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Thursday, January 31, 2013

¿Así se ve la “Libertad Religiosa”?


Este artículo se publicó en inglés, el 30 de julio de 2012, en el sitio Web de Intact America:

Traducido por Clara Franco.

Nota introductoria (de la traducción): este artículo es muy relevante porque en Alemania, el año pasado (2012), se hizo ya un intento por declarar ilegal la circuncisión de menores de edad. No es la primera vez: tribunales en países como Noruega y Holanda también han llegado a discutir esta posibilidad. Los europeos, bastante avanzados en cuestiones de Derechos Humanos, discuten si acaso la “libertad religiosa” de los padres es más importante que el derecho de los niños a no sufrir mutilaciones genitales en sus cuerpos. Lamentablemente, Alemania es un país con una historia muy delicada en cuestiones relativas a los judíos: por desgracia, la memoria del Holocausto sigue muy presente, y los judíos actuales pueden ponerle muy rápido a los alemanes la mordaza de la vergüenza histórica. 
Nosotros en México Intacto, sin embargo, coincidimos con esos legisladores en que los derechos de los niños son más importantes que los derechos religiosos de sus padres. Vaya una cobardía: voy a tomar a este menor de edad y cortarle partes de su pene porque así yo manifiesto mi creencia religiosa. Lo ideal sería que el adulto, si en verdad se quiere mostrar tan fuerte y valiente, mutilara su propio cuerpo para demostrar su creencia en la deidad que ordenó tal mutilación… En lugar de tomar a un menor de edad y esculpir su pene (o vagina) al gusto particular de ese dios. Por lo tanto, nosotros declaramos que los derechos de un niño a que no se le manosee, mutile y corte en sus genitales es mucho más importante que el derecho de sus padres a expresar una creencia religiosa. Es más, ese niño podría crecer y decidir cambiar de religión, pero tendrá que vivir por siempre con los genitales esculpidos y modificados al gusto de sus padres y de la sociedad. 
Querida Alemania: siéntete segura en tu decisión. Lo que estás haciendo NO es antisemita. Defender los derechos de los niños no es antisemitismo ni anti-islamismo, es defender los derechos de la infancia y punto. El tema ya está puesto sobre la mesa. Confío en que durante mi tiempo de vida en la Tierra me tocará ver el día en que sea ilegal cortar los genitales de un menor de edad – en todo el mundo. Clara Franco. 


Intact America – La reciente decisión de un tribunal de Colonia, Alemania – tomada tras las complicaciones por circuncisión que sufrió un niño de cuatro años, hijo de padres musulmanes – misma que declaró a la circuncisión infantil como un delito y una violación a los derechos humanos, parece haber comenzado una tendencia. Poco después, en Austria y Suiza, varios hospitales anunciaron que dejarán de circuncidar niños en los casos que no presenten necesidad médica.

Grupos de judíos gritan "¡anti-semitismo!" (a pesar de que el niño en cuestión no era judío) - mientras citan el hecho de que entre los musulmanes, la circuncisión también es omnipresente. Un grupo de rabinos calificó la decisión de la corte alemana "lo peor que ha ocurrido desde el Holocausto." Por lo tanto, según ellos, cualquier esfuerzo para prohibir el corte genital de niños (varones), viola la libertad religiosa de los pueblos que justifican este ritual basándose en citas de un libro antiguo.

Mientras tanto en Nueva York, temeroso de ser llamado anti-judío, el Departamento de Salud ha permitido a los judíos ultra-ortodoxos continuar una práctica, "metzizah b'peh", mediante la cual el rabino circuncidador chupa con su boca la sangre del pene recién cortado. Este ritual, practicado sólo por un pequeño segmento de la población ortodoxa, ha provocado dos muertes por infección en Brooklyn, así como lesiones devastadoras - incluyendo ceguera y daño cerebral – en otros once niños. El rabino circuncidador (mohel) sabía que estaba activamente infectado con herpes, una enfermedad que los adultos pueden sobrevivir, pero letal para los infantes.

En respuesta, algunos funcionarios han propuesto que los padres firmen un "formato de consentimiento", que no haría nada para proteger al niño, pero que permitiría a la Ciudad evitar cualquier responsabilidad y culpar en cambio a los padres. Ahora nosotros preguntamos: ¿Así se ve la libertad religiosa?

Chilren violated in a mass Muslim circumcision

¿Es esto lo que estamos protegiendo, sólo para asegurarle al mundo que no somos anti-semitas?

Orthodox circumcision

¿Acaso éste bebé, adormecido por el shock mientras el vino le escurre de la boca, nos va a dar las gracias por preservar la libertad religiosa de sus padres para contratar a alguien que cortó parte de su pene?

A baby in shock after being circumcised

¿Es antisemita (o anti-musulmán) abogar por los bebés y los niños que tienen su propio derecho a la libertad religiosa, pero son demasiado jóvenes para ejercerlo?

¿Acaso no es genuinamente anti-semita y anti-musulmán el dejar de defender a los hijos de Judíos y Musulmanes? ¿Son ellos menos dignos de nuestra protección?

Georganne Chapin y Geisheker John
(John Geisheker es abogado y director ejecutivo de Médicos Contra La Circuncisión)

Saturday, October 15, 2011

Confesiones de un hombre circuncidado.


Antes y después: imágenes de un libro de texto que comparan un pene herido y uno completo.

http://www.shands.org/

Texto original en inglés, en The Guggie Daily: http://guggiedaly.blogspot.com/2011/01/confessions-of-circumcised-man.html

Desde que tengo memoria, me han gustado las puestas de sol y las pinturas impresionistas al óleo. La sutil interacción del color y la luz siempre me ha parecido bella, incluso sublime. No puedo imaginar nada más hermoso.

Tanto así, que me sentí estupefacto cuando me enteré, a la edad de 18 años, que era daltónico. “No puede ser”, le insistí al oculista. Él me explicó con total naturalidad, que había fallado completamente la prueba Ishihara, de reconocimiento de colores. De una serie de 38 círculos con puntos de colores, sólo pude ver los números alojados en cuatro de ellos. No cabía duda. Era daltónico.

Mi negación fue total. No le creí. “Puedo ver colores”, insistí. “Mis jeans son azules. Mi camisa es azul claro. Sus pantalones son grises”. Me explicó sin matices que sí, que yo podía ver algunos colores. Pero lo que yo veía no era ni de lejos tan vívido o completo como lo que veían las personas con “visión normal de los colores”. Mi visión de los colores estaba radicalmente apagada.

Aún así no le creí. Les enseñé la prueba a mis hermanas. Ambas pasaron, fácilmente.

Me llevó cierto tiempo procesar éste descubrimiento y aceptar que yo era uno de ése 20% de hombres que son daltónicos por causa de un defecto genético. No era culpa de nadie. Nada de qué avergonzarse. Sólo mala suerte.

Pero éste descubrimiento, y mi experiencia venciendo a la negación, me permitieron finalmente confrontar algo más. Pude confrontar otra área en donde mi percepción del mundo está significativamente disminuida. Ésta área está disminuida de una manera que nunca imaginé posible. Es otro lugar en donde mi percepción del mundo no es, ni de cerca, tan vívida o completa como la de la “gente normal”.

Me refiero al área de mi percepción sexual – mi apreciación física del contacto sexual normal. Mi percepción sexual también está disminuida. Pero ésta vez no se trata de algún inocente, desafortunado defecto genético. Esto me lo hizo alguien más. Mi percepción sexual me fue robada.

Fue robada intencionalmente. Robada por doctores. Sin mi conocimiento o consentimiento. Fue robada cuando yo era un bebé indefenso. Y, quizá lo más sorprendente, fue robada con la aprobación de mis padres.

Ésta vez la negación fue más difícil de superar. Ésta vez la negación no solamente me protegía en mi auto-imagen de hombre “normal”. Ésta vez, la negación me protegía de enterarme que las personas en quienes más he confiado, a quienes más he amado – me habían traicionado. La negación me impidió enterarme y sentir el doloroso descubrimiento de que había sido lastimado, para siempre, en la parte más íntima y privada de mi vida. Fui sexualmente mutilado, de manera permanente. Intencionalmente. Por las personas que afirmaban amarme más – mis padres.

Éste ha sido un camino de auto-descubrimiento muy difícil de seguir.

Pero, al confrontar todos los sentimientos que me aguardaban detrás de mi cortina de negación, encontré más que simple enojo y depresión. Los había, ciertamente, y en gran cantidad. Pero también encontré entendimiento y crecimiento personal y algo de esperanza.

Ahora entiendo por qué a veces tengo dificultad para mantener una erección o llegar al orgasmo. No se trata de una falla vergonzosa en mi masculinidad. No es evidencia de mi desinterés físico y emocional en mi compañera sexual. No es una prueba de mi flaqueza como hombre. He aprendido que esto es una prueba del éxito de la operación. La disfunción eréctil y el placer sexual disminuido, SON los resultados deseados de una circuncisión. ¡Mi operación fue un éxito!

Mucha gente cree que el sexo es malo. Creen que la masturbación y el sexo recreativo son inmorales. A veces estas creencias tienen una motivación religiosa, a veces no. El corte genital es la intervención quirúrgica que ataca directamente a la “maldad” de la sexualidad humana. Hace poco, los textos médicos eran muy específicos acerca de la efectividad de la circuncisión masculina y femenina para prevenir la masturbación. Eso es lo que el corte genital pretende lograr – disminuir la sexualidad humana, reduciendo dramáticamente el placer sexual. Ahora lo entiendo. También entiendo que ésta intención nunca se la explicaron a mis padres.

