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Saturday, October 15, 2011

Confesiones de un hombre circuncidado.


Antes y después: imágenes de un libro de texto que comparan un pene herido y uno completo.

http://www.shands.org/

Texto original en inglés, en The Guggie Daily: http://guggiedaly.blogspot.com/2011/01/confessions-of-circumcised-man.html

Desde que tengo memoria, me han gustado las puestas de sol y las pinturas impresionistas al óleo. La sutil interacción del color y la luz siempre me ha parecido bella, incluso sublime. No puedo imaginar nada más hermoso.

Tanto así, que me sentí estupefacto cuando me enteré, a la edad de 18 años, que era daltónico. “No puede ser”, le insistí al oculista. Él me explicó con total naturalidad, que había fallado completamente la prueba Ishihara, de reconocimiento de colores. De una serie de 38 círculos con puntos de colores, sólo pude ver los números alojados en cuatro de ellos. No cabía duda. Era daltónico.

Mi negación fue total. No le creí. “Puedo ver colores”, insistí. “Mis jeans son azules. Mi camisa es azul claro. Sus pantalones son grises”. Me explicó sin matices que sí, que yo podía ver algunos colores. Pero lo que yo veía no era ni de lejos tan vívido o completo como lo que veían las personas con “visión normal de los colores”. Mi visión de los colores estaba radicalmente apagada.

Aún así no le creí. Les enseñé la prueba a mis hermanas. Ambas pasaron, fácilmente.

Me llevó cierto tiempo procesar éste descubrimiento y aceptar que yo era uno de ése 20% de hombres que son daltónicos por causa de un defecto genético. No era culpa de nadie. Nada de qué avergonzarse. Sólo mala suerte.

Pero éste descubrimiento, y mi experiencia venciendo a la negación, me permitieron finalmente confrontar algo más. Pude confrontar otra área en donde mi percepción del mundo está significativamente disminuida. Ésta área está disminuida de una manera que nunca imaginé posible. Es otro lugar en donde mi percepción del mundo no es, ni de cerca, tan vívida o completa como la de la “gente normal”.

Me refiero al área de mi percepción sexual – mi apreciación física del contacto sexual normal. Mi percepción sexual también está disminuida. Pero ésta vez no se trata de algún inocente, desafortunado defecto genético. Esto me lo hizo alguien más. Mi percepción sexual me fue robada.

Fue robada intencionalmente. Robada por doctores. Sin mi conocimiento o consentimiento. Fue robada cuando yo era un bebé indefenso. Y, quizá lo más sorprendente, fue robada con la aprobación de mis padres.

Ésta vez la negación fue más difícil de superar. Ésta vez la negación no solamente me protegía en mi auto-imagen de hombre “normal”. Ésta vez, la negación me protegía de enterarme que las personas en quienes más he confiado, a quienes más he amado – me habían traicionado. La negación me impidió enterarme y sentir el doloroso descubrimiento de que había sido lastimado, para siempre, en la parte más íntima y privada de mi vida. Fui sexualmente mutilado, de manera permanente. Intencionalmente. Por las personas que afirmaban amarme más – mis padres.

Éste ha sido un camino de auto-descubrimiento muy difícil de seguir.

Pero, al confrontar todos los sentimientos que me aguardaban detrás de mi cortina de negación, encontré más que simple enojo y depresión. Los había, ciertamente, y en gran cantidad. Pero también encontré entendimiento y crecimiento personal y algo de esperanza.

Ahora entiendo por qué a veces tengo dificultad para mantener una erección o llegar al orgasmo. No se trata de una falla vergonzosa en mi masculinidad. No es evidencia de mi desinterés físico y emocional en mi compañera sexual. No es una prueba de mi flaqueza como hombre. He aprendido que esto es una prueba del éxito de la operación. La disfunción eréctil y el placer sexual disminuido, SON los resultados deseados de una circuncisión. ¡Mi operación fue un éxito!

