para siempre. También los recuerdos de angustia por el miedo a un embarazo no deseado. Cargaré con ellos el resto de mi vida. Ahora entiendo por qué. Entiendo que mis padres nunca supieron que la circuncisión me pondría en una situación donde tendría que tomar ésos riesgos para poder tener intimidad con alguien a quien amaba.
He pasado por un gran crecimiento personal a raíz de éste proceso de lidiar con mi circuncisión. He investigado acerca de mi cuerpo – cómo son las partes con las que nací y sus funciones. He investigado cómo la comunidad médica ha engañado a generaciones enteras de padres acerca de la práctica de la circuncisión. He investigado sobre lo difícil que es sobreponerse a la negación y romper el círculo de abuso ritual que existe dentro de las familias. Y he investigado sobre las tendencias cambiantes en las decisiones que las familias están tomando para sus hijos – y esto me da esperanzas.
“Esperanza” no es una palabra que me viene fácilmente a la cabeza y al corazón cuando hablo del corte genital. Sobreviví a una experiencia de abuso sexual que no recuerdo… pero que nunca olvidaré. Nunca sabré cómo se supone que debe sentirse el sexo para un hombre. Nunca podré mirarme al espejo y ver a un hombre completo. Pero, he aprendido que puedo perdonar a mis padres por permitir que un extraño me lastimara de esta manera. He aprendido que aún los amo, a pesar de mi dolor y enojo. Y éso me da esperanzas. Tengo esperanzas porque sé que puedo amar y perdonar. Puedo amar y perdonar porque mis padres fueron engañados y no sabían nada mejor. No tenían un acceso fácil a la información por medio de Internet. No oyeron voces de activistas por los niños, hablando en mi nombre. No contaban con el respaldo de un amplio grupo de padres que estaban cuestionando y rechazando la horrible violación rutinaria que es la mutilación genital infantil.
No es que mis padres no quisieran enterarse, o que no quisieran protegerme. Fueron engañados. Y yo los perdono.
Tengo esperanzas porque puedo canalizar mis sentimientos negativos de traición, enojo, dolor y depresión en algo positivo. Puedo abogar por los recién nacidos de hoy, que serán una generación de hombres mañana. Puedo ayudar un poco a educar a los padres de hoy, y ser la voz que quisiera que hubieran oído mis padres. Puedo ayudar a romper el ciclo de violencia contra los bebés varones, de la misma forma en que lo han roto para las niñas.
La esperanza no me devolverá lo que me quitaron hace tanto tiempo. Pero si acaso puede ayudar a que algunos cuantos padres elijan valerosamente enfrentar a sus doctores y a sus familias en defensa de sus hijos, habrá valido la pena enfrentar todo el dolor que encontré escondido tras mi cortina de negación.
Un millón de bebés varones están llorando, pidiendo que alguien los ayude. No puedo quedarme callado. No puedo coludirme a través de la inacción. Debo tratar de hacer mi parte para ayudarlos de la manera que pueda. Por favor ayúdenme en éste esfuerzo. Nuestra generación puede proteger a la siguiente.
Kirk.
Aquéllos interesados en aprender acerca de las complicaciones sexuales causadas por la circuncisión de rutina pueden encontrar útiles estas fuentes:
¿Cuál es el costo de la circuncisión?
http://guggiedaly.blogspot.com/2011/03/cost-of-circumcision.html
Circuncisión y complicaciones y vaginismo:
http://www.vaginismus-awareness-network.org/circumcision.html
Cómo la circuncisón masculina puede estar afectando tu vida amorosa:
http://www.coloradonocirc.org/pamphlets.php
Efectos secundarios a nivel sexual:
http://www.boystoo.com/medical/conversion.htm
Artículos de Dr. Momma sobre el tema:
http://www.drmomma.org/2009/12/circumcision-secret.html
http://www.drmomma.org/2009/10/improve-marital-sex-keep-foreskins.html
http://www.drmomma.org/2009/10/male-circumcision-hurts-women.html
http://www.drmomma.org/2009/10/how-male-circumcision-impacts-your-love.html
Sunday, July 24, 2011
Más sobre traumas sexuales relacionados con la mutilación:
"The Darker Regions of the Human Mind"
by John M. Foley, MD
Fact, July 1966, Ralph Ginzburg, Publisher
[Quoted with permission]
[W]hy anyone would want circumcision made compulsory may seem puzzling.