Ahora entiendo que mis sensaciones sexuales disminuidas no son el resultado de una circuncisión malograda, estropeada o demasiado agresiva. Están disminuidas porque mi circuncisión salió justo como debía de salir. Mi órgano sexual no es normal, no está intacto. Las partes más sensibles de mi pene ya no existen. Me quitaron los “labios” del prepucio. Me amputaron la banda fibrosa que cubre la cresta del glande. Me quitaron el frenillo. Mi prepucio exterior me lo quitaron. Y finalmente, mi glande y mi prepucio interno están des-sensibilizados, a raíz del contacto constante con la ropa y el mundo exterior. También entiendo que éstas partes exquisitamente sensibles de mi anatomía, y sus funciones, nunca se las explicaron a mis padres.

En efecto, los “ojos y oídos” de mi sistema de percepción sexual ya no están. Todavía puedo tener sexo y puedo concebir un niño, pero gran parte de la diversión y mucha de la frecuencia se han ido. Sé acerca de la frecuencia reducida por mis esfuerzos fallidos – y el miedo a tener más fallas. La pérdida de placer, la diversión, es algo que sólo puedo tratar de comprender leyendo.

Pero sé acerca de la insensibilidad y la pérdida. Los recuerdos de mi pérdida de erecciones con mujeres a las que amaba, con mujeres que me atraían profundamente, tanto física como emocionalmente, son aún muy agudos. Así recuerdo también cómo me sentí inadecuado, y cómo ellas sintieron que no eran lo suficientemente atractivas o deseables. Y esas relaciones poco a poco perdieron el rumbo y terminaron. Ahora entiendo por qué. Y entiendo que los resultados predecibles de mi circuncisión nunca se los explicaron a mis padres.

Sé acerca de la insensibilidad y las enfermedades. Me enseñaron sobre el sexo seguro, y entiendo lo importante que es. Pero también sé que, las veces que he tratado de usar condones, me vuelvo totalmente insensible, no siento absolutamente nada. Para mí, los condones equivalen a abstinencia. Con un condón puesto, rara vez puedo mantener una erección y nunca puedo alcanzar el orgasmo. Ahora entiendo por qué. Pero cuando tenía que elegir entre las opciones del sexo inseguro o no tener sexo, elegía el sexo inseguro. Y pagué el precio. La circuncisión no es lo único que dura para siempre. Algunas enfermedades también duran para siempre. También los recuerdos de angustia por el miedo a un embarazo no deseado. Cargaré con ellos el resto de mi vida. Ahora entiendo por qué. Entiendo que mis padres nunca supieron que la circuncisión me pondría en una situación donde tendría que tomar ésos riesgos para poder tener intimidad con alguien a quien amaba.

He pasado por un gran crecimiento personal a raíz de éste proceso de lidiar con mi circuncisión. He investigado acerca de mi cuerpo – cómo son las partes con las que nací y sus funciones. He investigado cómo la comunidad médica ha engañado a generaciones enteras de padres acerca de la práctica de la circuncisión. He investigado sobre lo difícil que es sobreponerse a la negación y romper el círculo de abuso ritual que existe dentro de las familias. Y he investigado sobre las tendencias cambiantes en las decisiones que las familias están tomando para sus hijos – y esto me da esperanzas.

“Esperanza” no es una palabra que me viene fácilmente a la cabeza y al corazón cuando hablo del corte genital. Sobreviví a una experiencia de abuso sexual que no recuerdo… pero que nunca olvidaré. Nunca sabré cómo se supone que debe sentirse el sexo para un hombre. Nunca podré mirarme al espejo y ver a un hombre completo. Pero, he aprendido que puedo perdonar a mis padres por permitir que un extraño me lastimara de esta manera. He aprendido que aún los amo, a pesar de mi dolor y enojo. Y éso me da esperanzas. Tengo esperanzas porque sé que puedo amar y perdonar. Puedo amar y perdonar porque mis padres fueron engañados y no sabían nada mejor. No tenían un acceso fácil a la información por medio de Internet. No oyeron voces de activistas por los niños, hablando en mi nombre. No contaban con el respaldo de un amplio grupo de padres que estaban cuestionando y rechazando la horrible violación rutinaria que es la mutilación genital infantil.

No es que mis padres no quisieran enterarse, o que no quisieran protegerme. Fueron engañados. Y yo los perdono.

Tengo esperanzas porque puedo canalizar mis sentimientos negativos de traición, enojo, dolor y depresión en algo positivo. Puedo abogar por los recién nacidos de hoy, que serán una generación de hombres mañana. Puedo ayudar un poco a educar a los padres de hoy, y ser la voz que quisiera que hubieran oído mis padres. Puedo ayudar a romper el ciclo de violencia contra los bebés varones, de la misma forma en que lo han roto para las niñas.

La esperanza no me devolverá lo que me quitaron hace tanto tiempo. Pero si acaso puede ayudar a que algunos cuantos padres elijan valerosamente enfrentar a sus doctores y a sus familias en defensa de sus hijos, habrá valido la pena enfrentar todo el dolor que encontré escondido tras mi cortina de negación.

Un millón de bebés varones están llorando, pidiendo que alguien los ayude. No puedo quedarme callado. No puedo coludirme a través de la inacción. Debo tratar de hacer mi parte para ayudarlos de la manera que pueda. Por favor ayúdenme en éste esfuerzo. Nuestra generación puede proteger a la siguiente.

Kirk.




Aquéllos interesados en aprender acerca de las complicaciones sexuales causadas por la circuncisión de rutina pueden encontrar útiles estas fuentes:

¿Cuál es el costo de la circuncisión?

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/03/cost-of-circumcision.html

Circuncisión y complicaciones y vaginismo:

http://www.vaginismus-awareness-network.org/circumcision.html

Cómo la circuncisón masculina puede estar afectando tu vida amorosa:

http://www.coloradonocirc.org/pamphlets.php

Efectos secundarios a nivel sexual:

http://www.boystoo.com/medical/conversion.htm

http://www.cirp.org/

http://www.norm.org/lost.html

http://www.notjustskin.org/

Artículos de Dr. Momma sobre el tema:

http://www.drmomma.org/2009/12/circumcision-secret.html

http://www.drmomma.org/2009/10/improve-marital-sex-keep-foreskins.html

http://www.drmomma.org/2009/10/male-circumcision-hurts-women.html

http://www.drmomma.org/2009/10/how-male-circumcision-impacts-your-love.html

Sunday, July 24, 2011

Más sobre traumas sexuales relacionados con la mutilación:


Me llegó por e-mail éste interesante artículo. Y el comentario que viene aquí al inicio, es cortesía de Gabriela O. M.


"Comparto completamente lo que dice este artículo, pues de hecho es la misma conclusion a la que yo ya había llegado hace mucho tiempo: Que hay una profunda patología e inclusive una perversión sexual en los doctores que circuncidan a los bebés sin sentir nada ante los alaridos que da el pequeño indefenso, pues solo asi me puedo explicar el hecho de que no sientan nada, e inclusive hagan bromas cuando los bebes se desgañitan a veces hasta vomitar, al sentir el terrible dolor de la tortura a la que están siendo sometidos.

Pienso que dicho bloqueo proviene de haber pasado por la misma experiencia cuando ellos mismos eran bebés indefensos y que ese dolor que yace enterrado en las profundidades de su psique, no solo produce que se bloqueen ante el dolor de los bebés que como él mismo médico en su momento, están siendo sometidos a esa tortura, sino que en casos extremos, el mutilar a otros bebés tan indefensos como ellos mismos lo estuvieran a tan tierna edad, se convierte en una compulsión destinada a impedir que el dolor salga a la superficie y más que nada, como una forma extrema de venganza y de darle salida a la ira interna y oculta que ellos mismos sienten.... pero que son incapaces de expresar de una manera consciente, pues para poder hacerlo necesitarían enfrentar la realidad de su propio dolor.

Los pretextos que la ciencia médica esgrime actualmente tienen el mismo objetivo de mantener ese dolor enterrado en las profundidades de la psique con las justificaciones más absurdas. A los estudiantes de medicina no se les enseña jamás el verdadero valor a nivel puramente científico y anatómico del prepucio, pues el hecho de saber que el prepucio contiene más de 20,000 terminaciones nerviosas que lo convierten en la parte más sensible de toda la anatomía masculina, que se pierden irremediablemente para siempre al mutilarlo, no necesitaría de más de dos dedos de lógica elemental para entender que la mutilación del mismo implica la pérdida de un 70%-80% de la sensibilidad sexual del hombre... y eso debería de ser más que suficiente como argumento para convencer a cualquier médico... a cualquier hombre de hecho, de que la circuncisión es no solo una falta de ética profesional y una violación al sagrado juramento hipocrático de no hacer daño, sino un acto de locura... pues a qué hombre le gustaría perder su sensibilidad o saber que ya la ha perdido en gran medida y que su vida sexual tendrá un lapso de vida mil veces más corto que el de un hombre que jamás fue mutilado?

Yo creo que este dolor es lo que yace bajo el estado de negación que sienten tantos padres cuando se menciona este tema y que prefieren pasarle la estafeta del dolor oculto a sus propios hijos varones, antes que enfrentar la dolorosa realidad que les fúera impuesta a ellos mismos a tan solo unas horas de haber nacido".