Mucha gente cree que el sexo es malo. Creen que la masturbación y el sexo recreativo son inmorales. A veces estas creencias tienen una motivación religiosa, a veces no. El corte genital es la intervención quirúrgica que ataca directamente a la “maldad” de la sexualidad humana. Hace poco, los textos médicos eran muy específicos acerca de la efectividad de la circuncisión masculina y femenina para prevenir la masturbación. Eso es lo que el corte genital pretende lograr – disminuir la sexualidad humana, reduciendo dramáticamente el placer sexual. Ahora lo entiendo. También entiendo que ésta intención nunca se la explicaron a mis padres.

Ahora entiendo que mis sensaciones sexuales disminuidas no son el resultado de una circuncisión malograda, estropeada o demasiado agresiva. Están disminuidas porque mi circuncisión salió justo como debía de salir. Mi órgano sexual no es normal, no está intacto. Las partes más sensibles de mi pene ya no existen. Me quitaron los “labios” del prepucio. Me amputaron la banda fibrosa que cubre la cresta del glande. Me quitaron el frenillo. Mi prepucio exterior me lo quitaron. Y finalmente, mi glande y mi prepucio interno están des-sensibilizados, a raíz del contacto constante con la ropa y el mundo exterior. También entiendo que éstas partes exquisitamente sensibles de mi anatomía, y sus funciones, nunca se las explicaron a mis padres.

En efecto, los “ojos y oídos” de mi sistema de percepción sexual ya no están. Todavía puedo tener sexo y puedo concebir un niño, pero gran parte de la diversión y mucha de la frecuencia se han ido. Sé acerca de la frecuencia reducida por mis esfuerzos fallidos – y el miedo a tener más fallas. La pérdida de placer, la diversión, es algo que sólo puedo tratar de comprender leyendo.

Pero sé acerca de la insensibilidad y la pérdida. Los recuerdos de mi pérdida de erecciones con mujeres a las que amaba, con mujeres que me atraían profundamente, tanto física como emocionalmente, son aún muy agudos. Así recuerdo también cómo me sentí inadecuado, y cómo ellas sintieron que no eran lo suficientemente atractivas o deseables. Y esas relaciones poco a poco perdieron el rumbo y terminaron. Ahora entiendo por qué. Y entiendo que los resultados predecibles de mi circuncisión nunca se los explicaron a mis padres.

Sé acerca de la insensibilidad y las enfermedades. Me enseñaron sobre el sexo seguro, y entiendo lo importante que es. Pero también sé que, las veces que he tratado de usar condones, me vuelvo totalmente insensible, no siento absolutamente nada. Para mí, los condones equivalen a abstinencia. Con un condón puesto, rara vez puedo mantener una erección y nunca puedo alcanzar el orgasmo. Ahora entiendo por qué. Pero cuando tenía que elegir entre las opciones del sexo inseguro o no tener sexo, elegía el sexo inseguro. Y pagué el precio. La circuncisión no es lo único que dura para siempre. Algunas enfermedades también duran para siempre. También los recuerdos de angustia por el miedo a un embarazo no deseado. Cargaré con ellos el resto de mi vida. Ahora entiendo por qué. Entiendo que mis padres nunca supieron que la circuncisión me pondría en una situación donde tendría que tomar ésos riesgos para poder tener intimidad con alguien a quien amaba.

He pasado por un gran crecimiento personal a raíz de éste proceso de lidiar con mi circuncisión. He investigado acerca de mi cuerpo – cómo son las partes con las que nací y sus funciones. He investigado cómo la comunidad médica ha engañado a generaciones enteras de padres acerca de la práctica de la circuncisión. He investigado sobre lo difícil que es sobreponerse a la negación y romper el círculo de abuso ritual que existe dentro de las familias. Y he investigado sobre las tendencias cambiantes en las decisiones que las familias están tomando para sus hijos – y esto me da esperanzas.

“Esperanza” no es una palabra que me viene fácilmente a la cabeza y al corazón cuando hablo del corte genital. Sobreviví a una experiencia de abuso sexual que no recuerdo… pero que nunca olvidaré. Nunca sabré cómo se supone que debe sentirse el sexo para un hombre. Nunca podré mirarme al espejo y ver a un hombre completo. Pero, he aprendido que puedo perdonar a mis padres por permitir que un extraño me lastimara de esta manera. He aprendido que aún los amo, a pesar de mi dolor y enojo. Y éso me da esperanzas. Tengo esperanzas porque sé que puedo amar y perdonar. Puedo amar y perdonar porque mis padres fueron engañados y no sabían nada mejor. No tenían un acceso fácil a la información por medio de Internet. No oyeron voces de activistas por los niños, hablando en mi nombre. No contaban con el respaldo de un amplio grupo de padres que estaban cuestionando y rechazando la horrible violación rutinaria que es la mutilación genital infantil.