[Has anyone done a study on circumcisers? What kind of person trains himself (or herself) and maneuvers himself (or herself) into a position where he (or she) can get paid to cut healthy erotogenic tissue -- living flesh -- from the genitals of unwilling, unconsenting children and babies -- or, for that matter, from willing, consenting adults?]
Sunday, February 6, 2011
El dolor de la circuncisión: ¿En realidad resulta “breve”?
Uno de los pretextos más trillados que padres y doctores todavía utilizar para decidir amputar de manera innecesaria el prepucio sano de un niño varón; es el doble argumento (falso, desde luego) atribuido al dolor.
En primer lugar, existe el consenso general de que el dolor que siente el bebé es un dolor despreciable, puesto que “no es recordado” (gran mito).
Y eso cuando no se comete la barbaridad, todavía recurrente, de atreverse a decir que el recién nacido o bebé “ni siquiera puede sentir dolor, puesto que sus terminales nerviosas no están desarrolladas aún”, o algo así. ¡Fuertes declaraciones!... Diablos, gente, si tan sólo nos pusiéramos a repetir despacio semejante atrocidad. Repítanla conmigo tres veces. Despacio. El recién nacido no puede sentir dolor. El-recién-nacido-no-puede-sentir-dolor. El-re-cién-na-ci-do-no-pue-de-sen-tir-do-lor; y por lo tanto, es perfectamente ético, incluso benéfico, que yo lo golpee, jale de los cabellos si es que nació con algunos, pise los deditos, queme con un cigarro o bien, en el nombre sea de su salud (o quizá de Jehová), lo amarre a una plancha médica causándole pavor, y proceda a amputarle una parte de los genitales. Y sin anestesia, como hacen todavía muchos doctores; al fin y al cabo éste pequeño ente llorón y biológicamente subdesarrollado “no puede sentir dolor”.
Una cosa es decir que no siente dolor y otra cosa decir que no recordará ese dolor. Ambas son falsas, desde luego. Dolorosas, desolladoras, sangrante y cortantemente falsas. Desearía no tener que recurrir a los links que dicen más que mil palabras; pero por favor, que alguien vea esto y ose seguir afirmando que los recién nacidos no sienten dolor:
Todos ellos lo sienten…
http://www.youtube.com/watch?v=hW1a9VUu4i4
También él:
http://www.youtube.com/watch?v=UAGNnqyNidY
Y éste otro:
http://www.youtube.com/watch?v=uTB_tlKpPuY
Una vez que éste punto quedó claro, pasemos a lo del recuerdo. Deseo que la psicología y psiquiatría sigan evolucionando a un ritmo veloz y que por fin la gente entienda que, aunque no todas nuestras experiencias las recordemos conscientemente, *TODAS* ellas nos afectan de una u otra manera. Sí, incluso desde antes de nacer. El dolor en los bebés no es despreciable. ¡Nunca lo ha sido!... El dolor, en los recién nacidos, puede resultar mucho más trascendente que en un niño, joven o adulto. Esto es por la simple razón de que el bebé todavía no puede racionalizar el dolor que siente, no puede ponerle nombre, no puede articularlo, no puede reflexionar sobre sus orígenes, no tiene ni idea quién se lo causa, ni cómo lo puede evitar. Y ésa es la diferencia entre el dolor y el trauma. Una chica que se quiere perforar las orejas sabe que le dolerá, pero puede reconocer la causa del dolor, racionalizarlo, medirlo y enfrentarlo como sacrificio a cambio de algo positivo: a cambio de usar aretes. Un niño de dos años se machuca un dedito con la puerta y llora, está muy molesto; pero ya puede empezar a entender que su dolor tuvo una causa, y que esa causa es evitable. Un bebé no puede hacer nada de esto, y ésa es la diferencia entre dolor y trauma. Para el bebé de pocos días o semanas de vida, cualquier dolor es traumático porque él no podrá identificar ni causas, ni consecuencias, ni manera de evitarlo, ni racionalizar ni entender por qué. Lo que es más; cualquier dolor que sienta un bebé va a ser un "primer dolor": debe ser terrorífico para él. Además, su mundo se reduce a su madre y nada más. Cualquier dolor traumático, él inmediatamente lo asociará con su madre; la única persona a la que conoce. El niño preescolar que se cae de la escalera siente dolor, pero no le resulta traumatizante porque al menos ya sabe lo que es la escalera y lo que es caerse. También aprenderá a no caerse.