Circumcision: What Your Baby Can't Tell You

"The Darker Regions of the Human Mind"

Some Statements About Circumcisers
From "The Unkindest Cut of All,"
by John M. Foley, MD
Fact, July 1966, Ralph Ginzburg, Publisher
[Quoted with permission]

[W]hy anyone would want circumcision made compulsory may seem puzzling.
One answer, of course, is that if circumcision were made compulsory, the circumciser would be protected whenever he happens to cripple or kill the little boy he operates on--a "complication" that is not so very uncommon. Another answer, I think, must be sought in the darker regions of the human mind, because circumcision is simply an unmitigated fraud. It is nothing but wanton and unnecessary mutilation. The annual 2 million assembly-line circumcisions in this country are a monument to the gullibility and stupidity of the American public.
For 60 years, a powerful and articulate minority in our profession has tried to enforce a taboo against any objective discussion of the merits or demerits of circumcision ... To question its value has become all but unthinkable. The medical literature is virtually closed except to those who drool over the operation's alleged advantages.
William Keith C. Morgan, M.D., ... has written in the Journal of the American Medical Associa-tion[:] ... "Why is the operation of circumcision practiced? One might as well attempt to explain the rites of voodoo!" ... Peter Van Zante, M.D., ... writes in the Medical Tribune: "Circumcision of a helpless child is a crime." Elsewhere he has said: "Circumcision is cruel and mutilating and actually should be outlawed." In 1920, a British physician named G. S. Thompson, who had once circumcised himself, later concluded that circumcision was nothing more nor less than "a barbarous and unnecessary mutilation" (British Medical Journal, 1920).
Efforts to justify circumcision have been made since the very beginnings of history. The desire to mutilate came first; the "reasons" came later.
This process of rationalization has culminated in the supposed relationship between the husband's foreskin and cancer of the genitals--one of the greatest hoaxes in the history of medicine.
Circumcision provides a convenient and socially acceptable outlet for the perverted component of the circumciser's libido. I have had personal experience with the psychopathology that underlies the wish to circumcise. The pitiful wails of the suffering infant are all too often the background for lewd and obscene commentary by the obstetrician to his audience of nurses. Several years ago I saw an infant born with multiple deformities. He could not live more than a few months at most, but to add to his miseries, this unfortunate bit of humanity had to undergo a thorough circumcision.
I have seen two medical students fight over the privilege of doing circumcisions on the newborn, although these same students showed neither interest nor aptitude for opening boils or doing other surgical tasks.
In 1951, I witnessed an autopsy on an infant who had died from an infected circumcision--a death rendered even more tragic because the mother had tried to persuade the obstetrician to spare her infant the ordeal.
Dr. Alexander Schaffer, a noted pediatrician, tells with horror of a case in which an infant was being delivered as a frank breech (buttocks first). Before delivering the baby, and just as the penis came into view, the obstetrician seized it and circumcised it. That obstetrician, I would say, may be capable ... But sexually I say he is a monster. And I say that one of the reasons why circumcision is so common in this country stems from the sadism of the crypto-pervert.
[P]sychiatrists have long been agreed that circumcision is basically a punitive act.
[T]hey [those who want all males circumcised] suffer from "foreskin envy." Cut off a man's tonsils and it does not affect his feelings about his neighbor's tonsils, but cut off his foreskin and his neighbor's foreskin becomes an object of envy and hatred. The circumcised have always behaved as if their circumcision were a stigma of inferiority. Jew, Moor, and Turk forced circumcision on servants, slaves, and whole nations of conquered people.
Because the motivations of the foreskin- phobes are so irrational, these people are hard to combat. The introduction of routine circumcision as a "medical" measure at the turn of the century aroused vigorous opposition within the profession. Dr. Warren Stone Bickham, an eminent surgeon, declared that circumcision was a disgrace and a discredit to the surgeon responsible. Nevertheless by 1920 the opposition had dwindled, and the fanatical circumcisers were in possession of the field. The opponents of circumcision failed because they did not understand the motives of the circumcisers and therefore could not grapple with them.
Only the circumcised refer to the foreskin as a "useless appendage."

[Has anyone done a study on circumcisers? What kind of person trains himself (or herself) and maneuvers himself (or herself) into a position where he (or she) can get paid to cut healthy erotogenic tissue -- living flesh -- from the genitals of unwilling, unconsenting children and babies -- or, for that matter, from willing, consenting adults?]




Sunday, February 6, 2011

El dolor de la circuncisión: ¿En realidad resulta “breve”?

Uno de los pretextos más trillados que padres y doctores todavía utilizar para decidir amputar de manera innecesaria el prepucio sano de un niño varón; es el doble argumento (falso, desde luego) atribuido al dolor.

En primer lugar, existe el consenso general de que el dolor que siente el bebé es un dolor despreciable, puesto que “no es recordado” (gran mito).

Y eso cuando no se comete la barbaridad, todavía recurrente, de atreverse a decir que el recién nacido o bebé “ni siquiera puede sentir dolor, puesto que sus terminales nerviosas no están desarrolladas aún”, o algo así. ¡Fuertes declaraciones!... Diablos, gente, si tan sólo nos pusiéramos a repetir despacio semejante atrocidad. Repítanla conmigo tres veces. Despacio. El recién nacido no puede sentir dolor. El-recién-nacido-no-puede-sentir-dolor. El-re-cién-na-ci-do-no-pue-de-sen-tir-do-lor; y por lo tanto, es perfectamente ético, incluso benéfico, que yo lo golpee, jale de los cabellos si es que nació con algunos, pise los deditos, queme con un cigarro o bien, en el nombre sea de su salud (o quizá de Jehová), lo amarre a una plancha médica causándole pavor, y proceda a amputarle una parte de los genitales. Y sin anestesia, como hacen todavía muchos doctores; al fin y al cabo éste pequeño ente llorón y biológicamente subdesarrollado “no puede sentir dolor”.


Una cosa es decir que no siente dolor y otra cosa decir que no recordará ese dolor. Ambas son falsas, desde luego. Dolorosas, desolladoras, sangrante y cortantemente falsas. Desearía no tener que recurrir a los links que dicen más que mil palabras; pero por favor, que alguien vea esto y ose seguir afirmando que los recién nacidos no sienten dolor:

Todos ellos lo sienten…

http://www.youtube.com/watch?v=hW1a9VUu4i4

También él:

http://www.youtube.com/watch?v=UAGNnqyNidY

Y éste otro:

http://www.youtube.com/watch?v=uTB_tlKpPuY


Una vez que éste punto quedó claro, pasemos a lo del recuerdo. Deseo que la psicología y psiquiatría sigan evolucionando a un ritmo veloz y que por fin la gente entienda que, aunque no todas nuestras experiencias las recordemos conscientemente, *TODAS* ellas nos afectan de una u otra manera. Sí, incluso desde antes de nacer. El dolor en los bebés no es despreciable. ¡Nunca lo ha sido!... El dolor, en los recién nacidos, puede resultar mucho más trascendente que en un niño, joven o adulto. Esto es por la simple razón de que el bebé todavía no puede racionalizar el dolor que siente, no puede ponerle nombre, no puede articularlo, no puede reflexionar sobre sus orígenes, no tiene ni idea quién se lo causa, ni cómo lo puede evitar. Y ésa es la diferencia entre el dolor y el trauma. Una chica que se quiere perforar las orejas sabe que le dolerá, pero puede reconocer la causa del dolor, racionalizarlo, medirlo y enfrentarlo como sacrificio a cambio de algo positivo: a cambio de usar aretes. Un niño de dos años se machuca un dedito con la puerta y llora, está muy molesto; pero ya puede empezar a entender que su dolor tuvo una causa, y que esa causa es evitable. Un bebé no puede hacer nada de esto, y ésa es la diferencia entre dolor y trauma. Para el bebé de pocos días o semanas de vida, cualquier dolor es traumático porque él no podrá identificar ni causas, ni consecuencias, ni manera de evitarlo, ni racionalizar ni entender por qué. Lo que es más; cualquier dolor que sienta un bebé va a ser un "primer dolor": debe ser terrorífico para él. Además, su mundo se reduce a su madre y nada más. Cualquier dolor traumático, él inmediatamente lo asociará con su madre; la única persona a la que conoce. El niño preescolar que se cae de la escalera siente dolor, pero no le resulta traumatizante porque al menos ya sabe lo que es la escalera y lo que es caerse. También aprenderá a no caerse.



Hoy en día las mamás, desde que se enteran de su embarazo, andan haciendo ejercicios especiales, escuchando música suave o recurriendo a Mozart con la esperanza de que estire un poco el I.Q. del futuro hijo, a quien por supuesto le hablará; una vez que nace está concentrada en ésta u otra terapia, éste o aquél masaje, la estimulación temprana… si allí pueden darse cuenta y consecuentar la idea de que ésas experiencias tempranas afectan a su bebé, ¿cómo es que cuando se trata de la amputación genital de pronto olvidan ésa sabiduría?... ¿Cómo sucedió que le compraron a un doctor interesado (o desinformado) la idea de que su bebé no sentiría nada si le despellejaran, sin anestesia, la parte más sensible del cuerpo?...

Ahora movámonos a la idea principal de éste mini-estudio.

Primero, un disclaimer. Quiero dejar muy claro que la circuncisión masculina hoy en día es reconocida por muchos grupos como una mutilación genital, que le hace al niño (y al hombre en que se convierte) mucho más daño que cualquier potencial “beneficio”. Es un acto completamente antiético el tomar a un varón sano, de la edad que sea, desde dos horas hasta cien años de vida, y amputarle por la fuerza una parte sana y útil de su anatomía. Pero esto sería igual aún cuando la circuncisión no doliera en lo absoluto. Incluso si el dolor fuera un elemento completamente ajeno al tema, si jamás ningún niño ni bebé sintiera de verdad ningún dolor al ser circuncidado, aún así sería una violación de sus derechos humanos fundamentales. Amputar una parte del cuerpo innecesariamente hace daño, y afecta. Independientemente de si le dolió o no. Desearía no tener que obviar esto; pero hacer daño está mal, aunque no haya dolor. Violar a una mujer que no puede sentir dolor porque está drogada… ¿estaría bien, o estaría mal?