No es que mis padres no quisieran enterarse, o que no quisieran protegerme. Fueron engañados. Y yo los perdono.

Tengo esperanzas porque puedo canalizar mis sentimientos negativos de traición, enojo, dolor y depresión en algo positivo. Puedo abogar por los recién nacidos de hoy, que serán una generación de hombres mañana. Puedo ayudar un poco a educar a los padres de hoy, y ser la voz que quisiera que hubieran oído mis padres. Puedo ayudar a romper el ciclo de violencia contra los bebés varones, de la misma forma en que lo han roto para las niñas.

La esperanza no me devolverá lo que me quitaron hace tanto tiempo. Pero si acaso puede ayudar a que algunos cuantos padres elijan valerosamente enfrentar a sus doctores y a sus familias en defensa de sus hijos, habrá valido la pena enfrentar todo el dolor que encontré escondido tras mi cortina de negación.

Un millón de bebés varones están llorando, pidiendo que alguien los ayude. No puedo quedarme callado. No puedo coludirme a través de la inacción. Debo tratar de hacer mi parte para ayudarlos de la manera que pueda. Por favor ayúdenme en éste esfuerzo. Nuestra generación puede proteger a la siguiente.

Kirk.




Aquéllos interesados en aprender acerca de las complicaciones sexuales causadas por la circuncisión de rutina pueden encontrar útiles estas fuentes:

¿Cuál es el costo de la circuncisión?

http://guggiedaly.blogspot.com/2011/03/cost-of-circumcision.html

Circuncisión y complicaciones y vaginismo:

http://www.vaginismus-awareness-network.org/circumcision.html

Cómo la circuncisón masculina puede estar afectando tu vida amorosa:

http://www.coloradonocirc.org/pamphlets.php

Efectos secundarios a nivel sexual:

http://www.boystoo.com/medical/conversion.htm

http://www.cirp.org/

http://www.norm.org/lost.html

http://www.notjustskin.org/

Artículos de Dr. Momma sobre el tema:

http://www.drmomma.org/2009/12/circumcision-secret.html

http://www.drmomma.org/2009/10/improve-marital-sex-keep-foreskins.html

http://www.drmomma.org/2009/10/male-circumcision-hurts-women.html

http://www.drmomma.org/2009/10/how-male-circumcision-impacts-your-love.html

Sunday, July 24, 2011

Más sobre traumas sexuales relacionados con la mutilación:


Me llegó por e-mail éste interesante artículo. Y el comentario que viene aquí al inicio, es cortesía de Gabriela O. M.


"Comparto completamente lo que dice este artículo, pues de hecho es la misma conclusion a la que yo ya había llegado hace mucho tiempo: Que hay una profunda patología e inclusive una perversión sexual en los doctores que circuncidan a los bebés sin sentir nada ante los alaridos que da el pequeño indefenso, pues solo asi me puedo explicar el hecho de que no sientan nada, e inclusive hagan bromas cuando los bebes se desgañitan a veces hasta vomitar, al sentir el terrible dolor de la tortura a la que están siendo sometidos.

Pienso que dicho bloqueo proviene de haber pasado por la misma experiencia cuando ellos mismos eran bebés indefensos y que ese dolor que yace enterrado en las profundidades de su psique, no solo produce que se bloqueen ante el dolor de los bebés que como él mismo médico en su momento, están siendo sometidos a esa tortura, sino que en casos extremos, el mutilar a otros bebés tan indefensos como ellos mismos lo estuvieran a tan tierna edad, se convierte en una compulsión destinada a impedir que el dolor salga a la superficie y más que nada, como una forma extrema de venganza y de darle salida a la ira interna y oculta que ellos mismos sienten.... pero que son incapaces de expresar de una manera consciente, pues para poder hacerlo necesitarían enfrentar la realidad de su propio dolor.