Hoy en día las mamás, desde que se enteran de su embarazo, andan haciendo ejercicios especiales, escuchando música suave o recurriendo a Mozart con la esperanza de que estire un poco el I.Q. del futuro hijo, a quien por supuesto le hablará; una vez que nace está concentrada en ésta u otra terapia, éste o aquél masaje, la estimulación temprana… si allí pueden darse cuenta y consecuentar la idea de que ésas experiencias tempranas afectan a su bebé, ¿cómo es que cuando se trata de la amputación genital de pronto olvidan ésa sabiduría?... ¿Cómo sucedió que le compraron a un doctor interesado (o desinformado) la idea de que su bebé no sentiría nada si le despellejaran, sin anestesia, la parte más sensible del cuerpo?...
Ahora movámonos a la idea principal de éste mini-estudio.
Primero, un disclaimer. Quiero dejar muy claro que la circuncisión masculina hoy en día es reconocida por muchos grupos como una mutilación genital, que le hace al niño (y al hombre en que se convierte) mucho más daño que cualquier potencial “beneficio”. Es un acto completamente antiético el tomar a un varón sano, de la edad que sea, desde dos horas hasta cien años de vida, y amputarle por la fuerza una parte sana y útil de su anatomía. Pero esto sería igual aún cuando la circuncisión no doliera en lo absoluto. Incluso si el dolor fuera un elemento completamente ajeno al tema, si jamás ningún niño ni bebé sintiera de verdad ningún dolor al ser circuncidado, aún así sería una violación de sus derechos humanos fundamentales. Amputar una parte del cuerpo innecesariamente hace daño, y afecta. Independientemente de si le dolió o no. Desearía no tener que obviar esto; pero hacer daño está mal, aunque no haya dolor. Violar a una mujer que no puede sentir dolor porque está drogada… ¿estaría bien, o estaría mal?
Una vez negada esa responsabilidad; volvamos a éste lugar llamado “realidad”, en donde hacer una circuncisión sí duele, y desde luego que duele muchísimo. Esto nos trae de regreso al primer párrafo: el doble pretexto que se da a menudo para hacer esta amputación es, primero, que el dolor que siente el niño es despreciable puesto que no será recordado, y además, “que es muy breve”.
Parece que ya olvidamos el principio fundamental del tiempo relativo a nuestras edades. ¿Dónde quedó aquello de “lo rápido que pasa el tiempo” conforme crecemos? ¿Es que lo hemos olvidado?...
El tiempo parece correr más rápido mientras crecemos. Éste es un principio tan simple que cualquiera de nosotros lo ha notado, y puede comprender la razón con matemáticas elementales: mientras más años vivimos, menos tiempo de nuestra vida representa cada año, proporcionalmente. Un año parece un tiempo inconmensurablemente largo cuando sólo hemos vivido cuatro; pero se pasa en un suspiro cuando ya hemos visto pasar sesenta. Cada año de tu vida parece más corto porque cada uno de ellos va representando una porción menor de lo que has vivido. Cuando vas en la primaria, el horario escolar se siente interminable, mientras que en la universidad resulta cortísimo. Cuando sólo has vivido algunas horas, pues cada hora es para ti como un cuarto de siglo para el abuelo. Y si eres un recién nacido, básicamente estás atrapado en un eterno “éste instante”.