Una vez negada esa responsabilidad; volvamos a éste lugar llamado “realidad”, en donde hacer una circuncisión sí duele, y desde luego que duele muchísimo. Esto nos trae de regreso al primer párrafo: el doble pretexto que se da a menudo para hacer esta amputación es, primero, que el dolor que siente el niño es despreciable puesto que no será recordado, y además, “que es muy breve”.

Parece que ya olvidamos el principio fundamental del tiempo relativo a nuestras edades. ¿Dónde quedó aquello de “lo rápido que pasa el tiempo” conforme crecemos? ¿Es que lo hemos olvidado?...

El tiempo parece correr más rápido mientras crecemos. Éste es un principio tan simple que cualquiera de nosotros lo ha notado, y puede comprender la razón con matemáticas elementales: mientras más años vivimos, menos tiempo de nuestra vida representa cada año, proporcionalmente. Un año parece un tiempo inconmensurablemente largo cuando sólo hemos vivido cuatro; pero se pasa en un suspiro cuando ya hemos visto pasar sesenta. Cada año de tu vida parece más corto porque cada uno de ellos va representando una porción menor de lo que has vivido. Cuando vas en la primaria, el horario escolar se siente interminable, mientras que en la universidad resulta cortísimo. Cuando sólo has vivido algunas horas, pues cada hora es para ti como un cuarto de siglo para el abuelo. Y si eres un recién nacido, básicamente estás atrapado en un eterno “éste instante”.

Lo cual nos trae a darnos cuenta de que, para un recién nacido, la experiencia dolorosa no solamente es traumática porque no se la puede explicar, sino que además resulta interminable, en su percepción de las cosas.

Hagamos un cálculo de proporciones. Simples proporciones.

Comparemos la longitud, proporcional al tiempo de vida, de lo que dura una operación de quince minutos (la duración de la circuncisión típica), para un bebé de dos días, extrapolándolo como si fuera un adulto de, digamos, treinta años.

El adulto ha vivido 30 años, que equivalen a aproximadamente 10,950 días (calculado el año con 365 días), o sea 262,800 horas, o sea 15,768,000 minutos. Bueno. Un dolor intenso de quince minutos sólo representa, para él, el 0.000095% de su vida. Manejable, supongo.

Pero un bebé de dos días tan sólo ha vivido 48 horas, y un gran total de 2,880 minutos. Soportar un desgarramiento genital durante quince de ellos, equivale al 0.52% de su vida.

¿Todavía suena chiquito? ¿Un numeritito?... Vamos a ver qué pasa si a un adulto de treinta años le pidiéramos que soportara un dolor inaguantablemente intenso durante el 0.52% de su vida.

Le estaríamos pidiendo que soportara un dolor con duración de… 81,993.60 minutos, o sea, 1,366.56 horas, o sea 56.94 días. ¿Hay algún voluntario que se anime a sentir cuchillos y prensadoras en su pene durante casi cincuenta y siete días?... ¡Vamos, que se trata de una operación bien rápida y sencillita!




Video: esto durante cincuenta y siete días, con sus noches. ¿O qué no te atreves?

OK, pongamos que el niño no tiene dos días sino ocho, la edad a la que se debe circuncidar a los niños judíos. Y tan sólo por considerar otros argumentos, pongamos que la operación no dura quince minutos, sino cinco. Dicen que los “mohels” mutilan un poco más rápido.

Le estamos pidiendo que aguante un dolor durante el tiempo equivalente al 0.043% de su vida. Para el adulto de treinta años, sería como aguantar el bisturí (sin anestesia, no puedo subrayarlo demasiadas veces) durante 113 horas, ¡ya nada más 4.7 días con sus noches!... ¡Mucho mejor!

Una tortura que dura cuatro días con dieciséis horas, sin descanso, es una práctica digna de las guerras más atroces. Perdón por señalarlo.

¿Y si el bebé tiene seis meses?... OK, quince minutos son para él un 0.0057% de la vida. Lo que para un adulto de treinta años sería como un desollamiento de catorce horas.

¿Cuál es, sin embargo, la conclusión correcta?... La conclusión no es que hay que esperar más tiempo antes de hacer una amputación forzosa, innecesaria, dolorosa y dañina. La conclusión es que no hay que hacerla nunca, punto; y menos sin el consentimiento informado del dueño del cuerpo.

Pero ésa falacia de que “cuanto antes mejor, porque el bebé no lo recordará y es muy breve”, ya deberíamos ir usando el cerebro para darnos cuenta de lo volteada que está. Al contrario: cortar los órganos genitales de un bebé que ni siquiera puede entender lo que le está pasando, y que además es un dolor que proporcionalmente representa para él un tiempo grotescamente largo, es bastante más perverso, dañino y cruel.


Sunday, October 10, 2010

¿Por qué murió el bebé Joshua Haskins?


Y va de nuevo la cosa trágica.



La semana pasada se armó en Facebook y en varios Blogs gringos la pelea preparatoriana más absurda del mundo. Como nosotros aquí posteamos en español y, de entrada, en México (e Hispanoamérica en general) no somos muy lectores, ni tampoco muy dados a enredarnos en debates por escrito, "México Intacto" no tuvo mucho qué ver en esta gigantesca guerra. Pero otros sitios, como Peaceful Parenting y As Nature Intended, se han llevado toda la tierra del Universo, y sus creadoras recibieron una avalancha incontenible de e-mails de odio.
Quiero decir, de odio real.

¿Por qué?...



Bueno, es el mal de cualquier periodista: tan sólo por haberse mantenido cerca del fuego, y dicho la verdad cuando hacía falta decirla. Entre toda ésta tormenta de empujones virtuales, insultos y estupidez, quedó un poco olvidada la simpleza del caso: el pasado 6 de octubre el bebé Joshua Haskins murió inmediatamente después de que se le practicó una circuncisión, en el Hospital Payton Manning de Indiana.


Vamos por partes. No es claro que la operación haya sido la causa directa de su fallecimiento... pero lo que sí es clarísimo es que se le hizo en un momento pésimo y, si no fue la causa última, en todo caso sí fue un catalizador inmediato.

Joshua vino al mundo con un defecto cardiaco congénito que en inglés todo mundo llama HLHS - Hypoplastic Left Heart Syndrome, o para no complicarnos, el niño nació con medio corazón porque la otra mitad no se desarrolló correctamente. Como hace casi cualquier defecto grave y congénito del corazón, ésto lo convirtió en un bebé ultradelicado de salud - del cual nadie estaba seguro que sobreviviría. El mes y medio que vivió lo pasó casi entero en terapia intensiva, sobrevivió a una seria intervención quirúrgica a los tres días de nacido; y pues, el resto del tiempo luchaba tan sólo por seguir sobre la Tierra.

Genital Integrity For All Sexes, Blue and Pink Ribbon

Entonces vino la mentada circuncisión.

Muy sencillo: los padres la querían, los doctores accedieron. Es más, no solamente accedieron, los doctores presionaron para que se le hiciera "tan pronto como fuera posible" (¡¡desgraciados!!), porque en un niño mayor "las posibilidades de sangrado son más grandes" (¡¡mentira!! ¡gigantesca mentira!). La madre escribió en su Blog (mismo que circuló por todo Internet y por todo Facebook cuando estalló el pleito), un Post extraordinariamente revelador llamado "Casi maté a mi bebé" (I almost killed my baby), que más tarde eliminó. Pero ahí venía todo.

Todo salió mal. Todo. Todo lo que puede salir mal en una mugrosa cirugía innecesaria salió mal. Resulta que, hacía poco tiempo, al bebé se le habían dado dosis de aspirina - y hasta yo que no soy doctora, sé que la aspirina adelgaza la sangre. Se le operó, y como era de esperarse, el bebé empezó a sangrar - hasta yo que no soy doctora sé, gracias a Peaceful Parenting, que un bebé recién nacido sólo necesita perder una onza de sangre para estar en riesgo). Luego siguió sangrando. Y siguió. Y siguió. Y sangró durante seis horas. Hasta yo que no soy doctora me puedo imaginar que cuando existe un defecto severo en un corazón recién nacido, más valdría no perder nada de sangre. Tampoco soy doctora, y tampoco se me hace difícil llegar a la conclusión de que un sangrado que dura seis horas no puede traerle nada bueno a una persona sana - ya no hablemos de Joshua Haskins, con HLHS. Finalmente el doctor "admitió" que accidentalmente habían cortado una arteria. Llamaron a un urólogo, que con una puntada detuvo el sangrado.

Luego vino el paro cardiaco. A la mañana siguiente, el bebé había emprendido el último viaje - tan sólo mes y medio después de haber emprendido el primero.



Como Peaceful Parenting y As Nature Intended cometieron el acto nada criminal de utilizar la misma información que la madre había hecho totalmente pública - y comentar indignados, sin ninguna grosería, sin ninguna falta de respeto, sin absolutamente ningún ataque de ningún tipo hacia la madre... otras personas los empezaron a atacar asesinamente, diciéndoles que cómo se atrevían a ser tan insensibles, cómo se atrevían a cuestionar lo que a final de cuentas era "una decisión paterna perfectamente legítima", cómo se atrevían a utilizar fotos públicas para darle voz a una víctima que nunca tendría voz... Luego llegaron los troles que efectivamente sí atacaron directamente a la madre (a una madre que, válgame, acababa de ver morir a su bebé), y que nos dieron a todos una imagen terrible.