Los pretextos que la ciencia médica esgrime actualmente tienen el mismo objetivo de mantener ese dolor enterrado en las profundidades de la psique con las justificaciones más absurdas. A los estudiantes de medicina no se les enseña jamás el verdadero valor a nivel puramente científico y anatómico del prepucio, pues el hecho de saber que el prepucio contiene más de 20,000 terminaciones nerviosas que lo convierten en la parte más sensible de toda la anatomía masculina, que se pierden irremediablemente para siempre al mutilarlo, no necesitaría de más de dos dedos de lógica elemental para entender que la mutilación del mismo implica la pérdida de un 70%-80% de la sensibilidad sexual del hombre... y eso debería de ser más que suficiente como argumento para convencer a cualquier médico... a cualquier hombre de hecho, de que la circuncisión es no solo una falta de ética profesional y una violación al sagrado juramento hipocrático de no hacer daño, sino un acto de locura... pues a qué hombre le gustaría perder su sensibilidad o saber que ya la ha perdido en gran medida y que su vida sexual tendrá un lapso de vida mil veces más corto que el de un hombre que jamás fue mutilado?

Yo creo que este dolor es lo que yace bajo el estado de negación que sienten tantos padres cuando se menciona este tema y que prefieren pasarle la estafeta del dolor oculto a sus propios hijos varones, antes que enfrentar la dolorosa realidad que les fúera impuesta a ellos mismos a tan solo unas horas de haber nacido".






Circumcision: What Your Baby Can't Tell You

"The Darker Regions of the Human Mind"

Some Statements About Circumcisers
From "The Unkindest Cut of All,"
by John M. Foley, MD
Fact, July 1966, Ralph Ginzburg, Publisher
[Quoted with permission]

[W]hy anyone would want circumcision made compulsory may seem puzzling.
One answer, of course, is that if circumcision were made compulsory, the circumciser would be protected whenever he happens to cripple or kill the little boy he operates on--a "complication" that is not so very uncommon. Another answer, I think, must be sought in the darker regions of the human mind, because circumcision is simply an unmitigated fraud. It is nothing but wanton and unnecessary mutilation. The annual 2 million assembly-line circumcisions in this country are a monument to the gullibility and stupidity of the American public.
For 60 years, a powerful and articulate minority in our profession has tried to enforce a taboo against any objective discussion of the merits or demerits of circumcision ... To question its value has become all but unthinkable. The medical literature is virtually closed except to those who drool over the operation's alleged advantages.
William Keith C. Morgan, M.D., ... has written in the Journal of the American Medical Associa-tion[:] ... "Why is the operation of circumcision practiced? One might as well attempt to explain the rites of voodoo!" ... Peter Van Zante, M.D., ... writes in the Medical Tribune: "Circumcision of a helpless child is a crime." Elsewhere he has said: "Circumcision is cruel and mutilating and actually should be outlawed." In 1920, a British physician named G. S. Thompson, who had once circumcised himself, later concluded that circumcision was nothing more nor less than "a barbarous and unnecessary mutilation" (British Medical Journal, 1920).
Efforts to justify circumcision have been made since the very beginnings of history. The desire to mutilate came first; the "reasons" came later.
This process of rationalization has culminated in the supposed relationship between the husband's foreskin and cancer of the genitals--one of the greatest hoaxes in the history of medicine.
Circumcision provides a convenient and socially acceptable outlet for the perverted component of the circumciser's libido. I have had personal experience with the psychopathology that underlies the wish to circumcise. The pitiful wails of the suffering infant are all too often the background for lewd and obscene commentary by the obstetrician to his audience of nurses. Several years ago I saw an infant born with multiple deformities. He could not live more than a few months at most, but to add to his miseries, this unfortunate bit of humanity had to undergo a thorough circumcision.
I have seen two medical students fight over the privilege of doing circumcisions on the newborn, although these same students showed neither interest nor aptitude for opening boils or doing other surgical tasks.
In 1951, I witnessed an autopsy on an infant who had died from an infected circumcision--a death rendered even more tragic because the mother had tried to persuade the obstetrician to spare her infant the ordeal.
Dr. Alexander Schaffer, a noted pediatrician, tells with horror of a case in which an infant was being delivered as a frank breech (buttocks first). Before delivering the baby, and just as the penis came into view, the obstetrician seized it and circumcised it. That obstetrician, I would say, may be capable ... But sexually I say he is a monster. And I say that one of the reasons why circumcision is so common in this country stems from the sadism of the crypto-pervert.
[P]sychiatrists have long been agreed that circumcision is basically a punitive act.
[T]hey [those who want all males circumcised] suffer from "foreskin envy." Cut off a man's tonsils and it does not affect his feelings about his neighbor's tonsils, but cut off his foreskin and his neighbor's foreskin becomes an object of envy and hatred. The circumcised have always behaved as if their circumcision were a stigma of inferiority. Jew, Moor, and Turk forced circumcision on servants, slaves, and whole nations of conquered people.
Because the motivations of the foreskin- phobes are so irrational, these people are hard to combat. The introduction of routine circumcision as a "medical" measure at the turn of the century aroused vigorous opposition within the profession. Dr. Warren Stone Bickham, an eminent surgeon, declared that circumcision was a disgrace and a discredit to the surgeon responsible. Nevertheless by 1920 the opposition had dwindled, and the fanatical circumcisers were in possession of the field. The opponents of circumcision failed because they did not understand the motives of the circumcisers and therefore could not grapple with them.
Only the circumcised refer to the foreskin as a "useless appendage."