Lo cual nos trae a darnos cuenta de que, para un recién nacido, la experiencia dolorosa no solamente es traumática porque no se la puede explicar, sino que además resulta interminable, en su percepción de las cosas.
Hagamos un cálculo de proporciones. Simples proporciones.
Comparemos la longitud, proporcional al tiempo de vida, de lo que dura una operación de quince minutos (la duración de la circuncisión típica), para un bebé de dos días, extrapolándolo como si fuera un adulto de, digamos, treinta años.
El adulto ha vivido 30 años, que equivalen a aproximadamente 10,950 días (calculado el año con 365 días), o sea 262,800 horas, o sea 15,768,000 minutos. Bueno. Un dolor intenso de quince minutos sólo representa, para él, el 0.000095% de su vida. Manejable, supongo.
Pero un bebé de dos días tan sólo ha vivido 48 horas, y un gran total de 2,880 minutos. Soportar un desgarramiento genital durante quince de ellos, equivale al 0.52% de su vida.
¿Todavía suena chiquito? ¿Un numeritito?... Vamos a ver qué pasa si a un adulto de treinta años le pidiéramos que soportara un dolor inaguantablemente intenso durante el 0.52% de su vida.
Le estaríamos pidiendo que soportara un dolor con duración de… 81,993.60 minutos, o sea, 1,366.56 horas, o sea 56.94 días. ¿Hay algún voluntario que se anime a sentir cuchillos y prensadoras en su pene durante casi cincuenta y siete días?... ¡Vamos, que se trata de una operación bien rápida y sencillita!
Video: esto durante cincuenta y siete días, con sus noches. ¿O qué no te atreves?
OK, pongamos que el niño no tiene dos días sino ocho, la edad a la que se debe circuncidar a los niños judíos. Y tan sólo por considerar otros argumentos, pongamos que la operación no dura quince minutos, sino cinco. Dicen que los “mohels” mutilan un poco más rápido.
Le estamos pidiendo que aguante un dolor durante el tiempo equivalente al 0.043% de su vida. Para el adulto de treinta años, sería como aguantar el bisturí (sin anestesia, no puedo subrayarlo demasiadas veces) durante 113 horas, ¡ya nada más 4.7 días con sus noches!... ¡Mucho mejor!
Una tortura que dura cuatro días con dieciséis horas, sin descanso, es una práctica digna de las guerras más atroces. Perdón por señalarlo.
¿Y si el bebé tiene seis meses?... OK, quince minutos son para él un 0.0057% de la vida. Lo que para un adulto de treinta años sería como un desollamiento de catorce horas.
¿Cuál es, sin embargo, la conclusión correcta?... La conclusión no es que hay que esperar más tiempo antes de hacer una amputación forzosa, innecesaria, dolorosa y dañina. La conclusión es que no hay que hacerla nunca, punto; y menos sin el consentimiento informado del dueño del cuerpo.
Pero ésa falacia de que “cuanto antes mejor, porque el bebé no lo recordará y es muy breve”, ya deberíamos ir usando el cerebro para darnos cuenta de lo volteada que está. Al contrario: cortar los órganos genitales de un bebé que ni siquiera puede entender lo que le está pasando, y que además es un dolor que proporcionalmente representa para él un tiempo grotescamente largo, es bastante más perverso, dañino y cruel.
Sunday, October 10, 2010
¿Por qué murió el bebé Joshua Haskins?
- Los doctores son profesionistas. Como profesionistas, se ganan la vida. Es decir que ganan dinero. Cada vez que realizan una operación, ganan dinero. Eso viene a significar que muchos doctores, no todos, desde luego, pero muchos desgraciados mercenarios de bata blanca, tienen probabilidades muy altas de sugerir intervenciones quirúrgicas si es que van a ganar dinero por ellas, aún cuando sean intervenciones innecesarias. A mi hermano lo quisieron operar por no sé qué cosa, que luego se le quitó por completo con homeopatía. Nunca volvimos con ésa doctora. Pero la ética médica es un tema superturbio - y todavía más aquí en México.