Nos atacaron a todos, llamándonos "bullies", insensibles, reaccionarios, y hasta corrió el rumor de que The Whole Network pensaba organizar una protesta ¡¡¡durante el funeral!!!... Claro que terminaron comparándolos con los cristianos fundamentalistas que iban a los entierros de homosexuales a levantar pancartas de "Dios Odia A Los Jotos". Verdaderamente una guerra virtual de la peor naturaleza.
Las dueñas de PP y ANI fueron llamadas cada insulto existente en sus idiomas tres veces... por gente que, presumiblemente, piensa que el dolor de la madre merece más respeto (y OJO: por supuesto que merece respeto, y mucho, pero la mitad del planeta al parecer confunde "respeto" con "silencio abyecto y pasivo"), de lo que el niño merece verdad y justicia... y sobre todo, de lo que ésos doctores merecen ver sus licencias médicas rotas en cachitos y sus pieles demandadas hasta el infinito.



Lo triste es que, entre insulto e insulto, entre grito y grito, entre "bloqueada" y "vetada", cada vez más se iba a enturbiando la verdad: y la verdad es que no sabemos, no podemos saber, si ése bebé seguiría vivo y luchando, de no ser porque surgió la idea de hacerle una amputación genital.


Antes de decir cualquier otra cosa, vamos a asegurarnos, estimado lector, vamos a dejar claros algunos puntos científicos; vamos a hablar de no-doctor a no-doctor (porque supongo que muchos aquí, igual que yo, no son doctores). Vamos a aplastar como moscas ésos feos mitos que todavía circulan por ahí, en caso de que nos entorpezcan el razonamiento:
  • Los doctores son profesionistas. Como profesionistas, se ganan la vida. Es decir que ganan dinero. Cada vez que realizan una operación, ganan dinero. Eso viene a significar que muchos doctores, no todos, desde luego, pero muchos desgraciados mercenarios de bata blanca, tienen probabilidades muy altas de sugerir intervenciones quirúrgicas si es que van a ganar dinero por ellas, aún cuando sean intervenciones innecesarias. A mi hermano lo quisieron operar por no sé qué cosa, que luego se le quitó por completo con homeopatía. Nunca volvimos con ésa doctora. Pero la ética médica es un tema superturbio - y todavía más aquí en México.
  • Innecesarias. No puedo insistir demasiado en ésa palabra. En muchos países, los médicos antes de volverse médicos hacen un juramento. El juramento Hipocrático. No me lo sé. Nunca lo he leído. Pero sé que dice algo así como que el bienestar del paciente es primero, que no se debe causar daño, que las intervenciones se harán cuando sean necesarias, etcétera. Eso significa que cualquier intervención médica cuya necesidad no sea apremiante para la salud, integridad o bienestar del paciente (por ejemplo: quitarse costillas para estar más flaca, operarse la nariz, operarse los ojos, hacerse la lipo), es innecesaria, y por lo tanto cualquier complicación que se derive de ella, es una complicación que se podría haber evitado. Cualquier muerte derivada de ellas, es UNA muerte por encima de las estadísiticas de muertes naturales. De hecho, en éstos casos una muerte son demasiadas muertes. No necesito decir que toda circuncisión es innecesaria (sí, sí lo es, aunque el Doc. haya dicho que hacía falta... volver al punto anterior), además de que el dueño del cuerpo no puede decidirla. Si no es urgente para la salud del niño, y si él no está pudiendo decidir si acaso quiere perder parte de su pene, lo único ético que se puede hacer es no hacerla - y esperar a que él, al volverse mayor, decida qué quiere.
  • La circuncisión duele. Duele muchísimo. Siempre duele, pero si no se utiliza ningún tipo de anestesia, entonces duele insoportablemente. Es una de las cosas más dolorosas que se le pueden hacer a un recién nacido. No soy cardióloga, pero el sentido común me indica que el dolor incrementa la presión sanguínea y, en cualquier persona sana, un dolor extremadamente intenso puede causar una falla cardiaca severa. Y éso es en personas sanas.

  • Un sangrado fuerte, sé que cualquier alumno de semestre remedial de Medicina me dará la razón, también afecta la presión sanguínea (es más, noten cómo uso la palabra "afecta" porque ni siquiera me atrevo a especular si la sube o la baja), y en una persona sana, puede ocasionar un desmayo, dolor de cabeza, falta de oxigenación al cerebro, etc. Y éso es en personas sanas. Yo creo que el alumno de semestre remedial de Medicina tiene muy claro que un adulto con problemas serios del corazón estará más seguro no sangrando, y de un bebé tan pequeño mejor ni hablemos.
  • Aspirina. Adelgaza la sangre. A Joshua se la habían dado. Seré muy burda, pero me imagino que "sangre más delgada" = "sangre que fluye más fácilmente hacia afuera del cuerpo y se pierde con más facilidad".

Una vez aclarados todos ésos puntos, mi humilde opinión es que cualquier activista tiene el derecho, y miren que digo "derecho", lo digo cobardonamente, porque la verdadera palabra es "deber", de utilizar su libertad de expresión para, tranquilamente, respetuosamente, sin insultar, sin exabruptos, con deferente indignación; hacer notar que, si de entrada la circuncisión debería estar contraindicada en todo niño menor de dieciocho años, en el bebé Joshua Haskins constituía un intento de homicidio.


Ahora, la controversia surge porque yo estoy de acuerdo en que ésto debería decírsele a los doctores.... no a la madre. La madre ya tiene suficientes sentimientos dentro de sí como para que cualquier cosa, y en serio cualquier cosa, se tenga que sumar a su dolor.


Volvemos a un caso parecido al de mayo, cuando la AAP consideró por un minuto legalizar la mutilación genital femenina. Un gran mal de nuestros tiempos, un mal bastante disfrazado... es el relativismo cultural - o no solamente cultural, sino el relativismo que surge de querer ser para todo muy políticamente correcto. No estoy segura de que éste sea un caso en donde, por andar siendo correctos y educados, se deba permitir que los doctores se salgan con la suya. Alguien tiene que atreverse a decir que ésos doctores tuvieron la culpa. Que lo que hicieron fue una malpráctica. Aunque sea terriblemente doloroso.



Y es que la burla suprema fue que los doctores, naturalmente, le aseguraron a la madre que el deceso de su hijo no había tenido absolutamente nada qué ver con la circuncisión. Le hicieron creer que su muerte, debida al HLHS, simplemente coincidió en tiempo con los cuidados post-circuncisión. Y ella lo creyó. Ella eliminó de su Blog la entrada donde, el día anterior, mostraba cuán perfectamente se daba cuenta de que nunca debió elegir operarlo, mucho menos en ése momento. Mostraba señales vagas de que los doctores la habían presionado, y mucho. Ahora ésos doctores tienen las manos manchadas de sangre, se les murió un niño, y desde luego son los más contentos de ver a los padres callados y crédulos - porque de otro modo, están listos para un problema jurídico del tamaño del mundo mundial. Pero los padres les creyeron. Los padres, me atrevo a sospechar, no van a hacer nada.

¿Habría muerto Joshua de todos modos?... No sabemos. Lo que sí es muy claro es que operar sus genitales debería haber sido lo último en la mente de papás y doctores. No era una prioridad. No era necesario. Pero sí fue fatal. Si no causó, aceleró un final muy triste.



¿Debemos o no quedarnos callados?... Ya algunos compañeros gringos han estado poniéndose en contacto con un individuo al que llaman "Coroner", un encargado de averiguar muertes sospechosas. ¿Debieron hacerlo?... No sé, pero lo hicieron. No estoy muy al corriente, pero sé que de momento obtuvieron la alentadora respuesta de que, éso que se declaró como causa del fallecimiento, que fue "Paro cardiaco", es una sospechosa tontería, y no es una causa válida, porque es como decir "causa de muerte: muerte". Todo mundo al morir presenta un paro cardiaco. El Coroner también les respondió que, en Norteamérica, es de lo más común que los hospitales encubran las muertes sospechosas. Ellos primero salvan sus pieles y luego, si acaso, se ocupan de la salud y de la verdad. (No sé si la nota sea pública, pero está puesta aquí: http://www.facebook.com/note.php?note_id=439019623172&id=805665092).


Hay que preguntarnos si los sentimientos del doliente merecen consideración y respeto por encima de la justicia que se merece la víctima. Yo siento que no.

La madre perdió a uno de sus tres hijos, ¿pero y Joshua?... Él lo perdió todo. Todo lo presente y todo lo futuro, después de que ya había nacido y sobrevivido contra toda predicción.


Y el debate asesino estalló porque, para muchísimas personas, es una prioridad más importante defender el derecho que tienen los padres a amputar partes del cuerpo de sus hijos, que encarar la realidad acerca de lo peligrosa que es la circuncisión para cualquier bebé. Quienes sacan las garras no lo hacen por "los sentimientos de la madre". Tengo la sensación de que lo hacen porque buscan a toda costa legitimar una decisión que, a lo mejor, ellos también tomaron por sus hijos, o sus padres también "tomaron" por ellos.



Miren, hay que dejar algo en claro: yo nunca culparía a la madre. ¡La mamá es víctima también!...