[Has anyone done a study on circumcisers? What kind of person trains himself (or herself) and maneuvers himself (or herself) into a position where he (or she) can get paid to cut healthy erotogenic tissue -- living flesh -- from the genitals of unwilling, unconsenting children and babies -- or, for that matter, from willing, consenting adults?]




Saturday, May 21, 2011

Papás del mundo, por favor DEJEN de traumatizar (accidentalmente o no) a sus hijos.


Para mí es demasiado sorprendente cómo, desde el principio de lo tiempos, tantos padres y madres, de tantas culturas y sociedades alrededor del mundo; tienen ésa extrema obsesión de estar tocando, cortando, manoseando, jaloneando, forzando... o metiéndose de cualquier manera con los genitales infantiles.
  • Circuncisión masculina
  • Lo que hacen éstos rabinos después de la circuncisión masculina y que es indescriptiblemente pervertido: http://www.come-and-hear.com/editor/br_4.html (sí, gente, éso hacen muchos rabinos: después de que despellejaron el pene del bebé, lo chupan con sus bocotas asquerosas, "para detener la sangre").
  • Castración de niños para los coros de la Iglesia
  • Infibulación masculina
  • Sub-incisión masculina
  • Mutilación genital femenina, en al menos cuatro formas distintas:
  • Tipo 1: Amputación del capuchón del clítoris
  • Tipo 2: Amputación del clítoris entero
  • Tipo 3: Amputación del clítoris entero y los labios menores
  • Tipo 4, o infibulación femenina: amputación del clítoris entero, labios menores y labios mayores y suturación de la vagina
  • O también, por qué no, lo que propuso Kellog, el señor del cereal: para los varoncitos, circuncisión, y para las damitas, ácido carbólico en el clítoris. Ésto para evitar que se masturbaran, ambos dos sexos. (http://www.circumstitions.com/Kellogg.html)


¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?... De verdad, no entiendo.
De verdad es difícil entender la obsesión que tienen muchísimas culturas del mundo con ése constante meter mano; de muy variadas maneras, con grados variables de daño y mutilación y trauma; en las partes privadas de sus niños. ¿Por qué?...


El tema me va a dar para una tesis doctoral, pero hoy el punto no es ése.

Es fácil criticar las costumbres de una cultura ajena a nuestro país, o nuestro continente. Fácil levantarse en armas intelectuales a favor de los "derechos humanos", en contra de los rituales que tiene la gente de otro color, que habla otro idioma. Facilísimo pararse, como dicen los gringos "sobre una caja de jabón", y ponerse a dar discursos acerca de cómo las otras sociedades traumatizan a sus infantes.