- Innecesarias. No puedo insistir demasiado en ésa palabra. En muchos países, los médicos antes de volverse médicos hacen un juramento. El juramento Hipocrático. No me lo sé. Nunca lo he leído. Pero sé que dice algo así como que el bienestar del paciente es primero, que no se debe causar daño, que las intervenciones se harán cuando sean necesarias, etcétera. Eso significa que cualquier intervención médica cuya necesidad no sea apremiante para la salud, integridad o bienestar del paciente (por ejemplo: quitarse costillas para estar más flaca, operarse la nariz, operarse los ojos, hacerse la lipo), es innecesaria, y por lo tanto cualquier complicación que se derive de ella, es una complicación que se podría haber evitado. Cualquier muerte derivada de ellas, es UNA muerte por encima de las estadísiticas de muertes naturales. De hecho, en éstos casos una muerte son demasiadas muertes. No necesito decir que toda circuncisión es innecesaria (sí, sí lo es, aunque el Doc. haya dicho que hacía falta... volver al punto anterior), además de que el dueño del cuerpo no puede decidirla. Si no es urgente para la salud del niño, y si él no está pudiendo decidir si acaso quiere perder parte de su pene, lo único ético que se puede hacer es no hacerla - y esperar a que él, al volverse mayor, decida qué quiere.
- La circuncisión duele. Duele muchísimo. Siempre duele, pero si no se utiliza ningún tipo de anestesia, entonces duele insoportablemente. Es una de las cosas más dolorosas que se le pueden hacer a un recién nacido. No soy cardióloga, pero el sentido común me indica que el dolor incrementa la presión sanguínea y, en cualquier persona sana, un dolor extremadamente intenso puede causar una falla cardiaca severa. Y éso es en personas sanas.
- Un sangrado fuerte, sé que cualquier alumno de semestre remedial de Medicina me dará la razón, también afecta la presión sanguínea (es más, noten cómo uso la palabra "afecta" porque ni siquiera me atrevo a especular si la sube o la baja), y en una persona sana, puede ocasionar un desmayo, dolor de cabeza, falta de oxigenación al cerebro, etc. Y éso es en personas sanas. Yo creo que el alumno de semestre remedial de Medicina tiene muy claro que un adulto con problemas serios del corazón estará más seguro no sangrando, y de un bebé tan pequeño mejor ni hablemos.
- Aspirina. Adelgaza la sangre. A Joshua se la habían dado. Seré muy burda, pero me imagino que "sangre más delgada" = "sangre que fluye más fácilmente hacia afuera del cuerpo y se pierde con más facilidad".
- ¿Y si hubiera sido una niña? ¿Alguien nos llamaría "insensibles"? ¿Alguien se opondría a la difusión de la verdad?... Imaginen por un momento que Joshua Haskins era una niña. Una niña con HLHS. Nace, se pasa mes y medio en cuidados intensivos, la operan, la tratan de estabilizar... y cuando apenas empieza a ver la luz, los papás deciden firmar para que se le haga una amputación genital. Debido al dolor, al estrés y al sangrado, se muere. ¿Alguien tendría el aplomo de dejar que los médicos se salieran con ésa?... Ahí sí, para que vean, mucha gente atacaría directamente a los papás. La opinión pública los culparía sin miramientos. Y si fueran inmigrantes africanos, ni se diga, el ataque sería colosal. Todos los involucrados se irían a la cárcel. La gente estaría indignada con pancartas en la calle. ¿Por qué, por qué se nos hace tan difícil comprender la indignación en el caso de un varón, pero clarito lo notamos cuando se trata de una mujer?... Yo nada más pregunto: ¿por qué la circuncisión sí?