La madre, después de todo, no era quien tenía la responsabilidad del conocimiento. Ésa la tenía el doctor. La madre tomó una decisión que, durante años, tuvo la presión social de creer honestamente que era la correcta. ¿Pero ustedes creen que si el doctor hubiera tenido las agallas y la honestidad intelectual de decirle: "ni loco, señora, si se la hago ahorita se nos muere", al bebé lo habrían operado?... ¡¡El doctor tenía que ser el primero en disuadir!!... Pero no. Al contrario. No sólo le dijeron que era una excelente idea, sino que no se podía esperar más. Tenía que ser ya. ¡¡Había que hacerla enseguida, unos cuantos días después de que el niño medio empezara a estabilizarse de su defecto cardiaco!!...

La ética médica cada vez es más un pantano oscuro. Y entre más dinero haya de por medio, más es prioridad el dinero y no la salud del paciente. Y éso no es exclusivo de los gringos. En México estamos metidos en el mismo pantano. Quién sabe cuántos bebés hayan presentado complicaciones serias después de una circuncisión.


(Mejor poner ésto que un pantano)


Nuevamente, no hay que confundir lo general con lo particular. Yo creo que ésta mamá en particular necesita creer que su hijo no murió por la operación, sino por su condición cardiaca. Yo lo entiendo. Nadie aguantaría semejante culpa. Pero que los doctores no lo sepan, o busquen ignorarlo, es criminal. Directamente criminal.

Tal vez no debería decir algunas de las cosas que diré a continuación, pero es que éste caso es indignante.

¡¿Cómo se atrevió ése doctor?! ¡¿Cómo se atrevó?!... ¿Es que es idiota? ¿Era muy complicado llegar a la conclusión de que perder un gramo de sangre era peligroso para ése bebé... para cualquier bebé?... ¡¿Es que perdió la cabeza?!... ¡Si hay un gramo de justicia le deberían quitar su licencia!

¡¡Por supuesto que a ella le dijeron que la operación no tuvo "nada qué ver", pero por supuesto!!... No aprendieron nada bueno en la Facultad, pero eso sí, aprendieron maravillosamente cómo salvarse de una merecida demanda. Porque si nadie se entera de la verdad, la gente de por sí no aprende, nadie nunca va a darse cuenta de que el peligro de una amputación genital es más alto de lo que nos imaginamos.



Y ésta estúpida conversación de odio es lo último que debería estar teniendo lugar alrededor del fallecimiento de un bebé. Es denigrante. La gente está mostrando cómo su prioridad es, antes que nada, proteger sus frágiles mentecitas quebradizas de la verdad, de la culpa o del arrepentimiento; y entonces se vuelven todavía más necios. Y acaban defendiendo la costumbre de la mutilación genital. No, no, es que es un derecho de los padres. Es que lo que pasa es que el doctor era bruto, si se la hubiera hecho bien, ¡no le habría pasado nada al nene!... Es que conozco taaaaanta gente que se la hicieron ¡¡y no les pasó nada!!...

Claro que ése doctor es culpable. Pero por supuesto. Él era el responsable de saber. Si no es responsable de la muerte, al menos fue responsable de decidirla en ése momento, cuando nadie sabía si el niño a lo mejor iba a sobrevivir. Era un excelente momento para circuncidar, ¿verdad, doctor? ¿En un niño tan delicado? ¿Con una condición cardiaca severa?... Un momento idóneo para la cirugía estética, ¿no?... O es idiota y nunca debió graduarse, o es un mercenario desgraciado. Que decida.

Porque de alguna manera se le olvidó que cualquier adulto - adulto - que se vaya a someter hasta a la más pequeña e insignificante cirugía estética tiene que ser revisado de todo, salud, presión, verificar que esté estable, revisar historial de alergias, de reacción a los medicamentos... Éste bebé estaba sobradito para la amputación forzada, ¡¡¿¿verdad??!!... ¿Habrá oído mencionar el término "hemorragia"? ¿Habrá que dibujarle un esquema de lo que significa?... La verdad es que cualquiera corre el riesgo estadístico de morirse después de cualquier operación, niño, bebé o adulto... Y alguien aquí pensó primero en su ganancia y después en la fragilísima salud de un bebé con medio corazón.



¡¿Cómo se atreven a pronunciar siquiera "circuncisión" cuando el niño ya está luchando contra tanto?!... Es que era una prioridad máxima, ¿verdad?... Amputar el prepucio porque oh dios mío no podemos esperar más, tiene que ser ya.


Pues vaya una porquería de prioridades y vaya una porquería de sistema de salud. Cualquiera que justifique la mutilación genital tiene prioridades erradas. ¿Es para pensar en "el futuro", como por ejemplo en, "futuras parejas sexuales, futura salud sexual o futura prevención del SIDA"?...
¿Y cuáles parejas tiene Joshua Haskins? ¿Cuál futuro?

Yo espero que la mamá en verdad viva toda su vida con la convicción de que ésto era inevitable. Que de verdad no tuvo nada qué ver. No sé, es una culpa que yo no aguantaría.

¿Soy exagerada?... Vamos poniendo las cosas en perspectiva:

  • ¿Y si hubiera sido una niña? ¿Alguien nos llamaría "insensibles"? ¿Alguien se opondría a la difusión de la verdad?... Imaginen por un momento que Joshua Haskins era una niña. Una niña con HLHS. Nace, se pasa mes y medio en cuidados intensivos, la operan, la tratan de estabilizar... y cuando apenas empieza a ver la luz, los papás deciden firmar para que se le haga una amputación genital. Debido al dolor, al estrés y al sangrado, se muere. ¿Alguien tendría el aplomo de dejar que los médicos se salieran con ésa?... Ahí sí, para que vean, mucha gente atacaría directamente a los papás. La opinión pública los culparía sin miramientos. Y si fueran inmigrantes africanos, ni se diga, el ataque sería colosal. Todos los involucrados se irían a la cárcel. La gente estaría indignada con pancartas en la calle. ¿Por qué, por qué se nos hace tan difícil comprender la indignación en el caso de un varón, pero clarito lo notamos cuando se trata de una mujer?... Yo nada más pregunto: ¿por qué la circuncisión sí?
  • ¿Y si, en vez de circuncisión, la madre hubiera decidido que ése era un buen momento para hacerle a su hijo un tatuaje?... Digo, ella puede decidir, dado que ella "toma las decisiones por su hijo", y simplemente va a ser que le dan ganas de hacerle un tatuaje, y ya. Porque sí. Porque es una tradición religiosa de su familia, y con la religión no se juega. Entonces la tinta envenena al niño, y el niño se muere. ¿Nos tacharían *a nosotros* de viles, insensibles y críticos?... O qué tal que fuera una niñita hemofílica y sumamente delicada de salud, recién salida de terapia intensiva, a la que deciden perforar las orejas con una aguja infectada. Le entra infección a la sangre, y se muere. ¿¿*Alguien* sugeriría que nosotros somos unos troles por decir que la familia podría y debería demandar a ése médico??... Yo nada más pregunto: ¿por qué, por qué la circuncisión sí? ¿Por qué se lo perdonamos todo y la tenemos en una categoría tan especial, tan inmerecidamente respetada?

¿Cuántos Joshua Haskins tendrán que nacer para no tener futuro... y que nos demos cuenta de las costumbres "médicas" que deben de terminar ya?

Sunday, May 2, 2010

Odiosas comparaciones: Mutilación Genital Femenina podría volverse legal y aceptable.


Y ahora, en contraste con el Post anterior, parece que el mundo viaja en dirección opuesta. Ésto es inquietante, mucho más de lo que parece.


Mientras el mundo estudia, trabaja, duerme y se prepara para la Copa del Mundo, una nueva noticia que no ha dado aún suficiente de qué hablar, resuena en algunos pequeños grupos médicos, activistas y legalistas de Estados Unidos. Resulta que, mientras unos cuantos se esfuerzan como locos (concretamente ellos) para hacer que su petición de ilegalizar la Mutilación Genital Masculina sea escuchada, otros tantos doctores miembros de la Academia Americana de Pediatría (AAP) ahora en éste mes de Mayo de 2010, abogan por legalizar la Mutilación Genital Femenina.

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Su alegato es el siguiente; y perdón por usar la palabra "alegato" porque más que una charla de Starbucks fue una desafortunada postura oficial, aquí les va resumidito, molidito y en la boca:

En el mundo hay culturas que realizan mutilaciones genitales femeninas. No todas son igual de graves; de hecho, en Occidente tendemos a escuchar únicamente acerca de la más grave (el Tipo 3, que incluye el corte casi total de los labios mayores y el cosimiento de la vagina), y que en la práctica es el menos común. La mayoría de países musulmanes y africanos que practican circuncisiones femeninas tan sólo hacen un corte del capuchón clitoridiano (prepucio femenino) o corte del clítoris, pero sin cortar partes de los labios ni coser la vagina. Como éste es un fuerte problema cultural en Estados Unidos, ya que muchos grupos de inmigrantes mantienen lazos con esta práctica e insisten en realizarla, nosotros los pediatras gringos debemos ofrecer que sea legal en nuestro país la alternativa de realizarles a las niñas y recién nacidas un corte pequeñito, una "muesca" en el clítoris, que ni siquiera sería más grave que las perforaciones de orejas en las niñas. La opción de ofrecer ésta muesca es ilegal hoy en día, gracias al Acta Contra la Mutilación Genital de 1996, pero éso podríamos cambiarlo. Ésto, con el fin de mostrarnos sensibles a su cultura, construir confianza entre hospitales y grupos inmigrantes, mostrar respeto a sus tradiciones y sobre todo evitar que las niñas sean enviadas de vacaciones a su país de origen a que las mutilen de una forma más grave. Además, debemos recordar que los padres ya cuentan con el derecho de decidir circuncisiones rituales cuando se trata de infantes varones.