Lo que tal vez no sea tan sencillo, es preguntarnos si en nuestras culturas pasan cosas parecidas.


Irónicamente, a nosotros los activistas nos pueden llegar a llamar "obsesivos" o "perversos"; por hablar acerca de que a los genitales de los niños de cualquier sexo, se les tiene que dejar en paz y no estar manoseando, ni cortando, ni prensando, ni tironeando. Imagínense cómo tendremos que llamar a toda ésa gente que aboga por sí cortar, manosear, prensar y tironear las partes nobles de niños y niñas. Ugh.


Desde que me ocupo del tema de la mutilación genital masculina y femenina, he estado teniendo acceso a testimonios y materiales asombrosos. Muchísimos hombres viven el hecho de haber sido circuncidados como un trauma. Otros no fueron circuncidados nunca, sin embargo, también viven con un trauma.

Y es que la retracción forzada del prepucio también hace MUCHÍSIMO daño, es increíblemente dolorosa para el bebé o niño, no debe hacerse, y sí, también puede ser la fuente de un trauma muy doloroso.

También hay mujeres traumatizadas, desde luego; ya sea por los manoseos o mutilaciones que vivieron ellas mismas, o por lo que vieron vivir a sus hijos, hermanos, esposos...



Muchos de estos testimonios vienen de hombres que han exigido (y con toda razón), permanecer anónimos.

Tenemos testimonios de hombres y mujeres que, cuando han decidido abrir sus corazones y escribir confiadamente las cosas que les han sucedido, nos han contado:

(nota: muchas de éstas citas las haré de manera no textual, o de plano cambiaré todas las palabras, porque hasta ése punto nos han exigido algunos su anonimidad)

  • Que lleva varios años visitando a un psiquiatra, porque desde que llegó al mundo, el pediatra le ordenó a su madre que debía separarle el prepucio a la fuerza, para evitar "operarlo". Y el recuerdo más vívido y traumático que tiene de su infancia, es el de su madre tocándole diario el pene para separarle la piel a la fuerza, con muchísimo dolor.
  • Que todavía recuerda cómo, a los seis años de edad, el doctor le amarró las manos para que se aguantara mientras le inyectaban anestesia en el pene, antes de circuncidarlo.
  • Que lleva toda su vida (cincuenta y tantos años de edad) luchando contra el trauma que comenzó cuando descubrió que le habían cortado el clítoris de pequeña. Por cierto, éste es el testimonio de una mujer nacida en Kansas, de padres norteamericanos, cristiana, angloparlante, y blanca como la leche. Se llama Patricia Robinett, y quiere que te enteres de que la mutilación genital femenina también se hacía en Estados Unidos en los años cincuenta: http://www.amazon.com/Rape-Innocence-genital-mutilation-circumcision/dp/187841111X/ref=ntt_at_ep_dpt_1
The Rape of Innocence: female genital mutilation and circumcision in the USA