- ¿Y si, en vez de circuncisión, la madre hubiera decidido que ése era un buen momento para hacerle a su hijo un tatuaje?... Digo, ella puede decidir, dado que ella "toma las decisiones por su hijo", y simplemente va a ser que le dan ganas de hacerle un tatuaje, y ya. Porque sí. Porque es una tradición religiosa de su familia, y con la religión no se juega. Entonces la tinta envenena al niño, y el niño se muere. ¿Nos tacharían *a nosotros* de viles, insensibles y críticos?... O qué tal que fuera una niñita hemofílica y sumamente delicada de salud, recién salida de terapia intensiva, a la que deciden perforar las orejas con una aguja infectada. Le entra infección a la sangre, y se muere. ¿¿*Alguien* sugeriría que nosotros somos unos troles por decir que la familia podría y debería demandar a ése médico??... Yo nada más pregunto: ¿por qué, por qué la circuncisión sí? ¿Por qué se lo perdonamos todo y la tenemos en una categoría tan especial, tan inmerecidamente respetada?
Sunday, May 2, 2010
Odiosas comparaciones: Mutilación Genital Femenina podría volverse legal y aceptable.
- No atacamos a los grupos culturales, ni a las personas como tal.
- Ése peligroso, peligroso relativismo cultural.
Clara Franco El problema de tratar de buscar un mundo feliz y la plena tolerancia, es que el relativismo cultural puede ser una cosa MUY peligrosa. Para no herir susceptibilidades, somos capaces de aceptar las costumbres sociales más horrorosas. Como lo dijo en un soberbio artículo sobre la filósofa Hipatia mi buen amigo Judas Ishkarioth, subestimamos la capacidad humana para la barbarie, la atrocidad, la irracionalidad y la completa estupidez. Para muestra basta ésto: La Academia Americana de Pediatría, con tal de encontrar razones para seguir justificando la mutilación genital masculina (circuncisión masculina), está reconsiderando su política sobre la Mutilación Genital Femenina, y parece que ahora opina que la modificación genital en niñas NO ES TAN MALA DESPUÉS DE TODO!!!! =)
http://www.prnewswire.com/news-releases/american-academy-of-pediatrics-aap-is-advocating-for-us-pediatricians-to-perform-certain-types-of-female-genital-mutilation-fgm-92871624.html
Y es que dice magistralmente mi amigo Judas: "El error de Hipatia, de Alejandría y previsiblemente el de occidente es el mismo: menospreciar la capacidad humana para la barbarie. (...) Hipatia somos todos los que nos encerramos en nuestras convicciones razonadas mientras otros gritan sus creencias. Hipatia somos los que nos encontraremos, más pronto que tarde, a la barbarie fundamentalista de vuelta derribando nuestras puertas. (...) Hipatia murió porque las personas buenas no están dispuestas a defender sus ideas con sangre, y las personas fanáticas sí. Ese principio universal sigue siendo válido hoy, y el grado de fanatismo de la diferentes comunidades humanas no ha descendido demasiado a pesar de lo que pensemos aquí o de lo que hayamos progresado, como tampoco ha cambiado nuestra aversión como librepensadores a la violencia innecesaria. Pero a lo que no tenemos derecho ya es a callar."
- La ausencia de control médico.
- No es por el cuerpo, es por el consentimiento.
- Otros intactivistas opinan: "¡Es lo mejor que pudo haber hecho la AAP para mostrar lo sexistas que somos en cuanto a circuncisiones!"
Sencillamente, la gente no lo entiende. No pueden hacer las paces con la idea de que los dos, ambos, ambos dos, juntos con pegados, uno y otro tipos de mutilación, corte, piquete o como quieran llamarle, en genitales tanto de niños como de niñas, están mal y no son aceptables bajo ningún azucarado y escarchado concepto de relativismo cultural.
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Porque muchas veces, ni siquiera nos detenemos a pensar QUÉ es lo que estamos cortando. Fuente: http://www.nocirc.org/publish/4-Intact-Penis...
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Este artículo se publicó en inglés, el 30 de julio de 2012, en el sitio Web de Intact America : http://intactamerica.wordpress.com/2012/...
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Autora: Jennifer Coias, Activista pediátrica y Profesional de Salud Traducción: Joseph Lewis y Clara Franco Artículo original: http://w...
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