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La verdad es que nuestras reacciones han sido lentas, y éso es porque nos hemos quedado sin una palabra. No podemos creer lo que leen nuestros ojos.

¿¿Es que me engaña mi vista?? ¿Acaso soy presa de alucinaciones? ¿Así que el siguiente paso será legalizar la Mutilación Genital Femenina, todo en aras del relativismo cultural?

Éste va a ser un Post largo.

Y pecaré de poco original, porque antes que nada me gustaría dejar oír las voces de otros activistas con los que me mantengo en contacto; que han hecho comentarios muy variados al respecto. (Sin apellidos para proteger su privacidad):

James dice: Qué grupo de personas más grotesco, doblemoralino, y emocionalmente desconectado. Su "Comité de Bioética" debe ser una broma enferma.

Laura dice: Si a nuestros varones ya les estamos haciendo una cosa peor, por qué no se volvería legal hacerles algo "más inocuo" a nuestras niñas. Somos hipócritas - ¡¡tanto la Mutilación Genital Masculina como la Femenina deben ser ilegalizadas!!

Jennifer dice: Por supuesto que la circuncisión masculina y la femenina iban a ser puestas en un plano de comparación. Mientras en Estados Unidos le hagamos lo mismo a los varones, no tenemos voz, no somos quiénes, para criticar a las sociedades que mutilan a las mujeres.

Nickolas dice: asqueroso, tan sólo para seguir justificando la circuncisión masculina, y apoyándola con mitos y mentiras, ahora la AAP busca debilitar la ley contra la Mutilación Genital Femenina.

Guggie dice: se le llama "círculo vicioso" por una razón.

Danelle dice: el corte genital no consentido en hombres y en mujeres es una grotesca violación a los Derechos Humanos.

Enith dice: no sólo la AAP quiere continuar cortando pedazos de los bebés varones, ahora también de las mujeres. Repulsivo.

Ésta humilde servidora dice: Madre mía de mi alma.



Y dado que será un Post largo, será mejor dividirlo en subtemas:

  • No atacamos a los grupos culturales, ni a las personas como tal.
Lo único que puede ser atacable son las ideas, y sí, también las tradiciones.

Hay que retomar ésa idea peregrina que lanzó la AAP: "es para respetar sus tradiciones". Y discúlpenme pero, ¿todas las tradiciones son respetables? ¿La tradición hindú de quemar a la viuda junto con el recién fallecido esposo era respetable? ¿La tradición árabe de matar a las mujeres deshonradas es respetable? ¿La tradición mexicana de que la mujer no debe trabajar fuera de casa es respetable? ¿La tradición nórdica de salir a masacrar focas bebés a palazos es respetable? ¿La tradición china de inutilizar los pies de las niñas era respetable? ¿La tradición, china también, de abortar bebés niñas por ser niñas tiene algo de respetable? ¿La Mutilación Genital es respetable?... NO. Los que sí son respetables son los hindúes, los nórdicos, los chinos, los israelitas, los americanos, los árabes, los africanos como personas. Pero sus ideas y sus tradiciones no tienen por qué ser respetables; no cuando atentan contra Derechos Humanos que al planeta le ha costado una vida razonar, pergeñar, enseñar y defender.

  • Ése peligroso, peligroso relativismo cultural.

Además de los intactivistas a los que ya cité allá arriba, aquí quiero citar a un personaje admirable que ni siquiera tiene nada qué ver con éste tema. Quiero citar a mi amigo Judas Ishkarioth, gran pensador y agnóstico, uno de ésos pasajeros maestros que tanto me enseñaron en un antiguo foro filosófico y libertario en el que participé durante años. Para eso primero me cito a mí misma, con un comentario que publiqué en Facebook recientemente:

Clara Franco El problema de tratar de buscar un mundo feliz y la plena tolerancia, es que el relativismo cultural puede ser una cosa MUY peligrosa. Para no herir susceptibilidades, somos capaces de aceptar las costumbres sociales más horrorosas. Como lo dijo en un soberbio artículo sobre la filósofa Hipatia mi buen amigo Judas Ishkarioth, subestimamos la capacidad humana para la barbarie, la atrocidad, la irracionalidad y la completa estupidez. Para muestra basta ésto: La Academia Americana de Pediatría, con tal de encontrar razones para seguir justificando la mutilación genital masculina (circuncisión masculina), está reconsiderando su política sobre la Mutilación Genital Femenina, y parece que ahora opina que la modificación genital en niñas NO ES TAN MALA DESPUÉS DE TODO!!!! =)
http://www.prnewswire.com/news-releases/american-academy-of-pediatrics-aap-is-advocating-for-us-pediatricians-to-perform-certain-types-of-female-genital-mutilation-fgm-92871624.html

www.prnewswire.com
American Academy of Pediatrics (AAP) Is Advocating for U.S. Pediatricians to Perform Certain Types of Female Genital Mutilation (FGM).

Aap

Really, AAP? Dedicated to the unhealthy agenda of all its members, maybe?


Y es que dice magistralmente mi amigo Judas: "El error de Hipatia, de Alejandría y previsiblemente el de occidente es el mismo: menospreciar la capacidad humana para la barbarie. (...) Hipatia somos todos los que nos encerramos en nuestras convicciones razonadas mientras otros gritan sus creencias. Hipatia somos los que nos encontraremos, más pronto que tarde, a la barbarie fundamentalista de vuelta derribando nuestras puertas. (...) Hipatia murió porque las personas buenas no están dispuestas a defender sus ideas con sangre, y las personas fanáticas sí. Ese principio universal sigue siendo válido hoy, y el grado de fanatismo de la diferentes comunidades humanas no ha descendido demasiado a pesar de lo que pensemos aquí o de lo que hayamos progresado, como tampoco ha cambiado nuestra aversión como librepensadores a la violencia innecesaria. Pero a lo que no tenemos derecho ya es a callar."


Nos hemos vuelto unos relativistas y éso no siempre es bueno. Creo que en el presente siglo, algunos de los valores sociales más apreciados son la tolerancia, la paz, los Derechos Humanos; éstos son principios que tanto individuos como gobiernos buscan (o al menos dicen que buscan) perseguir. Empezamos a obsesionarnos con lo que es políticamente correcto, porque no queremos ofender a grupo alguno. A los negros no se les debe decir negros, son personas de color. Los discapacitados no son tales, sino personas especiales y distintas. Las mujeres tienen derechos. Los gays no son enfermos sino que simplemente tienen, desde nacimiento, una orientación sexual diferente. Y yo, yo Clara Franco, yo como persona, estoy de acuerdo con todo ésto. Defiendo a muerte los derechos de todos ésos grupos. Pero existen límites, deberían existir límites y por éso el relativismo es tan peligroso: porque a veces sucede que, los gobiernos o instituciones, por andar volteando hacia todos lados, voltean a ver a las mujeres, voltean a ver a los musulmanes, voltean a ver a los homosexuales, para cuidarse de no encabritar a ninguno, y de tanto voltear se les olvida para dónde iban. En ése momento justo es cuando se vuelve peligroso. Los Derechos Humanos no pueden ser relativos, o estamos fritos.


Claro que defiendo la tolerancia, la convivencia social y racial y sexual y nacional mixta; y el respeto a las personas y el respeto a las tradiciones... Siempre y cuando ésas tradiciones consitan en comidas, cantos, juegos, retos corporales razonables, artesanías, arquitectura, campamentos en la naturaleza o cosas por el estilo. Una tradición que consiste en mutilar partes del cuerpo, aterrorizar a bebés y niños, y disfuncionalizar órganos sexuales sanos, no tiene nada de respetable. Y creo, siento, que nuestra obligación es decirlo. Tal vez no con ello logremos hacer que desaparezca. Pero tiene que haber alguna voz disidente, al menos, por lo menos para hacer notar que ésa tradición está haciendo un daño a alguien, y que habemos quienes nos damos cuenta.

  • La ausencia de control médico.
Dice la AAP: ésta será la opción más culturalmente tolerante y además, será más seguro para las niñas. "Una pequeña muesca, un pequeñísimo piquete tan sólo para sacar sangre". La pregunta del millón es: ¿y realmente los padres quedarán satisfechos con éso? ¿Padres y madres acostumbrados a deshacerse del clítoris entero, se conformarán con una muesca? ¿Quién va a estar ahí para verificar que sea sólo la mentada "muesca"?

A ver, aquí tenemos una paradoja. Tratan de hacerlo pasar a la vez como un procedimiento leve, casi inofensivo, pero también uno que dejará a los padres satisfechos. ¿Y cómo nos aseguramos de cuánta sangre será suficiente para los padres? ¿Qué tal que, ya estando dentro de la sala de operaciones, y ya entrados en gastos, deciden recorrer el bisturí medio centímetro y quitar TODO el clítoris? ¿ENTONCES SÍ es mutilación, pero ANTES no lo era? ¿O sea, cómo?... oO



Es como cuando la administración de Bush legalizó "ciertos tipos leves" de tortura. O como cuando los muhaidinnes árabes hablan de que a la mujer se le debe pegar "sólo un poquito". ¿Quién diablos puede controlar éso? ¿Quién diablos fija los límites al centímetro y al detalle?... Si la práctica es legal, entonces es legal y se acabó. Nada de "poquitos". En cuanto se vuelva legal hacerme una muesca en mis partes nobles siendo yo una bebé indefensa, ya nada cuesta mutilar un poco más.