  • Que su madre le causó un trauma espectacular con éso. Desde que era muy pequeño, ella estuvo obsesionada con que ya debía "descapullarse" (retraer a la fuerza el prepucio, para dejar al descubierto el glande. Vaya con las palabras que se inventa la gente), y le ocasionó un verdadero trauma sexual. Durante toda la infancia, no lo dejó en paz, diario volaban las manos maternas hacia su pene, jaloneando y forzando, de modo que él hoy en día visita un psiquiatra y no ha podido tener relaciones sexuales normales (a sus casi treinta años). El pediatra había ordenado "hacerle ejercicios, para poder limpiarlo bien".
  • Que recuerda cómo, detrás de una tela, para que no pudiera ver cómo lo operaban, los doctores aplicaron gasas, untaron líquidos, cortaron... Finalmente, el sonriente doctor le mostró su prepucio amputado mientras decía "¿Verdad que no necesitas ésto para nada?", antes de hacerlo volar hacia el basurero. Creyó que era un castigo momentáneo y que después "se lo devolverían", pero lógicamente éso nunca sucedió. "Tal vez es porque mamá quería otra niña", pensó el chiquillo. Durante muchos años tuvo la sensación de que lo habían acosado o violado.
  • Que a ella le dijo el pediatra que, si no le hacía esta tortura a su bebé todos los días, "para limpiarlo correctamente", entonces necesitarían "sin lugar a dudas", hacerle la circuncisión. Ella siente que no tiene ningún sentido éso de que para limpiar a un varón sea necesario lastimarlo, pero siente que debe obedecer al pediatra.
  • O nada como aquélla mamá mexicana, que me platicó cómo hacía exactamente lo mismo con su niño, los famosos ejercicios de retracción forzada. Algo así como: "Pues sí, mi esposo le hace diario los ejercicios después de bañarlo. Se siente raro, porque a veces yo paso a su lado y lo veo, mi niño está teniendo una erección mientras su papá le hace los ejercicios. Creo que es como si lo masturbara, pero es una masturbación permitida, me imagino". Al poco tiempo me pregunta: "Oye, pero, ¿y qué le digo a mi hijo si un día me pregunta por qué su pene se erecta cuando le hacen los ejercicios?", mientras yo diplomáticamente me guardo la respuesta para mis adentros: "No sé, hermana, podrías decirle la verdad, podrías decirle que es porque su papá lo está masturbando". Y podrías, de una vez, ir ahorrando para pagar ésas caras, caras sesiones de terapia; en donde él tendrá que ponerse frente a un psiquiatra y decirle que tenía erecciones a los tres años de edad mientras su papá le agarraba el pene.
  • Que en cuanto él y sus padres llegaron a Estados Unidos desde su natal Nueva Zelanda, cuando él tenía unos cinco años de edad, a sus padres les vendieron la idea de circuncidar al niño "para hacerlo más norteamericano". Y así lo hizo un cirujano, sin ninguna anestesia. Sólo recuerda cómo se metió debajo de la cama y no salió en varios días. Bienvenido a América, hombrecito.
  • "A mí me mutilaron a los 5 años... a pesar de las recomendaciones contrarias de dos médicos mi padre insistió en que debían hacerlo... claro... él también está mutilado. Y mi madre... pues mi madre es como muchas otras mujeres mexicanas: carece del valor para enfrentar a su marido, y a pesar de que ninguno de sus hermanos había padecido esta tortura, no se le opuso, pues "él ha de saber más de esto". Aún recuerdo que, al despertar de la anestesia, no paraba de llorar. Al salir de la carnicería me regalaron una paleta payaso, como compensación por "ser tan valiente". Eso valían mi prepucio, sus miles de terminaciones nerviosas, la mitad de mi frenillo y el bienestar de mi glande: una pinche paleta payaso. Ahora tengo 33 años; por más que lo intento, no he podido perdonar a mis padres por esta terrible agresión contra mi integridad física, psicológica y emocional. Siento además una malsana envidia por los hombres intactos de las películas porno y sus penes perfectos. Sin haber sido especialmente constante, desde hace algunos años he probado técnicas de restauración del prepucio, con mediano éxito... si hace calor y estoy sentado, últimamente la mitad de mi glande se cubre. Seguiré trabajando en ello. Cuando logre cubrirlo por completo aún teniendo una erección, quizás pueda perdonarlos". Ésto nos lo escribe Manuel desde el D.F.