Por otro lado, que alguien me explique cómo es eso de que "dar un pequeño piquete, que saque un poco de sangre", tiene algún tipo de dizque consecuencia benéfica, incluso alguna documentada mediante mitos y cuentos de hadas como sucede con la circuncisión masculina. Lo que quiero decir es: ¿cómo les van a hacer tragar a los papás el cuento de que ése piquete "basta" para la higiene o la salud o los propósitos que ellos buscaban?... ¿Saben qué?... No me gusta decir ésto, pero yo no puedo más que llegar a la conclusión de que, si lo único que los papás quieren es ver sangre en los genitales de sus hijos, entonces tenemos un caso más bien de pedofilia social y colectiva. A los padres sencillamente les encanta andar metiendo mano en los genitales de sus hijos. ¡De verdad!... No pueden dejar de hacerlo, simplemente no pueden dejarlos en paz. Que si el prepucio hay que retraerlo a la fuerza desde bebés, que si se le tienen que hacer "los ejercicios" al bebé varón (¿¿"ejercicios"??), que si a la niña hay que cortarle un poquito. Un buen puñado de culturas del mundo simplemente no podrían cooperar con la idea de dejar las partes pudendas de sus niños en paz, pero la respuesta tampoco es darles permiso de que "muesquen" a su antojo el clítoris de la niña y circunciden al niño con un pelador de papas musical de Bob Esponja (¡"Hey, al menos es un instrumento infantil y alegre... y es musical!")


(Musical como ésta señora que le chifla y canta a la niña mientras la torturan).

Imagínense, si a mí me pueden llamar "obsesiva" por hablar a favor de que se dejen en paz y no se toquen ni se dañen los genitales de los niños, ¿cómo le llamaremos a la gente que aboga por cortarlos?... Peor de todo, ¿cómo diablos podríamos meternos a controlar cuánto les van a cortar?

  • No es por el cuerpo, es por el consentimiento.
Nosotros "respetamos el cuerpo de los niños".
¿De verdad?

Vale, hay que suponer por un minuto que tú y yo estamos convencidos de que la circuncisión masculina tiene ventajas. Muchas ventajas. Y la femenina también, ya que estamos en ello. OK, así que tienen ventajas. Es más limpio, evita enfermedades de transmisión sexual, evita excesos de placer y nos vuelve más castos, evita que los niños se escondan centavos entre los pliegues. OK, ésas son nuestras ideas. Tenemos derecho a expresarlas, a dibujarlas y a representarlas con títeres, pero de lo que NO tenemos derecho es de imponerlas a la fuerza en alguien más. Tú tienes derecho a tu opinión, sí, pero no tienes derecho a los hechos y a los datos duros. Y los hechos son que mutilar los genitales de un bebé, obviamente sin su consentimiento, o de un niño, que no puede tener un consentimiento muy crítico que digamos, es una imposición de opiniones, y es dañino y cruel.


Olvídense por un momento de todas las veces que he dicho (con documentos médicos y académicos en mano) que la circuncisión es dañina, que afecta la vida sexual y que causa de hecho problemas sexuales. Aquí ése ya no es el punto.

El punto es otro, y es muy sencillo.

Padre de familia, madre de familia: sin importar si tú estás a favor o en contra de la circuncisión, sin que importe si crees que es benéfica o dañina, tu hijo algún día crecerá y se convertirá en un hombre que tendrá su propia opinión. Y aquí viene la mala noticia: puede que no concuerde con la tuya.

Mientras tú alegremente firmas un formato de consentimiento para que un cirujano pediatra le corte el prepucio, le estás quitando su derecho a decidir si realmente él hubiera querido lo mismo. Y ya. Lo siento, pero no hay lugar para debate u opiniones: impusiste tu opinión sobre su cuerpo. Punto.

¿Que él crece, y las chicas no lo quieren porque tiene un pene intacto y, como ellas son tan tontas, no saben de lo que se pierden?... Perfecto, que se haga la circuncisión entonces. Cuando tenga dieciocho años y él, él, ÉL lo pueda decidir por sí mismo y para sí mismo. Cualquier otra cosa es una opinión impuesta innecesariamente y, pues sí, también una mutilación genital forzosa.



Aquí vuelvo al tema que traté antes, en aquél Post sobre el loco de los tatuajes infantiles: en realidad no es cierto que respetamos los cuerpos de nuestros hijos. Además de las decisiones obvias que los padres naturalmente tienen que tomar, como la lactancia, vacunas, cortes de pelo, alimentación y demás; tranquilamente tomamos otras decisiones innecesarias que afectan el cuerpo de nuestros hijos y ni nos inmutamos: les ponemos aretes, otros les ponen tatuajes, les cortamos las partecillas que "les sobran" o que "son piel extra"... E insisto en que los aretes en las niñas son una costumbre tan aceptada, que yo misma no hablo en contra de éso y ni tan siquiera me molesta que me hayan hecho mis agujeros al nacer. Pero de ninguna manera puedo estar a favor de mutilar partes de órganos sexuales. Lo siento. Y siento hacer notar la hipocresía de quienes piensan que acaso vivimos en un mundo donde se respetan muchos derechos de los niños y que acaso respetamos mucho sus pequeños cuerpos: no, no lo hacemos. No es verdad.

Más bien estamos completamente de acuerdo con modificar sus cuerpos a nuestro antojo, siempre y cuando exista el precedente de que alguien cercano a nosotros ya hizo lo mismo (borregada). Éso puede, a la larga, hacerles un bien o un mal a los niños; pero ése no es el punto. El punto es que hemos caído en un nivel de aceptación cultural tan amplio y - probablemente - peligroso, que estamos dispuestos a aprobar la mutilación genital femenina, con tal de seguir apoyando la masculina. Y éso, gente, éso es algo peligroso.

  • Otros intactivistas opinan: "¡Es lo mejor que pudo haber hecho la AAP para mostrar lo sexistas que somos en cuanto a circuncisiones!"
Y puede que tengan razón. A fin de cuentas, ésta postura oficial por parte de la AAP logró hacer de una forma grosera, repentina y malencausada, lo que muchos activistas hemos tratado de hacer por mucho tiempo: poner a la Mutilación Genital Masculina y a la Mutilación Genital Femenina en un plano de comparación. Y bien dijo Jennifer: no tenemos pico para criticar a ésta última, mientras que nuestra sociedad se muestre perfecta y holgadamente cómoda con la primera.


Debimos verlo venir.

Antes de usar ése argumento (yo lo he usado hasta el cansancio) de que "es que nunca le harías lo mismo a tu hija", debimos recordar que allá afuera hay millones de seres humanos que no piensan. Millones que son irracionales. Como escribió mi fantástico amigo el Judas pensador en su Blog, es que subestimamos la capacidad humana para la barbarie y la atrocidad. Y éso es una cosa peligrosa. El Holocausto acaba de ocurrir apenas en el siglo pasado precisamente porque creíamos que ya habíamos dejado atrás la época de la barbarie y la atrocidad. Y no. Tan sólo para continuar legitimizando la circuncisión masculina, la gente está lista para reconsiderar la mutilación genital femenina. A-lar-man-te.

Sencillamente, la gente no lo entiende. No pueden hacer las paces con la idea de que los dos, ambos, ambos dos, juntos con pegados, uno y otro tipos de mutilación, corte, piquete o como quieran llamarle, en genitales tanto de niños como de niñas, están mal y no son aceptables bajo ningún azucarado y escarchado concepto de relativismo cultural.


Quisiera mostrarme muy optimista, pero el mundo está plagado de gente irracional. Yo sólo puedo pensar que en cuanto algún botarate de bata blanca diga frente a un auditorio, o en una consulta privada, algo como: "pues sí señora, fíjese que ya descubrieron que hacerles la circuncisión a las niñas también es bueno, por higiene y salud", muchos van a estar dispuestos a tomarlos en serio. Y entonces, como han dicho por ahí, habremos dado un gigantesco salto atrás en derechos de mujeres, de niños y en la lucha en general contra la mutilación genital.

Y créanme que los más furiosos con esta noticia son muchos grupos de activistas africanos, de mujeres nacidas en África que se han partido el lomo por terminar con las costumbres nocivas de sus propios pueblos y de su propia gente. Tantos años de luchar ellas en las aldeas de África; para que Estados Unidos, con toda la fresca del mundo, de repente decida que la mutilación femenina siempre sí era buena:

(es una página Sudafricana).


Ésto muestra la verdadera igualdad de géneros. O bien

a) tanto niños como niñas deben ser sujetos a la mutilación genital, ya que les beneficia y es más limpio y sano para sus cuerpos, ó

b) no lo debe ser ni uno ni otro.

Pero lo terrorífico es que el mundo sí está dispuesto a considerar la primera opción como la más válida.




Actualización pertinente, 9 de junio 2010: poco después del escándalo que se fue provocando en periódicos, blogs, noticieros y demás; a propósito de éste gigantesco error, la AAP se retractó a principios de junio de su Postura Oficial con respecto al corte genital femenino.

Ésta noticia ha sido muy bien recibida y ha demostrado la enorme influencia que la presión pública puede ejercer en éste tipo de organizaciones, tanto en Estados Unidos como en cualquier otro país. Las organizaciones académicas saben que sin prestigio y credibilidad, no son NADA. ¡Bien!... ¡El siguiente paso es presionarlos para condenar también la mutilación genital masculina!

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