  • Que en su natal Sudáfrica, cuando era pequeño lo dejaron por algunas semanas en una casa de cuidados infantiles, donde una niña chica lo asustó diciéndole que sus padres nunca regresarían por él. De la angustia, ensució la cama por varios días, hasta que una niñera furiosa decidió castigarlo abusando de él genitalmente - su prepucio no se había retraído aún, y ella lo hizo a la fuerza, con un solo tirón. El niño sólo vio cómo la sangre corría en la regadera. Ésta historia sí es pública, y está aquí: http://www.thewholenetwork.org/3/post/2011/02/a-childs-cry.html ("A Child´s Cry"). Más adelante empieza a comentar cómo ése simple acto de violencia le causó problemas sexuales físicos durante toda su vida, pues su piel perdió elasticidad y finalmente, ya como adulto, tuvo que ser circuncidado de emergencia tras una crisis de balanitis (piel que se queda atorada y corta la circulación del miembro).
  • Que la ciencia médica muestra cómo la retracción forzada puede causar infecciones, adhesiones, irritación, bloqueo uretral, cicatrización, más y más inelasticidad de la piel (o sea que es contraproducente), erecciones dolorosas, laceraciones, dolor fuertísimo (pues la piel está pegada, y aún no está lista para retraerse), y veinticuatro mil otros problemas que pueden llevar a un médico ignorante (o aprovechado) a recomendar la circuncisión "de una buena vez"... Cuando en realidad jamás habría sido necesaria si se hubiera dejado al niño en paz. Y visiten la fuente: http://www.drmomma.org/2009/09/only-clean-what-is-seen-reversing.html
  • Que su madre le gritaba cosas para que "ya de una vez" dejara el glande al descubierto, como había mandado el pediatra. "¡Que si no te tienen que operar!", mientras ella le cogía el pene y él sentía que lo estaban destripando porque nunca en su vida había visto un glande descubierto. Que el conflicto emocional era insoportable. Entre más jaloneaban, más inelástica se hacía la piel, y su madre intentaba un recurso alternativo: animarlo a que lo intentara porque "le iba a gustar". A veces la madre pedía colaboración y lo sujetaban entre dos o más personas, para que no saliera corriendo. Señoras del mundo, ¿hace falta un curso para darse cuenta de que ésa es manera genial de volver loca a una criatura? ¿Hace falta un croquis para imaginar que éstos traumas se enraizan en la mente?... En sus propias palabras; él sólo asocia su área genital con el dolor y el odio.
  • O qué decir de uno de los casos más extremos que se conocen: David Reimer. ¿Lo recuerdan?... El de la pistola electro-cauterizante. El que se suicidó después de años de depresión severa por descubrir que en realidad él no era una niña, que había nacido como varón, pero después de una circuncisión malograda, le destruyeron el pene. Fue criado como niña sin sentirse una, luego se enteró de la verdad y se operó para volver a ser hombre, pero entre tanta depresión y trauma terminó por suicidarse.
  • Que ella no quería hacerle circuncisión a su bebé, pero su esposo (circuncidado) insistía y no escuchaba razones. Ella se había informado bastante, su posición era que no; pero el marido, entre más se hablaba del tema, más se ponía a la defensiva - pues no podía concebir la idea de que su propio pene circuncidado fuera algo menos que perfecto. No le cabía en la cabeza la idea de que, si él era un hombre normal, otro hombre con más anatomía sexual que él, también fuera normal. Insistía furiosamente en que la circuncisión estaba bien, "si a mí me pasó, es porque está bien", así que al bebé se le debe hacer también. Éso se llama negación. La escena más impactante fue ver a su marido acostado en posición fetal, con una almohada apretada contra los genitales, llorando, y exigiendo que al niño había que operarlo. "Para mí era como ver una terapia de regresión... estaba viendo a mi marido revivir el dolor de su propia circuncisión. Su cuerpo arqueado en autodefensa. Suplicando emocionalmente, que se le pusiera fin a su dolor, rogando una solución... y la solución era operar al bebé. Para finalmente sentir que la circuncisión es buena. Sólo así podría convencerse a sí mismo, de que ésto es bueno hacérselo a los bebés - a los hombres".
Picture



Papás del mundo.
Mamás del mundo.
Doctores del mundo.
Por favor.
¡Por favor!
Fuera manos.
¡Fuera manos!

Sólo necesitan lavar lo que se ve. Es todo.

No es necesario jalonear, pinchar, cortar, distender, tironear, meter dedos, prensar con pinzas ni inyectar los genitales de los niños.
Ni de las niñas tampoco.

Sólo es necesaria agua y un poco de jabón.
De preferencia, jabón neutro.

Dejen de masturbar a sus hijos.
Atrévanse a romper la tradición de la mutilación genital, si es que existe en sus familias.

Ya sé que suena horrible, pero si un pediatra les mandó a hacer "ejercicios" en el pene de su bebé, ése pediatra necesita actualizarse, los "ejercicios" no son necesarios, y como bien se daba cuenta la mamá de allá arriba, no es más que una masturbación.

¡Basta de traumatizar niños!


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